DESDE LOS SIN TECHO

Posted on septiembre 20th, 2007 in > DESDE LOS SIN TECHO by admin

(hombre, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG)

 

¿Saben con qué suelen estar obsesionados los indigentes? Sin ánimo de generalizar, pero basándome en la experiencia de unos años tratando con varias personas sin hogar, me atrevo a decir que con el dinero. En ese sentido están perfectamente integrados en nuestra sociedad, ya que raro es encontrarse con una persona sin hogar que no invierta más de ocho horas diarias en conseguir dinero. ¿Y saben de qué solemos hablar a menudo con ellos? Efectivamente, de dinero: Que si hoy no fue un buen día, que si los guindillas ya no les dejan “trabajar” en las zonas comerciales, que con lo poco que sacan no les de “paná”, etc, etc. Quizás sea éste un reflejo más de lo secularizado que está nuestro mundo, más preocupado por el dinero que por las cosas de Dios. Y yendo un poco más allá, a lo mejor cabría preguntarse si como cristianos no nos estaremos dejando alienar demasiado por el entorno, ya que, por ejemplo, ¿qué es lo primero que vemos en un indigente? ¿A una persona con falta de recursos económicos o por el contrario, a un hombre o a una mujer cuyas carencias y necesidades son mucho más humanas, y que, más que una moneda, lo que necesita es de nuestros “buenos días…”?

DESDE LOS SIN TECHO

Posted on julio 27th, 2007 in > DESDE LOS SIN TECHO by admin

(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Hace unos años, cuando ejercía como APJ e iba a iniciar la catequesis de la oración con los jóvenes, solía empezarla haciéndoles la siguiente pregunta: según lo recogido en los evangelios, ¿Qué piensas que hacía Jesús en su día a día? Las respuestas eran las esperadas: predicaba, curaba a los enfermos, etc. Era entonces cuando recurríamos a distintos pasajes de los evangelios y hacíamos hincapié en todas aquellas lecturas, como la de esta semana, en las que, antes de la conocida parábola, del famoso milagro o de la lapidaria locución pronunciada por Jesús, había una frase en la que se decía: “estaba Jesús orando en cierto lugar”, “habiéndose retirado Jesús a orar” u otra por el estilo. Pretendíamos hacerles ver la vital importancia que tenía la oración en la vida de Jesús y por ende, que debe tener en las vidas de todas las personas que queremos seguirle. Han pasado ya varios años y el tiempo que antes dedicaba a los jóvenes lo empleo actualmente en tratar de asistir a las personas sin hogar. Cierto es que ahora todo es diferente, ni mejor ni peor, únicamente eso, diferente. Los jóvenes con los que trabajo ahora no tienen los mismos sueños que los anteriores, a decir verdad, no tienen sueños. Las calles y parques son ahora nuestras improvisadas salas de reunión y las reuniones de grupo han sido sustituidas por encuentros con personas normalmente solas y con tremendas carencias afectivas. Sin embargo, tanto los jóvenes como los sin techo necesitan de gente que ore por ellos. Es por eso que quiero aprovechar estas líneas para pedir que en nuestra oración al Padre no olvidemos reservar un pequeño hueco para los olvidados de nuestras calles. Pidamos pues el pan para todos ellos, ya que Jesús promete que les será dado. Estos hermanos nuestros lo agradecerán y es que, para colmo de males y de entre todas las desgracias que padecen, quizá la peor sea que no tienen a nadie o casi nadie que pida por sus vidas.


DESDE LOS SIN TECHO

Posted on junio 29th, 2007 in > DESDE LOS SIN TECHO by admin

(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Profundizando en el evangelio de esta semana, llego a la conclusión de que sólo se puede ser seguidor de Jesús si primeramente nos hemos enamorado de él. Tenerle como un referente o un ídolo no es suficiente, ya que, al primer contratiempo, lo dejaríamos de lado. Creo que eso explicaría la contundencia de las respuestas de Jesús, sabedor de que el anuncio del Reino de Dios pasa por contar con personas totalmente entregadas “a la causa”. Un buen ejemplo de lo dicho anteriormente lo encontraríamos en los indigentes, que siempre que llega la época estival, ven empeoradas sus condiciones de vida. La razón estriba en que muchos de los servicios que se prestan durante el resto del año dejan de ofrecerse, al encontrarse muchos trabajadores disfrutando de sus merecidas vacaciones, lo que se traduce en cierre temporal de centros de acogida, reducción de los horarios de asistencia, etc. Quizás sea ese el “plus” que nos exige Jesús como cristianos, esto es, que no olvidemos nunca que por encima de todo están las personas y que, nuestros proyectos, acciones, planificaciones anuales, etc. siempre deberán tener en cuenta la realidad de los más desfavorecidos. En este sentido, sirva de ejemplo que, durante el verano, no podremos permitirnos el lujo de colgar el cartel de “cerrado por vacaciones”.

DESDE LOS SIN TECHO

Posted on mayo 25th, 2007 in > DESDE LOS SIN TECHO by admin

(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Solo o en comunidad me preparo para el encuentro, dejo a un lado las preocupaciones, los quehaceres, el bullicio y, no sin dificultad, trato de escuchar en el silencio. A continuación, una mezcla de agradables sensaciones son el preámbulo del encuentro íntimo con Jesús en la oración. Y es ahí, en esa vivencia única, inefable y no siempre alcanzable, cuando vivo mi particular y cotidiano Pentecostés. De una parte, porque creo que ese remanso de paz es prueba irrefutable del encuentro con Dios, y de otra, porque un “yo” habitualmente conformista y adormecido, deja a un lado sus habituales ocupaciones y se siente enviado a cambiar muchas de las cosas y situaciones que le rodean. Por desgracia son múltiples las realidades que necesitan de al menos mi oración, pero si renegara de las personas que viven en la calle o en la indigencia, estaría negando la evidencia de la llamada que me hace el mismísimo Espíritu. Cierto es que en ellos he encontrado mucho sufrimiento, más del que podía pensar en un principio, pero por paradójico que pueda parecer, también en ellos he encontrado mi vocación y mi felicidad.

DESDE LOS SIN TECHO

Posted on abril 19th, 2007 in > DESDE LOS SIN TECHO by admin

(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

De qué forma tan sencilla se aparece Jesús a sus discípulos. Alejado de todo boato, se les presenta “en la empresa durante la jornada laboral”. Y es que Jesús no ha cambiado, pues aún hoy en día sale a nuestro encuentro en los quehaceres, en lo cotidiano. Pero querría destacar dos hechos del evangelio de esta semana; el primero, que el encuentro con Jesús siempre trae algo positivo: sobreabundan los peces, y el segundo, la paz y la alegría que se adivina en el almuerzo compartido. Tomando como base lo anterior, me viene a la mente esa frase tantas veces oída de: “A Jesús se le encuentra en el pobre”. Y me he acordado de ella porque es el lugar donde más fácilmente me encuentro con Jesús. Así, si hiciese un paralelismo con el evangelio, las calles serían mi Tiberíades, mis compañeros los díscípulos y, lo que es más importante, los indigentes serían el rostro de Jesús. Pero al igual que en la lectura, mi experiencia estaría incompleta si no mencionase el almuerzo, ya que la vivencia de la sobreabundancia, de la paz y de la alegría, sólo cobra sentido cuando soy capaz de compartirla en la eucaristía y desde la oración.

DESDE LOS TRANSEÚNTES 17-03-2007

Posted on marzo 15th, 2007 in > DESDE LOS SIN TECHO by admin

(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Aunque intentó mostrarse fuerte, finalmente se derrumbó y, atropelladamente, muy nervioso y entre lágrimas, acabó confesándonos que los resultados de las pruebas médicas no podían haber sido peores. Esa misma mañana, el médico del hospital le desveló que en esta ocasión no tenía buenas noticias: el virus del SIDA hacía unos meses que había “despertado” y la situación había cambiado notablemente. No entiendo de medicina, por lo que no sé si el desarrollo de la enfermedad es controlable, pero supongo que será muy difícil tratar a una persona que no sabe si hoy dormirá en la calle, en un albergue o “de prestado” en la casa de algún familiar. Inevitablemente he asociado a esta persona con el hijo menor del evangelio, y probablemente lo haga de manera injusta, ya que no soy quién para decir qué lugar o papel representa cada uno en la vida, pero la experiencia ha sido dura y deseo que estas líneas sirvan para que alguno de ustedes ore por él, aunque no lo conozcan. Sin embargo, no crean que lo asocio al hijo menor por el hecho de que haya podido llevar una vida disoluta e irresponsable, pues ni lo sé, ni me lo planteo y tampoco me importa. ¿Saben? lo asocio al menor de los hermanos por la forma en que resignadamente, y repito, entre lágrimas, nos contaba que creía que no había sido una mala persona, que no había robado ni matado a nadie y que había tratado de ser “buena gente”, por lo que le pedía a Dios que cuando le llamase, fuera para ocupar un lugar, aunque sea pequeño, en el cielo. Y miren, desearía no haber tenido que vivir esa experiencia, pues nuestro noble amigo no estaría ahora cargando con una cruz más en su vida, pero a la vez, ¿duda alguien de la respuesta que le dio nuestro Padre? Yo no supe transmitírsela, pero vaya si la sentí. Ojalá sea dentro de mucho tiempo, pero Jose puede estar tranquilo, porque sé que tiene reservado su pedazo de cielo y que le espera un hermoso ternero cebado…

« Página anterior