DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)
Jesús, como siempre, nos sorprende con su ejemplo. Él no discrimina ni tiene prejuicios. Él se guía por su amor infinito y está disponible para el débil, el pecador, el excluido…en definitiva, para quien más lo necesita. El Evangelio encierra parábolas que alcanzan todo su significado cuando nos convertimos en padres y comprobamos cómo algunos hijos, cual oveja descarriada, necesitan que les brindemos mayor “atención” que la que requieren otros. Todos estamos llamados a la salvación. Debemos ayudar a nuestros hijos a conocer el amor generoso y sin exclusiones del PADRE, para que encuentren en ÉL el ejemplo a seguir tanto dentro de la familia como en el comportamiento con el otro, y que en la alegría de la disponibilidad, de la acogida, del servicio al prójimo…descubran el auténtico rostro de Jesucristo.

