(hombre, casado, trabaja, con dos hijos)
Padre, en los tiempos del “todo”,
en el que nos cuestionamos o rechazamos cualquier renuncia,
y en el que tratamos de que nadie tenga que dejar nada,
tu Palabra me llama a un camino diferente, especial,
de seguimiento, de aceptación, de fe, y de abandono a tu voluntad…
Señor, dame fuerzas para renunciar a lo que no soy
y testimoniar tu presencia en mí con lo que soy.
Ayúdame a renunciar a aquello que no tengo,
y ser feliz con lo que consigo.
Dame luz para caminar tras tus huellas
con mi vida y desde mi vida,
y no tratando de “inventarme” otra vida donde seguirte.
Que mi equipaje para los pasos de mi destino
sea mi ser más profundo, más auténtico,
“yo mismo” amado y aceptado por Ti…
Porque Tú no me pones condiciones…
Y que camine Contigo y tras de Ti,
con la vista al frente, y sin la tentación de mirar atrás…
de lamentar lo perdido, de recordar lo olvidado…
Dios mío, Tú que me invitas también a preparar el viaje,
ilumina mis afanes por fortalecer mi corazón,
y hazlo grande porque es “la mochila”,
que tú me regalas para emprender la aventura
de conocerte, quererte y seguirte,
siendo yo, Contigo, y con mi alma llena de pasos,
de rostros, de momentos…
Y que siempre tenga presente, Padre,
que lo importante del camino recorrido,
para iniciar cada viaje, ya va conmigo…
Que me quiera y me acepte profundamente,
para poder avanzar sin recelo, y no retrasar el trayecto,
que Tú marcas mi vida.
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Te damos Gracias, Dios Padre Bueno, porque Tú nos enseñas
a ponerte a Ti en el centro de nuestra vida,
para que así podamos conocerte y amarte cada día más.
Te damos Gracias, Señor Dios nuestro,
porque Tú estás presente en medio de nuestra vida,
en todos los acontecimientos que nos suceden,
aunque muchas veces no sepamos verte.
Te damos Gracias, Dios Padre Misericordioso,
porque Tú siempre nos recuerdas en cada momento
que nuestra vida sólo depende de Ti,
y del Amor que Tú nos regalas cada día.
Tú que eres Padre Bueno y Misericordioso,
no nos dejes caer en la tentación del desaliento
en los momentos que no veamos el sentido del sufrimiento,
ni no nos dejes acomodarnos a nuestras propias seguridades.
Ayúdanos y aliéntanos para que los bienes materiales
no nos apesten de Ti ni de la vida que Tú nos das.
Te pedimos, Dios nuestro, que tampoco permitas
que nuestras comodidades, relaciones humanas, amigos o familiares
nos puedan alejar de tu Amor que nos llenan de Vida y alegría.
Dios Padre Bueno, llénanos siempre de Ti
a través de la escucha atenta de tu Palabra
para aceptar con ilusión y alegría
todo lo que supone seguirte a Ti, Dios nuestro.
Llénanos el corazón de tu Amor y Esperanza,
y no permitas que la relatividad que reina en nuestra sociedad
nos impidan escuchar tu Mensaje radical que nos llena de Alegría
y que nos conduce a tu Reino de Salvación. Amén.