SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 14th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Este evangelio me sugiere dos llamadas:

Una, a aprovechar el tiempo al máximo; la otra, a ser signo del amor de Dios en medio del mundo.

Jesús dice: «me queda poco de estar con vosotros»… El valor del tiempo es tan relativo; podemos perder horas en cosas innecesarias a lo largo del día, y cuánto se valoran unos segundos cuando queda poco tiempo y hay mucho que hacer. Darle valor al tiempo es como «tirar un triple» en un partido de baloncesto antes de que suene la bocina en el ultimo segundo perdiendo de dos: el segundo que tarda la pelota en recorrer la distancia que separa la mano del aro se hace eterno, la ilusión de los jugadores y espectadores se concentra, la vida casi se paraliza en ese segundo…, y es eso, solo un segundo, pero vivido con la máxima intensidad.

Si viviéramos la presencia de Dios en nuestra vida con la intensidad de ese «triple», seríamos el mejor signo del amor de Dios en el mundo. Los matrimonios estamos llamados a eso, a ser signos visibles de algo invisible: a amarnos entre nosotros como Dios nos ama. Ojalá sepamos aprovechar nuestro tiempo aquí en la tierra para mostrar con nuestra forma de vivir cuánto nos ama Dios.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

El texto del evangelio de Juan me lleva a pensar que en el mundo actual hay mucha desigualdad, discriminación étnica, racismo, conflictos sociales y conflictos bélicos en distintos países y continentes. 

Todas estas situaciones hacen muy difícil la vivencia de la PAZ, una paz integral y duradera que nos permita vivir con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos hijos del mismo Padre. Por eso Jesús nos da un mandamiento nuevo, que nos amemos unos a otros como él nos ha amado. En esto conocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros.

En 1997-1998, cuando inició la toma paramilitar en el río Atrato, en el departamento del Chocó, Colombia, las comunidades se reunían para ver cómo hacían frente a esta situación de crueldad y barbarie que buscaba sacarlos de su territorio para implementar grandes proyectos de multinacionales y grandes empresas nacionales. 

En una de esas reuniones, una señora afrodescendiente de mediana edad intervino y dijo: “Lo que debemos hacer es sembrar muchos, muchos árboles para que si nos matan, los que vengan después aquí, tengan que comer”. Todas las personas que estábamos en la reunión nos quedamos impresionadas y erizadas con este gesto de amor tan grande. Esta mujer, con la muerte acechando a su alrededor se acordó que otros hermanos y hermanas podían llegar allá y pensó con un corazón lleno de amor en garantizarles comida. Podía haber dicho, estamos en mucho riesgo, en cualquier momento nos matan, para que me voy a esforzar si no me voy aprovechar del trabajo que haga. Sin embargo pensó que podían llegar otros pobladores, y los amó tanto, que quiso dejarles comida sembrada.

Con acciones y gestos de esta calidad espiritual y humana se constata la presencia de Jesús en medio de estas comunidades que quieren vivir en PAZ y esta PAZ les es negada una y otra vez. Con la firma del Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Colombiano, se vislumbraba una paz duradera y completa; sin embargo con el actual gobierno se ha intensificado de nuevo la guerra y las comunidades sufren confinamiento, desplazamiento, amenazas, asesinatos de líderes y lideresas, violación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, minas antipersonales, reclutamiento de niños, adolescentes y jóvenes por los grupos armados ilegales. Este reclutamiento está llevando a que niños y jóvenes se suiciden para no irse con ellos.

El acto de amor de la mujer afrodescendiente nos llena de esperanza para seguir trabajando por la PAZ y nos invita a querernos y apoyarnos como hermanos, hijos del mismo Padre, demostrando que somos discípulos de Jesús.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 8th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Conocer implica pasar tiempo junto al otro, vivir momentos importantes, pero, sobre todo, compartir la cotidianidad de la vida. 

Dios está ahí para nosotros siempre, como ese buen pastor que da la vida por sus ovejas cada día: su voz y su mirada nos marcan el camino.

De su escucha atenta y vigilante, en la que reconoce nuestra voz y nuestras necesidades más íntimas, aprendemos a escuchar su Palabra en lo profundo de nuestro corazón, y también aprendemos a escuchar a los otros, a nuestros hijos, a nuestro esposo; “si escuchamos SU VOZ” estaremos atentos y vigilantes a sus necesidades.

SU VOZ también transformará nuestra mirada; una mirada que busca, que acoge, una mirada llena de amor y que seduce.

Su voz y su mirada de Buen Pastor nos marcan el camino hacia la VIDA ETERNA.

DESDE LA EXPERIENCIA CONYUGAL

(mujer, casada, una hija, pertenece a grupo de matrimonios y movimiento cristiano) 

Comentario de 2013.

¡¡¡Bendito sea el Señor, que nos asegura que nadie nos separará de Él!!!

En mi matrimonio, cuando mejor han ido las cosas es cuando a trevés de la oración hemos escuchado la voz de Jesús.

Y es eso, la oración la piedra angular de toda persona y cuanto más importante en el matrimonio.

Al igual que nos recuerda hoy en el Evangelio Jesús que Él y el Padre son uno, debemos los matrimonios cristianos ser uno y tener puesta nuestra confianza siempre en Él.

Escuchemos su voz pues, que nos dice en el corazón, el gran amor que siente por nosotros, sus hijos.

¡Aleluya!

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 1st, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Nosotros hemos tenido la enorme suerte de disfrutar del Mar de Galilea en calma, y de navegar sus aguas rezando. Estar allí te hace ser más consciente de la dureza del trabajo del pescador, toda la noche trabajando, a la intemperie, soportando los cambios de tiempo y las tempestades, “echando las redes” y no consiguiendo nada… A veces, algo parecido nos pasa con la educación en la Fe de los hijos, trabajamos y trabajamos, no nos cansamos de “echar las redes”, de dar testimonio, y no recogemos nada, vemos poco fruto…

 Pero confiar en Jesús nos da la motivación extra de intentarlo de nuevo, de saber que habrá que echar la red por el otro lado, que quizás no haya que hacerlo de noche, sino al amanecer; y, sobre todo, confiar en Él nos dará la esperanza de saber esperar en Él, como el buen pescador.

DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Comentario de 2007.

La semana pasada leímos en el Evangelio que los apóstoles estaban todos escondidos y sin saber qué hacer. Entonces Jesús se les apareció.

Esta semana vemos que ya han salido de aquella casa donde se escondían, pero han vuelto a su vida normal, a la que tenían antes de conocer a Jesús, al trabajo que siempre habían tenido. Y resulta que Jesús se les vuelve a aparecer tal y como hiciera antes. Pero los apóstoles no llegan a reconocerle hasta que no vuelven a tener las redes cargaditas de peces, hasta que no tienen los resultados, hasta el final de la acción.

Y es que no tenía que ser nada fácil la situación en la que se encontraban. Les matan a Jesús y aunque éste se les aparece esporádicamente, como indicándoles que lo que han vivido es verdad, ellos no son capaces de saber cambiar de vida.

Así actuamos muchas veces, hasta que no tenemos signos muy claros no somos capaces de verlos, como los apóstoles cuando recogieron tantos peces. Y aunque los veamos no reaccionamos.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 24th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Leí una vez, no recuerdo dónde, que la bienaventuranza “Dichosos los que crean sin haber visto”, es la bienaventuranza de nosotros y nosotras, los hombres y las mujeres de hoy. Esta bienaventuranza la dice Jesús resucitado, después de dejarse tocar las heridas por Tomás. 

Los cristianos de hoy creemos sin haber visto, pero sí que percibimos la presencia del amor de Cristo en nuestras vidas de otra manera; la más importante de ellas es a través del testimonio de otros, tantas y tantos seguidores de Cristo que nos han precedido en el camino siguiendo sus pasos y que nos enseñan a vivir el evangelio entregando la vida; y en esa entrega diaria, en el matrimonio, en la familia…; es en la que Dios se manifiesta en pequeños gestos, que a veces también pasan desapercibidos, o el desgaste de la rutina nos impide verlos, pero que son signos de Cristo resucitado en la vida cotidiana, mantengamos los ojos abiertos y los oídos atentos…

DESDE LA EXPERIENCIA CONYUGAL

(mujer, casada, una hija, pertenece a grupo de matrimonios y movimiento cristiano)

Comentario de 2013.

Este Domingo de la Divina Misericordia, el Evangelio me dice que Jesús Resucitado me trae, nos trae, la PAZ en mayúsculas, que es la que se siente al recibir su AMOR…cuantas cosas, en el día a día del matrimonio, nos enturbian esa PAZ, porque se nos olvida ese AMOR que Él nos tiene.

Me recuerda el Evangelio, que sepa perdonar, perdonar nos libera del miedo y caminamos unidos, caminamos fuertes en Dios.

Él se presenta,  porque le envía el Padre, a mí, a nosotros, en medio de nuestra cotidianidad también somos enviados. Es hora de invocar al Espíritu Santo, para no caer en la desconfianza de Tomás y de creer con toda fe y esperanza.

Juntos, en nuestro matrimonio, digamos ¡Señor mío y Dios mío!

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 17th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA(Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Uno de los desafíos actuales de la sociedad y de la familia, sigue siendo el «reconocimiento de los derechos de la mujer y su participación en la vida pública». Hoy, Domingo de Resurrección, para mi es el ¨Día de la Mujer»: una mujer fue la primera testigo de la Resurrección, la que tuvo el privilegio del primer encuentro con Jesús resucitado y la que corrió a dar la noticia al resto de los apóstoles. A lo largo del Evangelio, Jesús restaura la dignidad de la mujer, que en su época era de ¨segunda clase», en múltiples ocasiones. Pero este encuentro la mañana del domingo de Resurrección, nos debe «mover a alegrarnos de que se superen viejas formas de discriminación, de que se reconozca la idéntica dignidad entre el varón y la mujer, y de que en el seno de las familias se desarrolle un ejercicio de reciprocidad», ese debe ser nuestro compromiso. (Amoris Laetitia 54)

DESDE EL TRABAJAR POR LA PAZ

(mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La muerte es una de las realidades más absolutas que tiene el ser humano. Pero esa certeza tiene muchas caras, una es la que se presenta con el tiempo cumplido, en la esperanza de la paz y el descanso después con la misión realizada. Otra muy distinta es cuando la muerte sobreviene de manera absurda, producto de la violencia, los intereses creados, el irrespeto a la vida y la dignidad del ser humano, cargada de injusticia y dolor, “muerte de cruz”.

El evangelio nos muestra las primeras reacciones de sorpresa ante la resurrección de Jesús, la acción que provoca en sus seguidores, la conciencia del triunfo de la vida sobre la muerte, especialmente esa muerte despiadada e indolente. María Magdalena encuentra la tumba vacía, y sale en busca de los otros discípulos para que vean lo que ella ha visto, esa acción, ese moverse en busca de otros es lo que nos queda en este mundo para que la vida triunfe.

Durante los varios años que viví en Tumaco, pude ver como en los momentos de mayor violencia, cuando la vida de las personas dependía de la voluntad de los grupos armados, y la cotidianidad se encontraba cubierta por el temor, saber que alguien amenazado o perseguido había podido evadir la muerte por que lo ayudaron a salir a tiempo, nos permitía entender lo que es verdaderamente un gracias a Dios por la vida. No importa que tal vez no lo conozca personalmente, importa que todos tenemos derecho al tiempo que Dios nos ha dado y a vivirlo de la manera que mejor lo consideremos, porque a pesar de las dificultades que esto pueda significar, mientras hay vida hay esperanza.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 10th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Comentar el evangelio de este domingo resulta tarea harto complicada. Lo es tanto por la extensión del mismo, como por el calado y profundidad de los hechos que relata pues nos encontramos con el relato de la pasión y muerte de nuestro Señor, quedándonos a la puerta del acontecimiento pascual.

El texto de Lucas rebosa de detalles y entrelaza bellamente la acción de todos los que fueron parte de lo acaecido entre el jueves y el sábado santo. Hay tanto valioso en el mismo que se hace difícil elegir alguna clave porque, ciertamente, en este evangelio se condensan momentos centrales de nuestra fe. 

Sin embargo, en la clave sinodal que se propone, me vienen a la mente dos ideas. La primera, como siempre, poner los ojos sobre Jesús. Él, Dios con nosotros, Dios-Hijo, camina la condición humana con todas sus implicaciones. En su Plan de Salvación no se ahorra nada y vive la traición, el dolor físico y moral, la soledad radical, la injusticia, la angustia…hasta llegar a la entrega de sí mismo en la muerte en la cruz. Y precisamente porque Él ha experimentado todo eso, encarnándose realmente, nosotros podemos resucitar de su mano. Este es el camino que Dios va haciendo con nosotros en la historia: llevar a plenitud nuestra condición no ocultándola o evitándola, sino asumiéndola y acompañándola hacia su fin último con lazos de Amor. 

El lema propuesto para el sínodo es «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». En este caso el orden es revelador. El camino sinodal parte de la comunión no ya entre nosotros, sino de todos con el Dios Vivo que nos llama a entrar en la dinámica de Amor que es su propio ser y a permanecer en ella por siempre. 

El segundo aspecto que me gustaría resaltar antes de terminar es la mirada de Jesús sobre Pedro en el momento en que canta el gallo. Dice el evangelio que el Señor se volvió, es decir, que no fue un contacto casual sino totalmente buscado e intencionado. Me parece muy interesante esta perspectiva para recordar que el sínodo es un tiempo oportuno para ser confrontados por el Señor sobre nuestra fidelidad a la amistad con Él, tanto a nivel individual como eclesialmente, y el testimonio que damos de la misma. 

Caminemos con el crucificado esta semana sabiendo que sus pasos hacia la Gloria de Dios son los nuestros y dejémonos atravesar por sus ojos para ser puestos en una crisis transformadora de vida y servicio. 

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Hace dos años, justo antes del inicio de la pandemia, viajamos a Tierra Santa. La emoción de pisar la tierra que pisó Jesús es casi inexplicable; y esa emoción vuelve de manera especial, cuando comienza la Semana Santa.

De la lectura de la Pasión, me resuenan hoy especialmente unas palabras y un lugar: «Levantaos y orad para no caer en la tentación», en el Huerto de los Olivos. 

Allí, a un lado del huerto, permanece una roca, la roca de Getsemaní, donde Jesús, orando, se dejó en manos de la voluntad del Padre sabiendo todo lo que iba a ocurrir. Allí acompañamos a Jesús en su sufrimiento durante una Hora Santa. Tocamos la piedra y la besamos, y dejamos allí, a los pies del Señor, nuestros pequeños y grandes sufrimientos de cada día: nuestros desencuentros y discusiones, el miedo al futuro de nuestros hijos, nuestro desgaste en la entrega diaria, nuestra falta de paciencia y ternura…

Esa roca sobre la que Jesús oró, nos hace presente hoy también, que cada sufrimiento, dejado en manos del Padre, siempre es más ligero, más llevadero, más suave.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 27th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

El Papa Francisco nos advierte en los documentos de preparación de todo este proceso que estamos viviendo a nivel eclesial que «precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio».

Si uno lee serenamente el evangelio de este domingo verá que, en el relato, aunque sólo se nombra una vez la palabra camino, hay mucho movimiento, mucho andar y correr. Hay un hijo que se va y luego vuelve, un padre que sale al encuentro dos veces y otro hijo que se niega a entrar al llegar al final de su trayecto diario. Todo este recorrido nos habla sobre cómo es Dios, su ser Padre misericordioso, su esencia más íntima que garantiza la libertad y, al mismo tiempo, es Amor incondicional.

Pero también nos habla sobre el caminar humano. La tentación del hijo menor, siempre presente, de querer andar sin Dios, apoyados solamente en nuestras propias fuerzas y decisiones. Esto se puede -¡claro que sí!- pero, como nos muestra la parábola, mientras más nos alejamos de Dios, más nos deshumanizamos. Aunque también está la tentación de movernos solo para nuestro propio beneficio, como el mayor, esperando siempre algo que nos haga superiores a los demás, reconocidos o premiados (aún cuando lo envolvamos con “piadosa humildad”). Éste no comprende  -corazón pobre- que la filiación es mucho más que una relación de conveniencia. 

Meditando el evangelio me parece interesante imaginar la Iglesia como ese camino, siempre transitable, por el que Dios se acerca corriendo a los alejados y a los duros de corazón. Camino que debería ser autopista sin peajes para los que quieren volver a casa y punto de control para aquellos que van pasados de frenada. 

Sin embargo, la realidad nos dice que hay muchas personas que han sentido la Iglesia, e incluso la viven actualmente, como un camino lleno de minas, de aduanas o que se pierde por los derroteros de la moralina sin llevar a ninguna parte. Así que, seamos sinceros, el camino de la sinodalidad supone hacer reformas: asfaltar las vías del perdón y la escucha, señalizar bien hacia Dios con iniciativas que dirijan a lo esencial del Evangelio y re-estructurar un buen servicio de agentes que faciliten la circulación de todos. 

Y quien no avance en este espíritu sólo está poniendo piedras en el camino.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Esta parábola nos permite conocer al Padre a través de sus hijos; dos hombres que  no ¨cumplían¨ el papel de buenos hijos que se les debe suponer a un Padre bueno.

El Padre, a lo largo de su vida los cuidó, les enseñó las responsabilidades del trabajo, les inculcó un amor infinito, los colmó de ternura, respetó sus tiempos…; pero sobre todo les ofreció libertad para vivir sus propias vidas como ellos decidieran.

El hijo pequeño pide lo suyo y se va lejos, muy lejos, y acaba quedándose sin nada y perdiéndose; el hijo mayor no ha salido de casa, pero se siente siervo, y también está perdido, pero en la casa del Padre. 

 Perdidos fuera o dentro de la casa, para un Padre que los ha criado con tanto amor, es un dolor enorme, y solo piensa en salirles al encuentro y abrazarlos.

En nuestra tarea diaria como padres, no siempre queremos salir al encuentro de nuestros hijos; es más, hay ocasiones en las que nosotros mismos generamos barreras que impiden la comunicación; pero el Padre siempre nos espera, nos busca incansablemente con los brazos abiertos para abrazarnos y poner luz  allí donde hay oscuridad.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 18th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

La cuaresma es un tiempo propicio para la conversión, para el cambio profundo de vida, para lanzarnos a desarrollar todo aquello que puede ser espacio de encuentro con Dios. Jesús nos previene de pensar que ya no necesitamos vivir estos procesos de transformación, de re-orientar radicalmente nuestra vida hacia Dios; sino que precisamente nos advierte que podemos perecer. 

En nuestro imaginario cultural relacionamos casi automáticamente el verbo perecer con la muerte. No obstante, la RAE asigna varias acepciones y una de ellas me resulta especialmente aplicable al evangelio de este domingo: “Padecer una ruina espiritual, especialmente la extrema de la eterna condenación”. 

Nadie se escapa del riesgo de padecer una ruina espiritual si no tiene su vida bien orientada hacia Dios, como esa higuera que no da fruto. Aprovechemos nosotros también este tiempo de cuaresma para podar nuestras ramas y hojas viejas con la penitencia y ahondar nuestras raíces escuchando La Palabra. Y dejar que el Señor nos remueva y abone con experiencias que a veces incluso pueden ser estiércol. 

Escuché alguna vez, en alguna charla o catequesis, que la higuera es símbolo de Israel. Visto así el texto adquiere otro sentido y nos habla de la paciencia de nuestro viñador y del esfuerzo por recuperar lo que aparentemente ha perecido. Con esto podemos hacer una hermosa analogía con la Iglesia y el sínodo. 

La Iglesia necesita también el tratamiento de su viñador, de Jesús, para permanecer viva ofreciendo sombra reconfortante y dando frutos. Y no hay que tener miedo de que con todo este proceso sinodal el Señor nos mueva un poco la tierra y nos obligue a cavar para renovarnos, para dar alimento fresco a nuestras raíces. 

Una de las cosas más interesantes que trae consigo el sínodo es que nos va a permitir hacer una cata de nuestra salud eclesial y nos va a ayudar a darnos cuenta de aquello que sobra, que no da fruto. Este domingo pidámosle al Señor que nos dé valentía para podar las estructuras que ya no sirven y para alimentar los nuevos brotes e iniciativas que vienen a alimentar la vida de la Iglesia.     

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Qué suerte es tener cerca a un buen viñador que sepa cuándo hay que regar, cuándo remover la tierra, cuándo abonar con estiércol, cuándo podar…Y que todas estas tareas las haga pacientemente, con constancia, con mimo, pero, sobre todo, con mucho amor. 

Todos estos cuidados, aún llenos de cariño y de ternura, no siempre garantizan el fruto; y eso puede sumir a un viñador en la desesperanza  de no ver cumplida la promesa de su delicado trabajo.

En la familia, a veces, pasa algo parecido: la tarea de educar es muy laboriosa; requiere de mucho tiempo y esfuerzo, de paciencia infinita, de palabras y gestos llenos de ternura, de escucha atenta y entrega en lo pequeño. Pero, aun dándolo todo como padres, la sensación de que el fruto se hace esperar demasiado es constante; ¡queremos resultados ya!, y además, ¡¨buenos resultados¨!, y si no los tenemos, incluso llegamos a pensar que estamos fracasando.

Para Dios no existe el fracaso, Él nos ama como somos, con todo lo que somos; nos mira con ojos de enamorado y siempre nos cuida como se cuida al «primer amor»; cada cuidado es un gesto de misericordia, de perdón lleno de amor; una nueva oportunidad de seguir creyendo que Él nos sigue amando, aunque el fruto esperar.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 13th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

El tiempo de cuaresma es un proceso de cambio, una invitación a dejarnos transformar desde dentro, y esto solo es posible mediante la vida de oración. Me llama la atención que el texto de este domingo remarca específicamente que Jesús subió a lo alto de la montaña a orar. No es que estuviera por allí y pensara “es un buen momento para rezar un rato” o “ya que estamos en este lugar tan bonito por qué no hacemos oración”…la relación de amor con Dios-Padre se profundiza y fortalece mediante la oración, el trato y la cercanía frecuente. Jesús conectaba con el Padre cada día, conscientemente, y desde ahí revelaba su identidad.

Ahora que tengo un bebé en casa reconozco que los momentos que más disfruto son esos de mimos tiernos y cosquillas divertidas. Y creo de corazón que en esos instantes mi peque y yo hacemos una oración que agrada a Dios. No es una oración mental, ni hay cantos o lecturas de por medio; pero hay un amor profundo, íntimo, puesto en acción mediante la contemplación mutua de dos que se quieren plenamente por el hecho de ser el uno con el otro. Me gusta pensar que en cierta manera esta es la experiencia de Jesús al orar.

Salvando las enormes diferencias, me vale esta analogía para entender mejor el evangelio de este domingo. La experiencia de la paternidad-maternidad, tantas veces puesta a un lado por la mística, es una de las grandes puertas que tenemos para conocer mejor a un Dios que es Abbá y vivenciar el Amor incondicional que siente por nosotros, por cada uno, que somos sus pequeños. Y esto es todo un reto para la sinodalidad porque -le pese a quien le pese- todos somos hijos por el Bautismo, con una misma dignidad dentro del Pueblo de Dios y nadie debe sentirse aparte en esta gran familia: ¿No es este uno de los mayores desafíos que tiene la Iglesia? ¿Hay alguien en nuestras comunidades que se siente “menos” hijo? ¿Hay espíritu de familia en nuestras opciones eclesiales?

Este domingo de cuaresma nos recuerda por un lado, que para permanecer en una relación intensa con Dios tenemos que escuchar activamente a su Hijo y mimar nuestra vida de oración personal. Pero también, indirectamente, nos señala que la transformación que se obra en nosotros debe ponerse “en marcha” (bajar de la montaña) para atraer a otros a ese mismo encuentro y caminar todos aquellos con quien compartimos esa misma experiencia nuclear. 

DESDE LA FAMILIA(Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Desde el principio, en nuestra historia como matrimonio, hemos sido conscientes de que Dios nos escogió para llevarnos a la montaña, para disfrutar de su presencia, para orar junto a Él, y siempre lo hemos vivido como un inmenso don. 

Pero a veces, las dificultades, el ritmo de vida, los quehaceres cotidianos, desfiguran nuestro rostro. La mirada sobre el otro cambia, y dejamos de verlo con los ojos de Dios. Esto nos ocurre más a menudo de lo que nos gustaría, y en muchas ocasiones nos cuesta buscar ese tiempo y ese espacio para limpiar nuestra mirada. 

Pero volver a su presencia, subir a la montaña y estar con Él, transforma nuestro rostro de nuevo. Nos hace mirarnos con los ojos de Dios y dirigirlos a lo que Él quiere, a su voluntad; nos hace escuchar su Palabra y desear ponerla en práctica en nuestra vida. 

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 6th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Iniciamos la Cuaresma con un texto que, como pasa tantas veces, podemos estar cansados de escuchar porque ya hemos elaborado nuestras “tesis” o interpretaciones sobre lo que nos dice este pasaje del evangelio de Lucas, que todos los años vuelve para situarnos en este tiempo de cambio. Pero es importante que volvamos sobre él con los “oídos del corazón” bien atentos porque a nadie se le escapa -y de lo contrario tendría que hacérselo ver- que vivimos rodeados de tentaciones más o menos veladas; y esto ya el propio Jesús lo vivió en primera persona.

Y además en el caso del Señor no deja de ser curioso el momento en que se ubican. Él viene de una de las “experiencias cumbre” de su vida, que tiene carácter fundante, el bautismo en que ha sido revelado que Dios es su Abbá, su Papá. Resulta muy curioso que de este momento gozoso pasemos rápidamente a la aridez del desierto. Que de la experiencia de comunión el Espíritu lo lleve a la soledad y el silencio. De la certeza del encuentro a las tentaciones de lo que nos quiere separar de Dios.

El Espíritu Santo juega un gran papel en todo esto. Él es quien desciende sobre Jesús en el bautismo y quien le fue llevando por el desierto. A veces el modo en que se redactan los evangelios esconde cosas poco casuales pero que -precisamente por una lectura acostumbrada- pasan desapercibidas. No dice el texto que el Espíritu lo llevó al desierto (y poco menos que lo abandona allí a su suerte), sino que lo fue llevando “por” el desierto. Hace las veces de guía, de acompañante íntimo, de fuerza incondicional; de tal manera que Jesús nunca está fuera de la intimidad de la vida divina. 

En la vida de la Iglesia, como en la de su Señor, nunca está lejos el tentador, por eso es necesario que el Espíritu nos lleve “por” la cuaresma para aposentar las experiencias de perdón y conversión. El primer objetivo que nos presenta el Documento Preparatorio del Sínodo versa: “hacer memoria sobre cómo el Espíritu ha guiado el camino de la Iglesia en la historia y nos llama hoy a ser juntos testigos del amor de Dios”.

Una propuesta para este domingo: Vivir la Cuaresma en clave sinodal puede empezar por hacer memoria no de las tentaciones, sino de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas (y en el corazón de la vida de la Iglesia). Dedica un rato de retiro en silencio para agradecerle que nos va llevando “por” la historia hacia la Pascua que, seguro, vendrá. 

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

El desierto es el lugar de la INTIMIDAD con Dios, pero también de las tentaciones.

Cuando estamos llenos de Dios, cuando cuidamos la intimidad con Él, el Espíritu nos guía, y si aparece la tentación, su fuerza nos ayuda a enfrentarla.

En nuestro matrimonio, cuidar la intimidad con Dios es esencial para mantener viva la gracia del sacramento. La oración conyugal debe ser el momento central de nuestra vida cotidiana; en ella, hemos experimentado que los dos nos hacemos uno con Cristo, y el Espíritu habita plenamente en nuestro corazón; y un corazón lleno del Espíritu es capaz de enfrentar cualquier tentación que pueda presentarse en el día a día. 

Nosotros, como familia, estamos llamados a cuidar esta intimidad con Dios, y aunque a veces se nos hace complicado, es uno de los regalos más importantes que podemos dejar a nuestros hijos: “compartir la oración cotidiana, la lectura de la palabra de Dios y la Eucaristía para hacer crecer el amor y convertirse cada vez más en templo del Espíritu Santo” (Amoris Laetitia 29).

Esta cuaresma queremos profundizar en nuestra intimidad con Dios y dar vida a nuestra oración de familia, seguros de que así caminaremos juntos hasta la Pascua guiados por un corazón lleno del Espíritu. 

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