SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 18th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El Señor sigue hablándonos con las parábolas y otra vez aparece la siembra y aparece la grandeza de lo pequeño. Se me presenta como el sembrador, de Él me viene todo lo bueno que hay en mi vida y el maligno añade lo malo, porque inevitablemente todos tenemos cosas buenas y cosas malas en nuestra vida, y crecemos con ellas.

Sorprendentemente el Señor no tiene prisa y si mucha paciencia, dejando en nosotros la libertad de crecer en lo bueno o en lo malo. Precisamente la paciencia no es uno de mis dones por eso le pido aceptar  con mansedumbre lo que todavía no puedo cambiar.

Yo quiero crecer en lo bueno y para ello necesito abonar lo que hay en mi de bueno y erradicar lo malo, y el Señor me ofrece un 3×1 eficaz para las dos cosas: «la oración, los sacramentos y la  Palabra» estas tres cosas son el mejor y más eficiente abono para crecer y crecer con fuerza, pero a la vez son el mejor y más eficiente pesticida para erradicar la mala hierba y las plagas que acechan mi vida, además es el pesticida menos agresivo y más sano para la vida. Practicando estás tres cosas tengo el éxito asegurado. ¡Esto es un chollazo!

También nos habla de la grandeza de lo pequeño, como la mostaza o la levadura como símil para crecer. ¿Hay algo más pequeño que el Covid-19? Ni se ve, y sin embargo ¡como ha crecido!… Tanto como para paralizar al mundo.  Nadie nos avisó del peligro, sin embargo el Señor nos avisa, nos habla que su Reino tiene ese efecto de crecimiento pero para bien, ¿Podemos imaginarnos lo que eso es? ¡La grandiosidad, la inmensidad del Reino de Dios!… ¡Pues  venga a nosotros tu Reino Señor, que se contagie el mundo de tu Reino.!

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Veo que este Evangelio me posiciona a ver que el reino de los cielos va en serio, y que está presente ya, en mi vida de cada día. Es una elección, puedo querer y desearlo o no, en mi libertad.

Veo como en la primera parábola, hay que convivir con el mal, la enfermedad, el sufrimiento, pero que no me impidan crecer y convertirme en la esencia de ser trigo. Grano bueno que al final va al granero del cielo.

La otra parábola de ser como el grano de mostaza me ayuda a no pensar, que lo poco que puedo hacer en el hospital no vale nada. A veces parece que no tiene sentido muchas cosas, pero una sonrisa, una actitud de escucha, un corazón compasivo, son pequeños detalles que hacen crecer ese reino del cielo, que da cobijo a los pacientes, tienen su lugar en mi vida, en el ejercicio de la profesión.

La última la levadura, también se me llama a hacer presente cada día ese reino con las actitudes, detalles de amor, bondad que en cada lugar hace que crezca el buen rollo, entre compañeros de trabajo, entre vecinos, entre amigos, entre familiares, en el mismo grupo parroquial.

Ese reino del cielo, ese espíritu santo, parece débil, poca cosa, pero no hay nada más poderoso que la fuerza del AMOR.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 12th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

Muchas veces he leído este evangelio y siempre me he identificado con la semilla, el tiempo va corriendo y ya tengo años más que suficientes para haber dado fruto. Sin embargo hoy haciendo oración con este evangelio, no es la figura de la semilla sino la del sembrador la que machaconamente me viene a la mente y me pregunto ¿que tal sembrador he sido? ¿Como he realizado la labor de sembrar que el Señor puso en mi mano?

Para sembrar antes hay que preparar el terreno, y después hay que cuidarlo. Muchas, muchas las preguntas que me he hecho, ¿Como he preparado el terreno para la siembra? ¿Antes de comenzar a plantar he despejado el terreno lo mejor posible dedicando uno minutos a quitar la hierva y la maleza o he ido de manera apresurada, sin poner atención en mi afán de sembrar? ¿He dejado la tierra en el punto adecuado allanándola para la siembra o he dejado terrones  compactos  por labrar fuera del momento y con la tierra seca? ¿La he trabajado aireando las capas profundas proporcionándole el oxigeno adecuado para que las raíces puedan crecer con todas las garantías o la he ahogado con mi intransigencia? ¿ He controlado de forma precisa la profundidad adecuada donde  quería dejar la semilla o lo he realizado de manera superficial sin fijarme donde caía? ¿La he abonado con sustratos ricos que alimenten a las raíces para que germine en buenas condiciones o no he prestado atención y he utilizado cualquier compost aun sin ser el adecuado? ¿La he regado regularmente y de manera adecuada o las he dejado a la intemperie y a su aire?. Nunca es tarde para hacerse estás preguntas y subsanar los errores cometidos porque aunque el tiempo corra el que quede puede ser tiempo de buena siembra aunque no llegue a ver los frutos.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 5th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

No se porqué con los años el evangelio me produce sosiego, este especialmente. Jesús no complica la vida, la hace más sencilla, más llana, somos nosotros quién la complicamos y enredamos. Además se nos ofrece como la fuente del descanso y nos pide cargar con su yugo porque es llevadero.

El origen etimológico de la Palabra  “yugo” proviene de la palabra griega “ɀuyóv” del verbo unir. De las distintas definiciones de la palabra “yugo” me quedo con la de: “herramienta generalmente de madera que se usa para unir dos animales por el cuello para hacer más llevadero el transporte de cargas pesadas.”  El símil es un yugo que requiere de dos, que une a dos para hacer llevadera la carga… ese es el yugo del que me habla este evangelio: Cristo y yo. En mi vida Él sujetando uno de los lados, en el otro yo. Unida inseparablemente a Él, caminado a su lado, compartiendo la carga, dejándome guiar, avanzando y deteniéndonos a la par.

¿Quién no se ha sentido alguna vez cansado, agobiado? ¿Quién no ha sentido alguna vez que  lleva una carga demasiado pensada?. Ese estar unida a Él me hace vivir la vida de una forma totalmente diferente. He experimentado  la gracia sustentadora de Dios en circunstancias difíciles. Sí, algunas veces esa carga se me ha hecho realmente pesada. En mi debilidad Él está a mi lado, me ayuda a soportarla, no podría ni sabría hacerlo sin su ayuda. ¡Que descanso saberlo junto a mi! ¡Que alivio reposar en Él!

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 28th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

De momento este evangelio parece algo muy radical, muy duro, muy desconcertante, pero en realidad es algo que he experimentado en mi vida, si no pongo a Dios en el centro, como lo realmente importante y único, pierdo el tiempo, la vida, la salud y todo. Muchas veces he puesto la profesión de medicina como lo primero y pensando encontrar mi realización, mi perfección, sólo he encontrado disgustos, falta de reconocimiento, desilusión. No estaba la vida en conseguir la tesis, no estaba la vida en conseguir ser la que más cursos y máster tiene.  Porque era para MI vanagloria, no para gloria de Dios. Me encontraba vacía con esos objetivos. Mientras que cuando he puesto a Dios al centro de la profesión, todo encaja, pasa a ser una misión, no un trabajo que conseguir metas que no me llenan. En esa misión en el trabajo me siento feliz simplemente poder hacerla, sin necesitar reconocimiento, sin exigencias, con amor y gratitud a Dios que me regala el discernimiento en los diagnósticos, en los tratamientos, en las palabras de consuelo, en las palabras de aliento y de esperanza a los pacientes que haya que darles malas noticias, como un don, un regalo que me concede el Señor para dárselo a los pacientes. Realmente me llena, me da plenitud y sentido a mi vida.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El Señor me pide optar por Él, pero no me está haciendo la prueba del algodón. Lo que me está pidiendo el Señor no es medir si lo quiero a él más que a los demás, como hacen mis nietos algunas veces cuando me preguntan “¿y tú a quien quieres más a mi o a …?”. En mi vida el Señor tiene su espacio especial y único, de la misma manera que cada uno de los miembros de mi familia o mis amigos tienen su espacio único, ninguno se superpone, ninguno es mejor que el otro, ellos me llevan a Dios a la vez que cada uno trae un poquito de Dios a mi vida.

¡Tantas veces tenemos que elegir a lo largo de la vida! y elegir es optar, y optar conlleva renunciar a algunas cosas frente a otras. Lo que me pide es que renuncie a todas esas personas o cosas que me separan de su amor.  Me pide que supere los límites que conforma mi familia para abrirme a los demás. Me pide no vivir centrada en mí y que le tienda la mano al prójimo. Me pide que no me acomode en mis seguridades mientras haya otros privados de los más mínimos derechos. Me pide que viva cada día con lo bueno y lo malo que se me presente de la mejor manera posible. Todo eso es lo que me pide y para hacerlo necesito esfuerzo, empatía, perseverancia, generosidad, sacrificio, bondad, nobleza, en eso es donde tengo que poner el acento, y progresar cada día.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 21st, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Este evangelio me produce una profunda paz y tranquilidad, al saber que Dios, como buen padre cuida siempre de mi, de cada uno de nosotros, de cada uno de mis pacientes. En muchos momentos, he creído que estaba en mis manos poder salvar o sanar algún enfermo, la angustia me dominaba.  Pero me pongo delante del Padre bueno, deposito en Él, mis miedos y luchas, he hecho lo que está en mis manos, ahora es tuyo Señor. Sánalo. Recóbrale la salud. Y así he visto milagros auténticos, de cómo se cumple este evangelio, de cómo no cae ningún pajarillo sin que Dios esté pendiente, no deja a ninguno de sus hij@s solos en la enfermedad, como un Padre bueno los cuida, los mima y les concede a cada uno aquello que necesita, No hay que tener miedo a nada, si nos sentimos verdaderamente HIJ@s de ese Padre que nos quiere con locura, con dulzura , con ternura, con un amor infinito sobretodo en los momentos de enfermedad, no estamos solos.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La palabra clave que veo en este evangelio no es «Miedo» sino “Confianza”. El miedo es una respuesta normal en todos los seres humanos ante ciertas cosas o situaciones. Solo hay que aprender a enfrentarse a ellos, a gestionarlos, porque los miedos son emociones que se adaptan y que se controlan.

Hace tiempo manifestar mis convicciones, dar testimonio de mi fe en ciertos ambientes que me eran hostiles me daba reparo porque temía el rechazo, la crítica, los comentarios. Después aprendí a decir lo que siento sabiendo no es posible gustar a todo el mundo, sin importarme la crítica. No me perturban ni me condicionan los juicios, no tienen poder de hacerme daño. El Señor es mi verdad, es la Verdad.

¿Tengo miedo a mis años?. Claro que sigo teniendo miedos.  Permitirme sentir miedo a la enfermedad no significa sucumbir en ella. Angustiarme, sentir temor por lo que no sé cómo se desarrollará es tan inútil como estéril, además de una pérdida de tiempo. La manera de enfrentarme a esos miedos es distinta. ¿Por qué? Porque tengo mi confianza puesta en el Señor y estoy tan convencida de que su providencia es infinitamente superior al poder humano, al poder de la enfermedad y a todas sus amenazas juntas. Esa confianza en Él supera los miedos, produce serenidad. Él es mi fuerza..

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 14th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Realmente asusta si se toma literalmente «comed mi carne y bebed mi sangre». Pero está claro que lo que pretende Jesús es llamarme a la realidad de hacerme una con el Dios que se ha hecho cercano a nosotros, para que sea mas fácil poder tocarlo, sentirlo, soñarlo, en clave de vida eterna, desde ya, desde este cuerpo y esta sangre, tener la vida en plenitud. Jesús no quiere que viva una ideología sino una realidad, que viene al mundo para que retomemos la dignidad de Hijos de Dios.

En esta pandemia, muchas han sido las muestras de generosidad, donación , cercanía hacia nosotros los profesionales de la salud, animándonos, ayudándonos a llevar la carga de cada día. Realmente hemos podido vivir como miembros de ese Cuerpo de Cristo, hermanos todos en el Amor de Dios, un sólo cuerpo una sola sangre.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Este evangelio se me presenta como una esperanza de VIDA, de diferentes maneras la palabra vida/vivir se repite varias veces. Jesús dio su vida para darnos vida a todos. Y se nos da diariamente como alimento para que tengamos vida y vida eterna, es el “pan vivo”. Estar en común-unión con el Señor, es hacerlo parte indivisible de mí. Esa relación directa y personal con Él me lleva a participar de su Vida y por medio de Él me uno al Padre que vive, porque no es cualquier pan, es el pan vivo, es plenitud, abundancia, fortaleza, eternidad. Solo nos pide “creer en él” “ser uno con él”. La lectura de este evangelio y la oración que he hecho con él, me ha dado un subidón de energía, porque la Vida que ofrece desborda salvación. Desde luego no quiero perderme la oportunidad de ser salvada por Jesús.  Pero quiero compartir la salvación  ¿De qué sirve vivir si vivimos solos? ¿De qué sirve tener si no tenemos con quien compartir? ¿De qué sirve amar si no tenemos a quien amar? No, no quiero salvarme sola, quiero salvarme con todos los que tengo alrededor. El Pan vivo que nos ofrece Jesús nos une a todos, nos salva a todos.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 7th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Entregar a quien más quieres es el acto de amor más generoso que jamás ha existido. En una pareja, en una familia, hay que dar y regalar, día tras día, actos de amor. Hasta el punto de sacrificar incluso lo que más te gusta, lo que más amas, lo que más te apetece, por salvar, por dar vida, por buscar lo mejor para tu esposa/o, para tu novio/a, para tus hijos, para tus padres, para toda tu familia. Es complicado, porque a veces, buscamos nuestro propio interés, nuestra propia satisfacción, nuestro propio corazón, pero acampar en el corazón del otro, apostando incluso lo que más amas, es lo que Dios hizo por todos nosotros. ¡Qué inmerecido y maravilloso amor! Este amor es el que nosotros tenemos que vivir, lo demás son «pamplinas».

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

“Tanto amo Dios al mundo”…. El amor de Dios no tiene límites y nos entregó a su único hijo para salvarnos, esto segundo es algo que no llego a comprender del todo ¿Cómo es posible que entregue a su hijo para salvar a una humanidad rebelde, infiel, pecadora…? No entra en mi lógica, no termino de entenderlo.  Yo, que soy mama gallina que intento a mis hijos y a mis nietos suavizarles los problemas si no puedo evitárselos, allanarles el camino, facilitarles la vida. Sí, yo daría la vida por ellos, pero no daría la de ellos… Pero mi lógica no es la de Dios. Esa es mi pequeñez, esa es la diferencia. ¡Qué grande es el amor de Dios! ¡Qué inmenso es el amor de Dios!

Nos entregó a su hijo para que nos salvemos por Él, la salvación que el Padre nos da por medio de Jesús es Vida. Mientras caminamos por el mundo vivimos la vida bajo la seguridad de su amor y su cuidado, bajo la paz y la alegría que solo Dios da en medio de los problemas y dificultades de la vida.  A mí me gusta la vida, y no solo eso, me gusta vivir. En los peores momentos de mi enfermedad le decía al Señor “aún no Señor, quiero vivir, me queda tanto por hacer”, pero el vivir natural es temporal, tiene fecha de caducidad y la Vida que él nos trae es plena, es eterna. Creer en Jesús, no es una fe cualquiera, es la fe que salva, es la fe que transforma, que te cambia. Hace unos días he conocido la causa que origino mi enfermedad, el problema que hay en mi cerebro tiene difícil solución,  tengo que aceptarlo y aprender a convivir con ello, sin miedos, sin angustias porque el Amor de Dios es tan inmenso que Él proveerá.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 31st, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Cuando Jesús no está cerca, nos habita el miedo, la incertidumbre, las dudas y nos encerramos como los apóstoles. Y cuando viene la noche de la enfermedad , trae mucho miedo, mientras se está en el hospital. Pero también veo cada día, aquellos pacientes que reciben el Espíritu Santo, que tienen Jesús en el centro de sus vidas, como llevan con PAZ su ingreso. Es realmente la característica de los cristianos. Tienen cáncer, enfermedades, accidentes como los demás , sufren como cualquier persona, pero en medio de ese sufrimiento pueden VER a Jesús, que los conforta y les dá LA PAZ, se sienten queridos, amados y reconfortados en esa historia que les toca, pero no se sienten solos, sino que tienen esperanza y  reconfortan y anuncian con sus vidas, son ejemplo para aquellos que estamos a su cuidado y también para los compañeros de habitación. Esa Paz y ese Amor de un Padre que nunca nos abandona y siempre se hace cercano en los momentos de mayor dificultad, para decirnos que nos quiere con locura, que Él está siempre cerca del que sufre.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Que breve es el evangelio de hoy pero que denso!. Jesús se hace presente entre los discípulos y me llama la atención que en un texto tan corto se insiste por dos veces en la paz. Para mi la paz de Jesús tiene un sentido más profundo que el cese de hostigamiento entre dos países o dos grupos enfrentados, significa la presencia de Dios en mi vida. Para mí es tan importante tener paz, (conforme cumplo años más) lo que significa vivir con total tranquilidad porque no me destruirán las dificultades y problemas que pueda tener porque tengo puesta mi confianza en el Señor y él es mi fortaleza.

Quiero ser paz y vivir en paz, que quien se acerque a mí no encuentre la confrontación, el juicio, la intransigencia, y si encuentren la empatía, la cercanía, el perdón, la reconciliación. A veces vivir esto me cuesta porque algunas situaciones o personas me lo ponen difícil y mi primera reacción  es cerrar puertas.

Quiero contribuir a la paz, reconstruir las relaciones humanas rotas por un mal entendido, por una discrepancia de criterio, por una ofensa, por el orgullo. A veces se me escapa la palabra fuerte, el gesto destemplado, el ceño fruncido. Me falta mansedumbre

Realmente necesito todo esto para vivir el día a día en armonía con mi familia, con mi comunidad, con mis vecinos, conmigo misma. A pesar de mis debilidades esta es la paz que el Señor me da y me pide y aunque cierre puertas el Señor las traspasa.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 22nd, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

En este tiempo de pandemia, sufrimiento, desconcierto, muerte, nos podemos preguntar y¿ dónde está Dios?. ¿ No se da cuenta de nada? ¿No puede parar esto si es todopoderoso?

Y la respuesta está como siempre mirando a Jesucristo, el también sufrió la muerte, injustamente y con gran sufrimiento. Siendo Él todo bondad, siempre ayudando a todos. No se lo merecía y en cambio pasó por ahí para estar cerca de nuestro sufrimiento, cerca de nosotros en estos momentos. Él no es ajeno a nuestro dolor pero nos dejó a nosotros, sus nuevos discípulos, el encargo de anunciar esa buena noticia del AMOR de Dios a cada uno en particular, nosotros somos los nuevos portadores de esperanza para este mundo que nos rodea sin encontrar respuestas.

Se nos ha dado el espíritu santo para llevar a tiempo y a destiempo, a todos los que sufren y necesitan conocer cuanto Amor y cuan poderoso es ese Amor, para reconstruir nuestra vida y llenarla del sentido profundo de sentirse HIJ@S DE DIOS.

DESDE LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)

Vuelve a llamar mi atención el hecho de que ese nuevo (y último) encuentro con Jesús sea en comunidad (los once discípulos), y aunque al verlo algunos vacilaban, creo que la fuerza y la unión de la comunidad posibilita ese encuentro; donde Jesús se hace presente, les habla y les envía como comunidad. La experiencia comunitaria nos enseña a acoger a todos («Id y haced discípulos de todos los pueblos»), en una misión apostólica sin prejuicios, sin discriminación, sin reticencia, con auténtico amor. Dando lo mejor de nosotros mismos, y sobre todo, dando lo mejor y más valioso que tenemos, que no son nuestras obras, sino Cristo y su Evangelio («enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado»).

Esa misión en mi vida, esa llamada, choca con mi tentación de llevar una vida cómoda. Choca de frente con el bienestar, el aburguesamiento del corazón. Porque sencillamente me paraliza, impide darme a los demás. Ese pequeño mundo que me genero con mis problemas, con mis propios objetivos e intereses, que tanto daño me hace, y que tanto me aleja de los demás, me aleja del encuentro con aquel que tiene necesidad de atención, comprensión y ayuda, para llevarle la cálida cercanía del amor de Dios, y la alegría del resucitado. Con gestos concretos, delicadeza, afecto sincero, amor. Siendo amable con todos, algo tan sencillo, pero que tanto me cuesta. Amable viene del latín «amabilis», que significa «digno de ser amado». Todo lo que doy, me lo estoy dando, y todo lo que no doy, me lo estoy quitando.

Me reconforta, me llena de esperanza, y me emociona también la última frase del texto, con la que se despide Jesús («Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»). Me siento acompañado, y sintiendo su presencia, de alguna manera respaldado. Me empuja a seguir adelante en medio de las dificultades que me presenta la vida. Pero también siento una llamada de responsabilidad apostólica, de posibilitar el encuentro con Jesús a todas las personas con la que convivo, con las que me cruzo en el camino de la vida. Para que sea posible esa despedida de Jesús, para que se haga vida esa palabra. En lo concreto del día a día. Que el siga estando con nosotros, hasta el fin de los días.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

El mandato de Jesús en el evangelio de hoy no puede más misionero “anunciar a todos la Buena Noticia” Jesús nos invita a que seamos guardianes y transmisores de sus enseñanzas. Esa es la tarea que nos deja y es misión para todos. ¡Cuánta responsabilidad pone sobre nuestros hombros!.

¿Acaso los años o la enfermedad me impiden hacerlo?, no, sigo teniendo la misma misión: Evangelizar. Mientras ambas cosas no sean incapacitantes tengo que seguir haciéndolo. Han cambiado las formas y el escenario, por eso tengo que poner más celo en hacerlo bien, tengo que ser más perseverante, tengo que buscar otros recursos. Es verdad que a veces tengo dudas de si voy a ser capaz, siento temor de que la tarea me sobrepase porque no tengo la misma energía, pero para eso el Señor está ahí conmigo, a mi lado, de día y de noche, en las buenas y en las malas, cada día, todos los días hasta el final de mis días.

También desde la enfermedad podemos dar testimonio. Vivir mi enfermedad desde Dios ha sido una oportunidad de evangelizar, porque sigo teniendo personas cercanas que no muestran interés en conocer a Dios, o directamente lo rechazan, o sencillamente pasan de él. En estos casos es complicado anunciar el mensaje de Jesús, pero no imposible. Mi enfermedad los ha hecho más sensibles  a lo frágil de la vida y a cuestionarse algunas cosas. Ahora más que con palabras pongo el acento en el testimonio. Si, también una palabra o una reflexión en el momento oportuno, pero es tan importante el testimonio, es tan importante vivir con coherencia lo que decimos y creemos. No me anuncio a mí ni mi palabra, anuncio la Buena Nueva de Jesús y su Palabra. Por eso confío  en la fuerza que me viene del Señor para llevar a buen puerto mi tarea.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 17th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Lo que me encanta de este pasaje es con el cariño que Jesús se ocupa de que cuando deje a sus discípulos, no se sientan solos ni desamparados. El promete su Espíritu Santo.

Ese espíritu que hace que se revele a mi y a cada uno de nosotros, en una relación de amor. Ese espíritu que se hace uno conmigo y me da fuerzas para vivir en el día a día, el cielo aquí en la tierra. En medio del dolor, sufrimiento, enfermedad puede parecer muy difícil vivir ese cielo en la tierra, puede parecer todo lo contrario. ¿Como poder llevar ese tesoro a cada paciente, a cada dolor, a cada sufrimiento? El secreto está en sentirme amada , querida, mimada por Dios, para poder hacer presente que El siempre está cerca y quiere  regalarnos la vida para siempre, porque nos quiere con locura y nos amo hasta el extremo.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Dice el evangelio que el Señor nos dejó otro “defensor, que estará siempre con nosotros, el Espíritu de la verdad.” A ese defensor se le llama también  animador, fortalecedor,  consejero, el que respalda, el que instruye; Lo que hoy diríamos un “coaching”, que está tan de moda. Pero no uno cualquiera, este además es el Espíritu de la verdad. Vaya, el Señor nos dejó una buena herencia. Porque ¿quién no quiere tener al lado a alguien que se ocupe de esa manera de uno?, nos deja su Espíritu. ¿Cómo impacta en mi vida la presencia del espíritu Santo que habita en mí?

A veces somos tan controladores de nuestra vida que no dejamos ni un resquicio para que el Espíritu de Dios actúe en nosotros. Nos creemos tan poseedores de la verdad que no queremos que nadie nos quite nuestras ideas, nuestra forma de ver y actuar. Pero cuando acogemos la Palabra e intentamos vivir el evangelio en nuestra cotidianidad, abriéndonos a la acción del Espíritu, este se manifiesta, sale de nuestro interior. Eso que no veíamos, que no entendíamos bajo la acción del Espíritu lo vemos y lo entendemos, y no son palabras, yo no sabría explicar bien con palabras lo que es el Espíritu, solo lo siento como  experiencia, son hechos muy concretos. A veces esas experiencias son tan tangibles que casi siento que puedo tocarlas físicamente. Es la experiencia en esos momentos en que el cerebro te hace un “chic” como que se te enciende una luz y ves con claridad lo que no había manera de ver ni entender. Es ese palpito, esa buena vibración que te hace actuar de la forma correcta, que te hace acertar, que te hace ser valiente y que no sabes bien como ni porque ocurre, solo sabes que te has puesto en manos del Señor.

Que afortunada soy de contar con este “coaching-Espíritu de la verdad” que me defiende, me anima, me fortalece, me instruye, que me lleva hacia delante.

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