SEGUNDO PASO: MEDITATIÓN

Posted on septiembre 26th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La respuesta y actitud de los dos hermanos  me ha hecho recordad algo que experimente durante mi enfermedad en relación a las personas que se preocuparon por mi estado de salud. Me sorprendió en gran manera el interés de algunas personas que no esperaba ni de manera remota, no al menos con el interés y cariño con que lo hicieron, con algunas por distintas razones casi había perdido el contacto, o llevaba años sin saber de ellas, pero en ese momento estuvieron allí a piñón fijo. ¡De qué manera me sorprendieron,! desde entonces han vuelto a entrar en mi vida. De la misma manera me encontré otras con las que tengo trato muy cercano y muy estrecho pero que en ese momento desaparecieron sin que aún hoy llegue a comprender por qué, a pesar de ello sigo manteniendo relación con algunas como si hubiera habido un ( ), otras se evaporaron. Puedo comprender a las primeras pero no a la segundas.

Es verdad que a pesar de nuestras buenas intenciones y de los mejores propósitos, nuestras acciones muchas veces vienen supeditadas por circunstancias ajenas o externas a nuestra voluntad. Para mi cobra mayor importancia el que las palabras y promesas que hacemos al Señor y a las demás personas cuentan en la medida que van respaldadas por nuestras obras.  A la vez que nuestras obras tienen que ir alineadas en la coherencia de vida. La lealtad y la fidelidad son valores de gran peso. Estoy en un momento que tengo que hacer cambios en mi vida en función de mis circunstancias actuales, es momento de caminar ligera solo siendo honesta y coherente a mi compromiso con el Señor. Siempre desde la lealtad y la fidelidad a lo que soy y a lo que creo.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Como siempre, Jesús nos habla claro, nos contrapone claramente dos tipos de personas. Las que hacen creer a todo el mundo que se comportan correctamente pero luego hacen lo que quieren, sin importarles nada, sólo ellos mismos, y por otra parte, alguien, que le cuesta hacer lo que debe y así lo reconoce, que es sincero incluso afrontando posibles consecuencias a llevar la contraria, pero que luego recapacita, se arrepiente y actúa correctamente en silencio, sin buscar reconocimiento, porque sabe lo que está bien.

Algunas veces cuando estoy muy cansada, estoy harta de recoger cosas en casa, etc. Veo algo que hay que tirar al reciclado y me da una pereza tremenda porque me coge más cerca la papelera del baño… La mayoría de las veces termino recogiéndolo de la papelera y llevándolo al compartimento correspondiente, aunque algunas no. Esto es sólo un pequeño detalle en mi actividad diaria, pero puede haber otros ejemplos, como hacer una compra rápida y no fijarme en el origen de los productos, coger el coche porque no me apetece ir andando a un sitio relativamente cercano o porque espero hasta el último momento para salir y ya no me da tiempo de ir andando…. En muchas ocasiones me porto como el hermano hipócrita.

Hoy he leído la noticia de que el humo de los incendios de California está llegando a España. También he leído que el origen del incendio está en fuegos pirotécnicos para un fiesta “para revelar el sexo del bebé” … y me pregunto hasta donde llega el consumismo y el sinsentido hoy en día.

Os animo a que revisemos nuestros comportamientos, diarios o no, nuestros gastos, la dedicación de nuestro tiempo, nuestras actividades de ocio e intentemos hacer una especie de “evaluación de impacto ambiental” y entre todos cuidemos un poco más de nuestra casa común y de nuestro corazón. Pidámosle al Señor un poquito de sentido común y fuerza contra la pereza.

DESDE LO SOCIAL

 (hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano) Publicado en 2008

Supongo que a muchos de nosotros la parábola de hoy nos impacta directa y profundamente en nuestro corazón: cuánta distancia reconocemos que separa nuestros pensamientos, nuestras palabras, incluso aquello que sentimos que deberíamos hacer, con nuestros hechos y obras, con lo que de verdad hacemos. Si es así, al menos no estamos satisfechos, instalados en nuestra soberbia y autosuficiencia, lo cual nos distancia de «los ancianos y los sumos sacerdotes», que hoy también abundan en nuestro mundo.

Por el contrario, podemos reconocernos como aquellos «publicanos y prostitutas», pues sabemos que nunca seremos merecedores de los dones de nuestro Padre, y por ello, conscientes de nuestras debilidades y dimisiones, nos situamos en actitud de conversión, pidiendo a Dios que se haga presente en nosotros y guíe nuestros pasos.

Así que lo que Dios valora no son principalmente ni nuestras buenas palabras ni nuestras buenas intenciones, sino la actitud de conversión, el ponernos en búsqueda de su Rostro y el gastar nuestra vida por su Reino, que es amor, justicia y misericordia, sobre todo con los más necesitados y marginados. Desde este enfoque el compromiso social, en cualquiera de sus formas, es ante todo una labor espiritual: movidos por el Espíritu de Dios nos entregamos a la causa de la justicia en nuestro mundo.

Cuántas veces tantas y tantas personas en principio «no creyentes» nos han dado una lección a tantos que en nuestra pertenencia a la Iglesia nos hemos sentido justificados y tranquilizados. Ellos han sido como el primer hermano de la parábola. ¿Y nosotros?

Yo le doy gracias a Dios porque de nuestra experiencia de Su amor nos brota la entrega a nuestros hermanos más desamparados, y le pido que nos acompañe siempre Su presencia para que nos aliente y nos guíe en esa tarea.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 20th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Va a hacer casi once meses que sufrí el Ictus hemorrágico, del que gracias a Dios me he recuperado “casi” del todo, un proceso largo que he llevado razonablemente bien. De nuevo en este evangelio  el Señor nos llama a trabajar en su viña… ¿de nuevo?… no, no ha dejado de hacerlo en ningún momento, incluso en este periodo de parón el Señor me insta a seguir trabajando porque hay mucho trabajo por hacer, y me llama para realizar una labor especifica en este momento concreto. ¿Que importan las horas o los días que echemos en ello?. Lo que verdaderamente importa es la calidad de nuestra respuesta y de nuestra entrega, lo que importa es estar disponibles para cuando nos llame y dar lo mejor de nosotros. No debemos preocuparnos de la paga, Dios siempre da más de lo que merecemos….Teniendo esto tan claro en mi cabeza la respuesta a este evangelio debería ser de disponibilidad total,… pero no es así. En el proceso de recuperación me han quedado algunas secuelas que pese a toda previsión no consigo recuperar y lo que llevaba bien empiezo a llevarlo regular, unido a esta situación extraña que nos está tocando vivir con la pandemia, está haciendo mella en mi ánimo. Estoy desanimada y cansada, todo esto me está superando. Le pido al Señor salir de esta situación, sin que  el desánimo ni el cansancio me haga indiferente a la invitación de trabajar en su viña, hacerlo a pesar de las dificultades aceptando las limitaciones y sin ocultar la debilidad.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La primera frase que me viene a la mente es “no es tarde si la dicha es buena”. Soy muy “fan” de los dichos y refranes populares, mi abuelo me los enseñaba y cada vez los comprendo y valoro más. Aunque parezca tarde estamos a tiempo, siempre hay oportunidad de cambiar el corazón de las personas y nos puede sorprender su conversión, pero para ello, además de enseñarles con nuestra actitud y comportamiento, en este caso, cuidando la casa común, tenemos que rezar mucho por sus almas. Al final, todos, tanto los primeros que intentamos cuidar la casa común, como los que empezaron o empezarán más tarde a trabajar por ello, tendremos el mismo objetivo final, cuidar la creación de Nuestro Señor.

Este mes de septiembre y hasta el 4 de octubre es el Jubileo por la Tierra, que nos anima a cuidar los recursos de la Tierra, a dejar de exprimir y saquear los bienes del planeta. Nosotros como consumidores tenemos el poder de elegir a quien/ a qué empresa le damos nuestro dinero, y con ello cual es la política medioambiental y de consumo que seguimos, aunque muchas veces, por comodidad, por prisas, por ahorrarnos algo de dinero o por llevarnos más unidades en vez de ajustarnos con una, nosotros saqueamos la Tierra. Controlemos nuestro gasto, son nuestros valores.

Ayer el Papa publicó una catequesis muy bonita “Curar el mundo” 

Nos invita a contemplar su creación. Paremos en seco y fijémonos en los detalles, un pequeño pajarito acicalándose la plumas, la lluvia, las hojas de los árboles con el viento, las nubes pasando, nuestros hijos durmiendo… bueno, o jugando tranquilos 😉… Simplemente, cuando nos paramos un momento y MIRAMOS el mundo de otra manera, nos fijamos en los detalles que de otra manera no veríamos y descubrimos tesoros, que hay que amar y cuidar. Esto me lo ha recordado hoy un hermano de comunidad. Contemplemos Su creación para amarla más y cuidarla más.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Hoy el Señor nos habla del perdón, y no solo de perdonar sino de hacerlo “siempre” No me resulta fácil hablar del perdón porque durante tiempo me ha creado sensación de culpabilidad, Cuantas veces he oído que el perdón verdadero es “perdonar y olvidar”… No poder perdonar de esa manera me generaba sentimientos negativos y me producía desasosiego. Porque a veces es complicado perdonar, porque no todas las ofensas tienen la misma gravedad, ni la misma repercusión. A veces la ofensa produce heridas que el perdón no las puede borrar del todo, quedan pequeñas cicatrices, pero con eso se puede vivir. Pero sin perdón no hay posibilidad de continuar, ni  posibilidad de reconciliación, por eso la necesidad de perdonar.  Además no puedo olvidar que yo también cometo errores, me han perdonado y me han aceptado con mis defectos, por eso también siento la necesidad de perdonar.

Muchas veces me he cuestionado lo que significa el perdón y lo que implica.

Para mi perdonar significa pasar por alto  la falta que alguien cometió conmigo, apaciguar la rabia interior que me queda tras el daño recibido y eliminar  la sed de venganza.  Es algo que  puedo hacer, que puedo dar y  puedo pedir pero siempre de manera gratuita, sin pedir nada a cambio. Pero no necesariamente  significa  hacerme amiga de esa persona o establecer una relación. No, perdonar, al menos para mí no entraña relación. Tampoco es olvidar los hechos ni negar la realidad, ni minimizarlos, ni justificarlos. Poder perdonar sin olvidar todo esto y a pesar de todo esto es lo que he aprendido y eso me quita la sensación de culpa. De esa manera el perdón genera en mi alma una tranquilidad que me ayuda a vivir serena y a experimentar sensación de paz interior.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Hoy el evangelio va de perdonar, pero también de coherencia, porque con la coherencia de nuestra actitud es como enseñamos a los demás.

Nosotros somos grandes pecadores y el Señor siempre nos perdona, por eso, debemos aprender de Él y perdonar a los que nos ofenden, que seguro es una astilla en comparación con nuestra viga… Es como en la película “Cadena de favores” pero como con el perdón.

En ese “los que nos ofenden” debemos incluir a las personas que hacen daño a nuestro planeta, a otros seres humanos desfavorecidos y desprotegidos y a otros seres vivos. El daño a nuestra casa y nuestros hermanos o compañeros de planeta nos debe doler, y como el Señor, nosotros debemos condenar al pecado, no al pecador. Haciendo referencia también al evangelio de la semana pasada, debemos perdonar a nuestro hermano y a la vez enseñarle a no hacer daño al planeta y que cambie su actitud, para que sane y se salve. Igual que con nuestra nueva perrita debemos tener paciencia para enseñarle lo que debe y no debe hacer, la misma que tuvimos y tenemos con nuestros hijos, debemos ser pacientes, compasivos y lentos a la ira con esas personas que no cuidan nuestra Casa Común. No todos entendemos o aprendemos las cosas al mismo ritmo. En concreto, yo siempre me propongo ser “lenta a la ira” e intentar convencer a las personas que no reciclan porque dicen que no sirve para nada y a las personas que desperdician comida (aunque a veces me cuesta mucho trabajo eso de no ser lenta a la ira 😉). Hay mucho por hacer y es tarea de todos.

Como oración final, repetimos los versos del Salmo de hoy que nos gusten o llenen más.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Me imagino que así como a los amigos de nuestros hijos les parecen raras o distintas las costumbres de casa, e incluso se atreven a probar cosas “nuevas” como el melón (a los nuestros les pasa lo mismo a la inversa), el inicio del curso debe ser así, abiertos a las nuevas experiencias, reinventar lo que ya hemos hecho otros años, mirar con otros ojos o por medio de otros lo que ya sabemos. Todo esto nos resulta diferente y muy enriquecedor.
Aceptar la corrección y corregir no está muy de moda pero es imprescindible. ¿Cómo se educa entonces si no hay límites y no existe la perfección? Comprensión, exigencia, amor, ejemplo, perdón, alegría, donación, coherencia… están en la mochila. Es un reto para nosotros sacarlos en este curso que comienza y que reinventamos, sin olvidar la oración y la reunión con Padre Dios, ¡imprescindible!

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

(mujer, casada, trabaja, 4 hijos y un perro, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
 

Como dice el Papa Francisco al comienzo de la Laudato Si, la tierra, nuestra casa común nos acoge entre sus brazos y nos sustenta, y clama por el daño que le provocamos. Para mi la clave está en la palabra “acogida”, es decir, estamos en la tierra temporalmente y es generosa con nosotros…. A pesar de que los humanos seguimos abusando y causándole daño. También debemos tratar con cuidado a todos los seres vivos dice el Papa. Ahora que acabamos de adoptar (no acoger, es decir, para toda nuestras vidas) a una perrita con nosotros queremos darle lo mejor para ella, compramos un buen pienso y vigilamos la cantidad, le damos cariño, la paseamos, velamos para que no pase demasiado calor, la llevamos a la clínica veterinaria… etc. Como nosotros puede haber muchas personas igual de responsables con su perra, pero luego, no cuidan su cuerpo no reciclan, consumen abusivamente o consumen alimentos nocivos, malgastan recursos, contaminan…. Durante esta pandemia hemos visto como la Tierra ha mejorado su estado respecto a emisiones de CO2 al frenar el bullicioso y acelerado estilo de vida actual para muchos pero ha aumentado el consumo eléctrico porque estamos más tiempo enchufados a internet y a la tele. En algún aspecto u otro falla nuestro autocontrol, y ya no podemos decir que sea por ignorancia de que algo haga daño, porque información precisamente es lo que nos sobra, es miedo, pereza o falta de voluntad.

Por eso, tanto la primera lectura como el evangelio de hoy, nos llaman a ayudarnos los unos a los otros a corregirnos desde el cariño, a volver a llevar un estilo de vida responsable y sostenible, en todos los ámbitos, llevar a cabo, como dice el Papa, una “conversión ecológica”. Dios nos elige como sus “voceros”, nos sube a una atalaya. Si alguien ensucia o estropea algo de nuestra propiedad, le decimos que tenga cuidado y que no lo vuelva a hacer… pues eso mismo debemos hacer con cualquier persona que no cuide nuestra casa COMÚN. Todos somos responsables, y debemos dejar a un lado el miedo al que dirán, a que la otra persona nos reproche la advertencia o se “envalentone”… No debemos quedamos impasibles ni indolentes, Dios nos llama a defender, con tierna firmeza, su /nuestra casa de aquel que haga mal, ya que si no, nosotros también estaremos haciendo mal. Cuidemos nuestro cuerpo y nuestra casa presente y futura, y eduquemos a nuestros hijos para ello desde el ejemplo.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 26th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

En nuestra escala de valores  ¿que es lo que más apreciamos: la fe, la salud, la familia, la amistad, el trabajo, el prestigio, las posesiones…? Es curioso que en esa lista, a veces extensa, hasta que no perdemos alguna de ellas no nos damos cuenta de la verdadera importancia que tiene, es entonces cuándo daríamos lo que fuera por volver a tenerlo. Andamos por la vida como si todo lo que tenemos nos perteneciera por derecho propio, sin embargo todo es don y todo es gracia. Creo que eso de lo que decimos que no tiene precio, lo que no se puede comprar ni producir, es lo que realmente vale y todo es nada en su comparación.

El tesoro, la perla preciosa que nos habla el evangelio no es otra cosa sino Jesús. Un tesoro cuyo descubrimiento relativiza todos los otros valores de la vida. Esa revelación la hace posible la fe, curiosamente sin ella difícilmente podría soportar la perdida de eso que tanto valoro: salud, familia, …. Ni superar esos acontecimientos de la vida que me llevan al límite. Es la que me ha sostenido en los momentos más difíciles a los que me he enfrentado. La que me sigue sosteniendo cada día. ¡Que gracias tengo que dar al Señor por poseer el  don de la fe! Un don que se me ha dado de manera gratuita. Ese sí es un valor que no quiero perder y para ello necesito fortalecerla cada día, está en mi mano hacerlo con la ayuda del Señor. Sin embargo, en mi caso la salud depende de factores añadidos ajenos a mi voluntad. Y que distinto es vivir esa circunstancia desde la fe. ¡Como cambia el sentido de una cosa vivida desde Dios o sin Él!.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

El reino del cielo, nuestra casa, nuestra patria, a lo que debemos aspirar, Jesús lo compara con las cosas cotidianas de la vida de aquel momento. Me invita en mi realidad a descubrir y empezar a vivir ese Reino de inmenso Amor y Misericordia en cada momento de mi trabajo, donde paso tantas horas del día. Y se dan miles de circunstancias, acontecimientos, pacientes, compañeros, situaciones donde el Reino se puede hacer presente. Si mi opción es clara y he dejado todo y valoro el Amor de Dios por encima de todo, la opción es por el Reino y la Gloria de Dios, ya no es posible que me busque a mi, ni mi vanagloria, ni quiera ser protagonista, ni hay lugar para mi ego de ser la mejor. Sino trabajar para el reino, donde los pacientes pueden ser vistos no solo por sus enfermedades sino por sus sufrimientos, dudas, dolores, esperanzas o falta de ellas, y así poder mimar a cada uno como lo haría Jesús, acompañarlos,  en su recorrido por esos duros momentos por los que están pasando. También compañeros, algunas veces quemados, otras cansados, otras ilusionados, y cada uno también en su recorrido para crear un pequeño reino del Amor donde Jesús pueda hacer su misión de llenar nuestros corazones, de iluminar nuestros objetivos en la vida, de potenciarnos en nuestra misión para que de fruto.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 18th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El Señor sigue hablándonos con las parábolas y otra vez aparece la siembra y aparece la grandeza de lo pequeño. Se me presenta como el sembrador, de Él me viene todo lo bueno que hay en mi vida y el maligno añade lo malo, porque inevitablemente todos tenemos cosas buenas y cosas malas en nuestra vida, y crecemos con ellas.

Sorprendentemente el Señor no tiene prisa y si mucha paciencia, dejando en nosotros la libertad de crecer en lo bueno o en lo malo. Precisamente la paciencia no es uno de mis dones por eso le pido aceptar  con mansedumbre lo que todavía no puedo cambiar.

Yo quiero crecer en lo bueno y para ello necesito abonar lo que hay en mi de bueno y erradicar lo malo, y el Señor me ofrece un 3×1 eficaz para las dos cosas: «la oración, los sacramentos y la  Palabra» estas tres cosas son el mejor y más eficiente abono para crecer y crecer con fuerza, pero a la vez son el mejor y más eficiente pesticida para erradicar la mala hierba y las plagas que acechan mi vida, además es el pesticida menos agresivo y más sano para la vida. Practicando estás tres cosas tengo el éxito asegurado. ¡Esto es un chollazo!

También nos habla de la grandeza de lo pequeño, como la mostaza o la levadura como símil para crecer. ¿Hay algo más pequeño que el Covid-19? Ni se ve, y sin embargo ¡como ha crecido!… Tanto como para paralizar al mundo.  Nadie nos avisó del peligro, sin embargo el Señor nos avisa, nos habla que su Reino tiene ese efecto de crecimiento pero para bien, ¿Podemos imaginarnos lo que eso es? ¡La grandiosidad, la inmensidad del Reino de Dios!… ¡Pues  venga a nosotros tu Reino Señor, que se contagie el mundo de tu Reino.!

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Veo que este Evangelio me posiciona a ver que el reino de los cielos va en serio, y que está presente ya, en mi vida de cada día. Es una elección, puedo querer y desearlo o no, en mi libertad.

Veo como en la primera parábola, hay que convivir con el mal, la enfermedad, el sufrimiento, pero que no me impidan crecer y convertirme en la esencia de ser trigo. Grano bueno que al final va al granero del cielo.

La otra parábola de ser como el grano de mostaza me ayuda a no pensar, que lo poco que puedo hacer en el hospital no vale nada. A veces parece que no tiene sentido muchas cosas, pero una sonrisa, una actitud de escucha, un corazón compasivo, son pequeños detalles que hacen crecer ese reino del cielo, que da cobijo a los pacientes, tienen su lugar en mi vida, en el ejercicio de la profesión.

La última la levadura, también se me llama a hacer presente cada día ese reino con las actitudes, detalles de amor, bondad que en cada lugar hace que crezca el buen rollo, entre compañeros de trabajo, entre vecinos, entre amigos, entre familiares, en el mismo grupo parroquial.

Ese reino del cielo, ese espíritu santo, parece débil, poca cosa, pero no hay nada más poderoso que la fuerza del AMOR.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 12th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

Muchas veces he leído este evangelio y siempre me he identificado con la semilla, el tiempo va corriendo y ya tengo años más que suficientes para haber dado fruto. Sin embargo hoy haciendo oración con este evangelio, no es la figura de la semilla sino la del sembrador la que machaconamente me viene a la mente y me pregunto ¿que tal sembrador he sido? ¿Como he realizado la labor de sembrar que el Señor puso en mi mano?

Para sembrar antes hay que preparar el terreno, y después hay que cuidarlo. Muchas, muchas las preguntas que me he hecho, ¿Como he preparado el terreno para la siembra? ¿Antes de comenzar a plantar he despejado el terreno lo mejor posible dedicando uno minutos a quitar la hierva y la maleza o he ido de manera apresurada, sin poner atención en mi afán de sembrar? ¿He dejado la tierra en el punto adecuado allanándola para la siembra o he dejado terrones  compactos  por labrar fuera del momento y con la tierra seca? ¿La he trabajado aireando las capas profundas proporcionándole el oxigeno adecuado para que las raíces puedan crecer con todas las garantías o la he ahogado con mi intransigencia? ¿ He controlado de forma precisa la profundidad adecuada donde  quería dejar la semilla o lo he realizado de manera superficial sin fijarme donde caía? ¿La he abonado con sustratos ricos que alimenten a las raíces para que germine en buenas condiciones o no he prestado atención y he utilizado cualquier compost aun sin ser el adecuado? ¿La he regado regularmente y de manera adecuada o las he dejado a la intemperie y a su aire?. Nunca es tarde para hacerse estás preguntas y subsanar los errores cometidos porque aunque el tiempo corra el que quede puede ser tiempo de buena siembra aunque no llegue a ver los frutos.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on julio 5th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

No se porqué con los años el evangelio me produce sosiego, este especialmente. Jesús no complica la vida, la hace más sencilla, más llana, somos nosotros quién la complicamos y enredamos. Además se nos ofrece como la fuente del descanso y nos pide cargar con su yugo porque es llevadero.

El origen etimológico de la Palabra  “yugo” proviene de la palabra griega “ɀuyóv” del verbo unir. De las distintas definiciones de la palabra “yugo” me quedo con la de: “herramienta generalmente de madera que se usa para unir dos animales por el cuello para hacer más llevadero el transporte de cargas pesadas.”  El símil es un yugo que requiere de dos, que une a dos para hacer llevadera la carga… ese es el yugo del que me habla este evangelio: Cristo y yo. En mi vida Él sujetando uno de los lados, en el otro yo. Unida inseparablemente a Él, caminado a su lado, compartiendo la carga, dejándome guiar, avanzando y deteniéndonos a la par.

¿Quién no se ha sentido alguna vez cansado, agobiado? ¿Quién no ha sentido alguna vez que  lleva una carga demasiado pensada?. Ese estar unida a Él me hace vivir la vida de una forma totalmente diferente. He experimentado  la gracia sustentadora de Dios en circunstancias difíciles. Sí, algunas veces esa carga se me ha hecho realmente pesada. En mi debilidad Él está a mi lado, me ayuda a soportarla, no podría ni sabría hacerlo sin su ayuda. ¡Que descanso saberlo junto a mi! ¡Que alivio reposar en Él!

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 28th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

De momento este evangelio parece algo muy radical, muy duro, muy desconcertante, pero en realidad es algo que he experimentado en mi vida, si no pongo a Dios en el centro, como lo realmente importante y único, pierdo el tiempo, la vida, la salud y todo. Muchas veces he puesto la profesión de medicina como lo primero y pensando encontrar mi realización, mi perfección, sólo he encontrado disgustos, falta de reconocimiento, desilusión. No estaba la vida en conseguir la tesis, no estaba la vida en conseguir ser la que más cursos y máster tiene.  Porque era para MI vanagloria, no para gloria de Dios. Me encontraba vacía con esos objetivos. Mientras que cuando he puesto a Dios al centro de la profesión, todo encaja, pasa a ser una misión, no un trabajo que conseguir metas que no me llenan. En esa misión en el trabajo me siento feliz simplemente poder hacerla, sin necesitar reconocimiento, sin exigencias, con amor y gratitud a Dios que me regala el discernimiento en los diagnósticos, en los tratamientos, en las palabras de consuelo, en las palabras de aliento y de esperanza a los pacientes que haya que darles malas noticias, como un don, un regalo que me concede el Señor para dárselo a los pacientes. Realmente me llena, me da plenitud y sentido a mi vida.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El Señor me pide optar por Él, pero no me está haciendo la prueba del algodón. Lo que me está pidiendo el Señor no es medir si lo quiero a él más que a los demás, como hacen mis nietos algunas veces cuando me preguntan “¿y tú a quien quieres más a mi o a …?”. En mi vida el Señor tiene su espacio especial y único, de la misma manera que cada uno de los miembros de mi familia o mis amigos tienen su espacio único, ninguno se superpone, ninguno es mejor que el otro, ellos me llevan a Dios a la vez que cada uno trae un poquito de Dios a mi vida.

¡Tantas veces tenemos que elegir a lo largo de la vida! y elegir es optar, y optar conlleva renunciar a algunas cosas frente a otras. Lo que me pide es que renuncie a todas esas personas o cosas que me separan de su amor.  Me pide que supere los límites que conforma mi familia para abrirme a los demás. Me pide no vivir centrada en mí y que le tienda la mano al prójimo. Me pide que no me acomode en mis seguridades mientras haya otros privados de los más mínimos derechos. Me pide que viva cada día con lo bueno y lo malo que se me presente de la mejor manera posible. Todo eso es lo que me pide y para hacerlo necesito esfuerzo, empatía, perseverancia, generosidad, sacrificio, bondad, nobleza, en eso es donde tengo que poner el acento, y progresar cada día.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 21st, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA DE LA VIDA

(mujer, soltera, trabaja, médico, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical )

Este evangelio me produce una profunda paz y tranquilidad, al saber que Dios, como buen padre cuida siempre de mi, de cada uno de nosotros, de cada uno de mis pacientes. En muchos momentos, he creído que estaba en mis manos poder salvar o sanar algún enfermo, la angustia me dominaba.  Pero me pongo delante del Padre bueno, deposito en Él, mis miedos y luchas, he hecho lo que está en mis manos, ahora es tuyo Señor. Sánalo. Recóbrale la salud. Y así he visto milagros auténticos, de cómo se cumple este evangelio, de cómo no cae ningún pajarillo sin que Dios esté pendiente, no deja a ninguno de sus hij@s solos en la enfermedad, como un Padre bueno los cuida, los mima y les concede a cada uno aquello que necesita, No hay que tener miedo a nada, si nos sentimos verdaderamente HIJ@s de ese Padre que nos quiere con locura, con dulzura , con ternura, con un amor infinito sobretodo en los momentos de enfermedad, no estamos solos.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La palabra clave que veo en este evangelio no es «Miedo» sino “Confianza”. El miedo es una respuesta normal en todos los seres humanos ante ciertas cosas o situaciones. Solo hay que aprender a enfrentarse a ellos, a gestionarlos, porque los miedos son emociones que se adaptan y que se controlan.

Hace tiempo manifestar mis convicciones, dar testimonio de mi fe en ciertos ambientes que me eran hostiles me daba reparo porque temía el rechazo, la crítica, los comentarios. Después aprendí a decir lo que siento sabiendo no es posible gustar a todo el mundo, sin importarme la crítica. No me perturban ni me condicionan los juicios, no tienen poder de hacerme daño. El Señor es mi verdad, es la Verdad.

¿Tengo miedo a mis años?. Claro que sigo teniendo miedos.  Permitirme sentir miedo a la enfermedad no significa sucumbir en ella. Angustiarme, sentir temor por lo que no sé cómo se desarrollará es tan inútil como estéril, además de una pérdida de tiempo. La manera de enfrentarme a esos miedos es distinta. ¿Por qué? Porque tengo mi confianza puesta en el Señor y estoy tan convencida de que su providencia es infinitamente superior al poder humano, al poder de la enfermedad y a todas sus amenazas juntas. Esa confianza en Él supera los miedos, produce serenidad. Él es mi fuerza..

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