SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 22nd, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

 

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)

 

El Evangelio de hoy me invita a ver la dificultad como una oportunidad para que Dios actúe en nuestra vida, al igual que actuó en la vida del ciego del Evangelio.

Los cofrades, como todos, estamos viviendo momentos de dificultad, en el que nuestras ilusiones, esperanzas y motivaciones, pudieran parecer que desaparecen…las túnicas quedaran colgadas en los armarios, y las medallas de nuestras cofradías permanecerán también confinadas en el cabecero de nuestra cama …Todo ha cambiado…salvo la presencia de Dios.

El Señor sigue a nuestro lado, al igual que su Bendita Madre, (Ella es Nuestra Esperanza) limpiándonos la mirada, fijándonos en lo verdaderamente importante, viendo al otro como un hermano y curándonos la ceguera que a veces hemos podido tener, es ahora, en la dificultad, cuando, si estamos atentos, dejaremos que Dios nos preste sus ojos, para tener una mirada limpia.

Hoy, la palabra Hermandad tiene que dotar de significado más que nunca a nuestras cofradías, tenemos que estar unidos, apoyándonos, siendo familia con el consuelo de que nuestros sagrados titulares están a nuestro lado.

 

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El evangelio me lleva a preguntarme en que estado me hallo delante del Señor. A reflexionar sobre cuáles son nuestras cegueras. Cuáles son mis cegueras

En estos días, en donde estamos viviendo la peor crisis sanitaria de nuestra historia reciente, producida por el Covid-19 me llama la atención el comportamiento de algunas personas que a pesar de las advertencias siguen realizando una vida normal. «Yo no he cambiado en nada mis hábitos rutinarios por el coronavirus», explicaba una de las entrevistadas en una cadena de TV. O robando mascarillas. O saliendo a tomar el sol en la playa como si de vacaciones se tratara. Tienen una ceguera de ego que no les permite ver a los otros. El egoísmo, la inconsciencia, la insolidaridad la irresponsabilidad, son cegueras que nos impiden ver la realidad, que nos impiden ver al hermano. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos ciegos? Ya lo dice el refrán, que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Menos mal que son los menos porque frente a estos, estamos viendo a personas comprometidas, responsables, altruista, que sacan lo mejor de sí y que aportan una gran creatividad para hacer frente a esta situación especial que nos toca vivir.

Recobramos la vista cuando nos volvemos prudentes y responsables. Cuando en nuestro camino no dejamos detrás al hermano. Cuando nuestra prioridad no se cierra en el “yo”, sino en el “nosotros”. Es tiempo de olvidar nuestros propios planes pensando en el bien común. un buen momento para que mostremos cordura, también paz y esperanza, reconociendo que nuestra vida no depende de nuestras apetencias, ni de la entrada de algún microorganismo en nuestro cuerpo. Depende de Dios que determina el comienzo y el final de nuestra vida. Él conduce el hilo de la historia, no se le escapa nada.

Señor cúrame de mis cegueras. Que ningún virus me haga permanecer ciego frente al hermano. Se mi luz para caminar en estos momentos difíciles

 

DESDE LA CUARESMA EN LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)

 

Se me hace inevitable llevar la lectura del evangelista Juan a la realidad que vive el mundo. Y me resuenan las palabras de Jesús al comienzo del texto: ‘Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas’. Tiempo de oscuridad, encerrados en casa, sin saber qué va a pasar, sin poder hacer nada.

Invita Jesús al ciego a lavarse. Nos están invitando desde todos los medios, sanitarios y gubernamentales, a lavarnos continuamente.

Y al igual que los incrédulos testigos de la curación, que se niegan a ver la acción de Dios en aquel milagro, me cuesta a mi ver la mano de Dios en la crisis que estamos viviendo. Jesús me responde al final del texto del Evangelio: «Para un juicio he venido ya a este mundo; para los que no ven, vean, y los que ven, queden ciegos». Y ciertamente me cuesta ver y entender todo esto que está pasando.

Pero quizás, si gano en presencia y en consciencia, me de cuenta de la necesidad de parar(me). Estos días he podido hablar con mi familia y con mis amigos más de lo que lo he hecho en los últimos años, y entiendo que no sólo me está pasando a mi. Dedicarles tiempo de calidad, también a Dios y a la oración. A las 12:00 uniéndome a mi comunidad parroquial en las que suenan las campanas, y a mi diócesis, me paro ante Dios, y ante María, y rezo el Ángelus, sintiéndome parte de la gran comunidad Iglesia. Y con mi comunidad, de la que estoy lejos físicamente, he podido estar más cerca, con videollamada, para compartir la reunión semanal.

Sólo dejándome limpiar por Jesús, seré capaz de VER realidades que antes no veía, estando cegado por mi trabajo y mis preocupaciones. Y viendo, comienzo a descubrir cómo ante la adversidad, somos capaces de comportarnos de otra manera. Soy capaz de ver la acción de Dios en lo que me (nos) pasa.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 15th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)

Que suerte tenemos los cristianos de contar con un Dios, que en la figura de Jesús se hizo hombre con las mismas necesidades que nosotros, como aparece en este evangelio. Y es que contar en mi día a día con Dios, sabiendo que me voy a sentir entendido, y comprendido ya que Él, también tuvo las mismas necesidades y sentimientos que tenemos los hombres, me ayuda muchísimo a entablar relación con Él, como hizo la mujer en el pozo. Así yo también hablo, dialogo y en definitiva oro con el Señor.

Los cofrades tenemos multitud de ocasiones para dialogar con Cristo, en el día a día en la Iglesia o capilla en la que están nuestros Titulares, o en los actos de culto que en las cofradías preparamos en este tiempo de Cuaresma, pasando por Besapiés o Besamanos. Es en ese diálogo u oración dónde le pedimos al Señor que nos dé de esa agua Viva que calma nuestra sed.

A mi personalmente me encanta hablar con Él en el Besapiés, siento que se acerca a mí, que “baja” a nuestra altura, que me mira a los ojos, y es como si en ese diálogo que mantenemos estuviera más cerca, como si estuviera más atento y es ahí dónde le pido y le doy gracias por tanto que nos da, y para que siga cuidándome y saciándome con ese agua que sólo Él puede dar y que cuando la pruebas experimentas la Felicidad verdadera.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El encuentro de Jesús con la samaritana, me hace recordar cómo fue mi encuentro personal con Él. Yo conocía a Jesús. Siempre me hablaron de él, en mi familia, en mi colegio. Pero mi experiencia no era personal, era la experiencia vivida por otros. Ya tenía algunos años cuando él salió a mi encuentro. La iniciativa no partió de mí, sino que fue de él. Sentado en el camino de mi vida, esperó el momento propicio para hacerse presente. Tampoco fue un encuentro súbito, que me llevara a caer del caballo como a Pablo, sino que fue poco a poco. Porque mi cántaro iba lleno de tantos apegos, de tantos prejuicios, de tantas cosas… que había poco sitio para el Agua Viva. Y hubo que ir vaciándole de todos esos lastres. Supuso poner al descubierto los valores en que cimentaba mi vida, me hizo ver y aceptarme tal como era. Llevó su tiempo. Tiempo de luces y sombras, de encuentros y desencuentros. No fue fácil.

Pero cuando decidí acercarme al Señor sin condiciones, dejar que tocara mi corazón, que se quedara en mi vida. Ese encuentro me cambia, me sana, saca lo mejor de mí, llena de sentido mi vida. Hace que valga la pena. Ese encuentro con el Señor, hizo que sintiera también la necesidad de compartir esa experiencia con otros, de compartirlo en comunidad. Igual que lo compartió la samaritana.

Han pasado muchos años desde entonces, y ahora que se acerca el atardecer de mi vida, veo la importancia de ese encuentro, pero sobre todo la importancia de haberlo cuidado.  Ya no tengo tiempo que perder en tonterías, en naderías, en insignificancias. Solo de ir a lo esencial, a lo fundamental, a lo importante. Y lo importante y lo esencial es Él.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 8th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
 

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)
 

Mi particular transfiguración, la vivo cada vez que me visto con mi túnica de nazareno; al igual que el Señor, mi rostro resplandece y todo se transforma. Mi estación de penitencia es ese estar en la cima de la montaña, como estuvieron Pedro, Santiago y Juan, en compañía del Señor. Es dejar atrás todo lo que me atrapa del mundo y estar con Él haciendo lo que más me gusta. ¡Qué razón tenía Pedro cuando quiso acampar allí!, al igual que yo, que no quiero que mi cofradía se recoja nunca.

Y como a ellos, a mí también ese día se me aparecen los “profetas”, aquellos hombres y mujeres que estuvieron antes que yo, que supieron transmitir la Fe y la devoción a nuestros sagrados titulares, de generación en generación; y que ya hoy forman tramos de nazarenos en la Cofradía Celestial.

Señor, acompáñame en la lucha diaria, cuando descienda al mundo y vuelva a colgar mi túnica en el armario, igual que lo hiciste con los apóstoles.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

Leyendo este evangelio me doy cuenta que hace cuatro meses, yo también habría tenido la tentación de decirle al Señor: “¡qué bien estoy en este periodo de mi vida!, las cosas nos van bien, tenemos salud, una familia preciosa, estamos felizmente jubilados, sin problemas económicos. La vida nos sonríe, ¿por qué no nos quedamos así siempre?” ¡Hubiera estado tan bien! ….

Pero se impone la cruda realidad y en un abrir y cerrar de ojos, todo se desmorona, y me encuentro ingresada con un serio problema de salud. Como los discípulos, me lleno de espanto y mi estado de ánimo fluctúa de un extremo a otro a velocidad de vértigo. ¡Con que intensidad recé los días que permanecí en la UCI!. Allí a solas con el Señor, enganchada a los monitores, tuve una experiencia de la que difícilmente me pueda olvidar. En medio de mi oración y a una hora indeterminada de la noche (porque en la UCI no existe tiempo, solo se oyen las máquinas y la soledad) escuché una voz que me dijo: “¡Le pedimos al Señor tantas cosas!, Él sabe mejor que nadie lo que necesitamos…. (unos segundos de silencio, y continua) …. Pidamos al Señor saber aceptar lo que él nos manda”. Aquello me caló tan hondo que cambio mi estado de ánimo y también el sentido de mi oración y sentí paz.

Se estaba bien en esa burbuja donde estaba instalada hace cuatro meses. Pero si en esta vida solo deseara vivir de imágenes fijas, de momentos congelados en el tiempo, me estaría perdiendo todos los matices que me hacen especial. Lo que verdaderamente me importa es escuchar al Señor. Que los ruidos de la vida no me impidan oír lo que el Señor me dice. Que no haya interferencias que distorsionen su escucha. Porque él sabe mejor que nadie lo que necesito y lo que tiene que decirme llena de paz mi alma.

DESDE LA CUARESMA EN LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)
 

Se me hacía complejo llevar en una primera lectura la idea de la transfiguración y su significado a mi vida cotidiana. Pero he conectado con algunas ideas orando el texto, y apoyándome también en la versión del evangelista Lucas, que insiste en que Jesús «mientras oraba» se transfiguró.

Hay un dicho que dice…’dime cómo rezas, y te diré cómo vives; dime cómo vives, y te diré cómo rezas. Porque mostrándome cómo rezas, aprenderé a descubrir el Dios que vives; y mostrándome cómo vives, aprenderé a creer en el Dios al que rezas’. Que nuestra vida habla de nuestra oración, y la oración habla de nuestra vida. Y creo que, hasta ese momento, los discípulos conocían a un Jesús, pero orando con Él, conocieron al Dios que vivía y al Dios al que rezaba. Me cuestiona, me interpela, y me denuncia. ¿Habla mi vida de Dios? Creo que si no vivo conectado, a través de la oración, a Él, la gente que comparte camino conmigo no va a poder ver «la luz», mi parte luminosa, al Dios que habita en mí. Al igual que vieron los discípulos aquella luz en la montaña. La oración transforma (transfigura), para resplandecer con la luz del Espíritu.

Y una segunda idea, el paso por la montaña, para «volver a bajar». Me ha devuelto experiencias vividas -en la montaña- con Jesús. Y esa sensación (tentación) de bienestar y querer quedarme como le pasa a Pedro. Y Jesús nos insiste en ir, tomar la cruz de cada día, para poder llegar a la Pascua. Afrontando nuestras muertes, dificultades, frustraciones que nos presenta la vida cada día; situaciones muchas de ellas que no entendemos y que a veces, no nos gustan, no aceptamos. La perspectiva cristiana del sufrimiento no trata de sadomasoquismo, ni de resignación, sino el paso necesario pero transitorio para llegar a la Pascua.

Y pascuas también diarias, cotidianas, en las que somos capaces de iluminar oscuridades que nos rodean. Todo un reto: ser capaz de ser luz. Una luz que no se ilumina a si misma: siempre al servicio.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 29th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)

 

Son muchas las tentaciones que el diablo me ha puesto en mi camino cofrade, muchas de ellas disfrazadas de bondad o de “ángel de luz”. Unas veces tuvo la culpa mi edad y mi falta de madurez en la Fe; otras el ansia de la “gloria” formando parte por ejemplo de una Junta de Gobierno, tomando decisiones y asumiendo responsabilidades, creyendo que yo no me iba a equivocar dónde otros se habían equivocado, y otras veces “dándome el poder” de que con un toque de llamador “Nuestro Señor” o “Nuestra Madre”, levantaran su paso. ¡ Cómo intenta engañarnos el tentador…!

Hoy, al paso de los años, mi Fe ha ido madurando, aprendí a ver a Jesús en el Sagrario y desde ahí, decirle al demonio que se vaya y que me deje en paz y le doy gracias a Dios por enseñarme que en lo pequeño y en el servicio es dónde mejor puedo reflejar el amor de Dios en mi cofradía.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

Percibo que aquí, cuando hablamos de tentación, nos estamos refiriendo a algo que es malo, a algo que viene del maligno. Pero la verdad es que la tentación se nos presenta de muchas formas. Incluso, pueden ser personas que nos quieren las que nos inducen y tientan a hacer determinadas cosas.  En estos momentos y tras mi problema de salud, algunos me instan y me apremian a que deje todas esas  actividades en las que estoy comprometida y que forman parte de mi día a día, con el deseo de que lleve una vida tranquila, sin responsabilidades, sin complicaciones, sin stress. Incluso me dicen que ya es hora de que dedique el “tiempo para mí”. Sus intenciones son buenas. Pero no me resigno a llevar una vida light. Y tengo dudas.  Me pregunto cuáles son los comportamientos y formas en los que no debo caer. Creo que, si mis obras y aptitudes no van encaminadas a construir Reino, son una tentación que me leja de Dios y de los demás, y por tanto, no debo caer en ellas.

Cuantas veces en el Padrenuestro digo “No de mejes caer en la tentación”. Pues le pido al Señor no caer en la tentación: de que soy imprescindible, de creer que todo está en mis manos, de creerme autosuficiente, de prescindir de Dios en mí vida. Quiero aprender a decir no a las tentaciones que crean muerte. Decir no a las distracciones que hacen que no me centre en lo realmente importante. Decir no a los compromisos innecesarios. Quiero ser dueña de mis tentaciones y que no sean ellas las que se adueñen de mí.

Líbrate Señor, de esos espejismos que prometen vida y esconden vacío.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 23rd, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

 

Un domingo más Jesús nos invita a ir más allá del cumplimiento de las normas establecidas. La ley del talión aseguraba un castigo proporcional a la infracción cometida de manera que se limitaba la venganza pero se justificaba la práctica de la violencia. Jesús realiza en su vida pública una revolución que se basa en el amor. Ante este precepto del “ojo por ojo, diente por diente” ofrece una respuesta de perdón y generosidad presentando y compartiendo la mejilla, los bienes o el tiempo del que disponemos.

Si esto es complicado con nuestros seres queridos, cuánto más con quienes no guardamos buena relación o quienes nos perjudican. En esas situaciones un cristiano se pone a prueba. En este texto Jesús nos indica que “nuestro prójimo” es cualquier persona que se encuentre en nuestro camino y que ante ellos también estamos obligados a hacer el bien. En la convivencia familiar suelen surgir discusiones con nuestras hijas y algunas veces como pareja. Día a día rogamos a Dios para que nos proporcione calma y la paciencia no nos abandone y no convierta la diferencia de opinión en hostilidad y mucho menos en faltas de respeto. Nuestras hijas crecen aprendiendo cómo se solucionan los conflictos en casa y no nos gustaría que entendieran que la violencia es un modo legítimo para tratar al prójimo.

Jesús nos pone en una tesitura complicada, ya que es difícil no dejarse llevar por nuestro lado visceral más primitivo en momentos en los que podemos sentirnos incomprendidos, amenazados o cuestionados. Cuando tenemos un problema con alguien podemos caer en la tentación de tener en cuenta sus defectos o sus incoherencias de vida buscando tener razón y justificar nuestra postura en una posición “dominante”. Para ello hay que procurar anticiparse y mantenerse humilde, estamos llamados a seguir a Jesús por un camino de perdón y generosidad sin límites.

DESDE LA PALABRA EN LA VIDA COTIDIANA

(mujer, soltera, trabaja, perteneciente a movimiento cristiano y comunidad seglar)

 

El amor al enemigo, ante esto lo primero que me paro a pensar es , quién es mi enemigo ?  Porque los enemigos tienen rostro y nombres , todos aquellos que me fastidian , que  me quitan la paz .

Cómo se puede amar al que te humilla , al que habla mal de mi , que te pone la zancadilla ? . Que difícil es , es antinatural no puede salir de mi , es imposible en mis fuerzas por mucho que me lo proponga .

Pero  el Señor tiene poder para eso y para más , en tanto y en cuanto yo me siento amada  y perdonada por Dios podré llegar a perdonar y amar al otro

Lo primero que tengo que hacer para llegar a esta Palabra es rezar por el enemigo , espero que el Señor me conceda hacer carne está palabra , que me dé su Espíritu Santo.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

“Sed perfectos” y ¿que es ser perfecto? Dice el diccionario “la palabra perfecto describe a la cosa, organismo o individuo que reúne el más alto nivel de excelencia en relación a los demás elementos de su misma naturaleza”. Ya nada más leerlo me cansa, me parece una meta imposible, algo inalcanzable, lo cual me crea frustración. La perfección es algo tan relativo, lo perfecto para mi puede no serlo para ti.

No creo que Jesús pretenda frustrarme con un ideal inalcanzable. Necesito metas realistas que pueda llevar a cabo. Intentar hacer las cosas bien, lo mejor que pueda. Aceptar el resultado y sentirme satisfecha con él. ¿Por qué?. Porque he trabajado duro, lo he intentado. Unas veces lo habré superado y otras, a lo mejor me he equivocado, pero también he aprendido. ¿Por qué nos empecinamos en querer ser inmaculados, fantásticos, ocurrentes, un modelo para que nos copien?. De verdad que eso me produce cansancio.

También el Señor con esas personas con las que tengo intereses opuestos, con las que no tengo sintonía, que me crispan; me pide que sepa aceptarlas, respetarlas, evitar entrar en conflicto. Tener un gesto, una palabra amable. No levantar muros, no desearles mal, no poner condiciones, no pedir cuentas. Hace tiempo estas cosas me costaría mucho trabajo hacerlas, al menos algunas. Pero con los años la vida te enseña que no obrar así es envenenarte la sangre y no sirve para nada. Solo para perder energía. Ahora esas actitudes me salen hasta con facilidad. Hacen que me sientas bien, que me quite un peso de encima. Lo que quiero ahora, es que mi corazón se vacíe en detalles por las personas que el Señor pone en mi camino. Sin más pretensiones. Así el sol del creador lucirá para todos.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 14th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

 

Jesús debió resultar escandaloso para muchos de los que le conocían. Tanto que llegaron a acusarle, según leemos, de que quería abolir la Ley y los profetas. Tan grave era esta acusación que Jesús tuvo que responder directamente. Y su respuesta es categórica: no he venido a abolir la Ley, sino a darle plenitud. ¿Por qué, entonces, le acusaban de lo opuesto?

Quizá la clave sea la libertad con la que Jesús vivía. Para Él, la práctica de la religión no es cumplir una serie de normas o preceptos (que, para los judíos, son muchos) de una forma casi mecánica. Para Jesús lo importante es el fondo que hay tras esas normas. Y ese fondo, como nos recuerda siempre, no es más que Dios nos tiene y que debemos transmitir a los demás.

Así, viviendo con esa perspectiva de Jesús, la Ley se lleva hasta el extremo. No basta, por ejemplo, no matar, sino que mantener conflictos con un hermano que podrían resolverse con el perdón ya es para Jesús una transgresión de la Ley más importante que no cumplir con exactitud con todos y cada uno de los preceptos.

Aterrizando este evangelio en nuestra cotidianidad familiar, nos damos cuenta de cómo a menudo nuestros días están marcado por normas y rutinas que a menudo tomamos como inflexibles. Entendemos que las normas en el hogar deben estar presentes sólo para favorecer el bienestar y el buen desarrollo de nuestras hijas y de nuestra vida familiar. Nos surge el temor de que en algún caso las normas y las rutinas sean barreras que nos impidan centrarnos en lo verdaderamente importante: el encuentro con Dios, con los demás y con uno mismo. Le pedimos hoy al Señor que nos ayude a ser libres para que el amor sea nuestra ley suprema.

 
DESDE LA PALABRA EN LA VIDA COTIDIANA

(mujer, soltera, trabaja, perteneciente a movimiento cristiano y comunidad seglar)

 

Que difícil es cumplir esta Palabra hoy en la sociedad que vivimos , pues sin darte cuenta a la mínima mi actitud es como la de cualquiera y no como la que tiene que tener un cristiano y pierdo de vista para que vivo .

Mi justicia es realmente la justicia de Dios o es la mía?

Esta Palabra me marca el camino que debo seguir si de verdad quiero ser cristiana son normas de vida

Hoy le pido al Señor que me dé su Espíritu Santo que es el único que me puede ayudar a cumplir esta palabra, a vivir con los ojos puestos mirando al cielo

 

 
DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

Que duro es este evangelio, se me hace difícil de digerir. Menos mal que no vino a abolir la ley del profeta, sino a darle plenitud.  No veo aquí al Jesús que a mí me cautiva. Al Jesús de la misericordia y el perdón. Me chirría el: si tu ojo te hace pecar: sácatelo; si es la mano: córtatela; si estas peleado con el hermano serás procesado; si lo llamas imbécil, llevado al Sanedrín; y si lo llamas renegado, ya ni te cuento… Condenado al fuego. Tengo la sensación de que a este texto le falta algo.

No creo que el cumplimiento de leyes y normas éticas sea el objetivo de mi vida. Lo que orienta mi vida no son las leyes, es la persona de Jesús. Seguirle, ser como él, actuar como él, eso es a lo que aspiro.  Y hacer por los demás lo que Él hace conmigo. De esta manera cumpliré mis votos con el Señor. Así mi “si” o “no” serán creíbles.

Quiero que Jesús sea el centro de mi vida, que tenga su hueco en cada tarea, en cada encuentro con otra persona, en cada cosa que haga por mínima que me parezca.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 9th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Jesús nos habla con palabras sencillas y directas para indicarnos nuestra misión. La función de la sal es aderezar, realzar el sabor de los demás ingredientes. Lo fundamental son los otros elementos pero la sal marca la diferencia al mezclarse. Por sí sola, la sal no cumple su cometido, sino que cobra sentido en relación con lo demás. De esta manera debemos vivir nuestra fe, desde nuestra pequeñez y con nuestras limitaciones, pero con el corazón entregado a Dios y la mirada y las manos ofrecidas a nuestros hermanos.

Lo mismo ocurre con la luz pues ilumina lo que se encuentra alrededor, no es algo para ser contemplado, sino para que los demás vean mejor y sean mejor vistos. El foco, por tanto, no se pone en nosotros y nos obliga a descentrarnos.

En este sentido, cuando nos planteamos qué educación queremos brindar a nuestras hijas siempre tenemos una cuestión de fondo: lo principal es procurar que sean felices y se sientan queridas por su familia y por Dios Padre. Pero no resulta fácil, el camino de la paternidad/maternidad se construye cada día y estamos sometidos a estímulos y presiones sociales contrarias al evangelio. No se nos estimula a ser sal o luz, sino a la competitividad, la necesidad de ser los mejores o el liderazgo mal entendido, que son elementos que pueden afectar el crecimiento personal y de fe tanto de nuestras hijas como el nuestro.

Supone un gran reto en el contexto actual educar en los valores que Jesús nos mostró, como la bondad, la cercanía, la generosidad, la compasión, la empatía o la tolerancia.

Para ello no dejamos de pedir al Señor que nos fortalezca como una familia valiente, dispuesta a tomar decisiones que nos comprometan y abriendo nuestra casa y nuestras vidas a los demás. Le pedimos al Señor que nos haga ser sal y luz para nuestras hijas y para los demás.

DESDE LA PALABRA EN LA VIDA COTIDIANA

(mujer, soltera, trabaja, perteneciente a movimiento cristiano y comunidad seglar)

En esta palabra veo cual es la misión que tengo en la Iglesia de ser esa sal que sala y esa luz que ilumina

¿Como podrán creer tantas gentes que hay a mi alrededor? Dentro de mi familia y compañeros de trabajo que no creen, que la Iglesia no les sirve para nada.

Pues solo podrán creer si realmente ven en mí una actitud de cristiana, si de verdad puedo perdonar al otro, poder ponerme al servicio del otro de corazón sin esperar nada a cambio .

Porque solo el Amor puede cambiar el corazón del hombre.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Me dice el evangelio que “Soy la sal de la tierra”, ¡que bien!. Y sigue “Si la sal no sala, ¿con qué la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada a fuera y pisoteada por los hombres”… esa sal ya no vale. Y pienso: ahora, cuando llegan los fríos días de invierno y caen las heladas, esparcimos sal en el suelo para que sea pisada y así evitamos accidentes por caídas, resbalones, derrapes… en este caso es bueno. 
 
También me dice que soy la luz “Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa”, vaya debo ser ¡la luz sobre el candelero!. Y pienso que hace años a mis hijos, y ahora a mis nietos, cuando se quedan en casa, les pongo de noche una pequeña luz (lo llamamos piloto) que está en un lado de la pared (ni siquiera en el centro), que da muy poca luz, pero la suficiente para que si se despiertan de noche puedan levantarse sin tropezar, o para que no les asuste la oscuridad. Y entonces me pregunto qué tengo que ser ¿luz que brilla? ¿sal que da sabor? o ¿tengo que hacer?. No sabría decidirme, porque, aunque sea la sal que pisan, mejor, si con ello evito que otros caigan.  Aunque sea una pequeña luz, si alumbro lo bastante para que otros no tropiecen también mejor.
 

Lo importante es que mi forma de vida sea testimonio del amor de Dios

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 2nd, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS NECESITADOS

(hombre, casado, 2 hijas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)

Hay dos aspectos de Simeón y de Ana que me llaman bastante la atención en esta lectura. Por un lado hay una actitud, una apertura de corazón para reconocer y recibir a Jesús en sus vidas. Y por otro lado, están en el lugar adecuado para encontrarse con Jesús.

Esto me hace pensar en dos aspectos en mi vida. Primero, el lugar del encuentro. Es cierto que Dios está en todas partes, y debemos estar abiertos a lo imprevisible, pero también es cierto que poco a poco he ido descubriendo mi lugar en el mundo, lugar, en sentido amplio y no solo geográfico, en el que siento que soy feliz, y donde voy descubriendo el proyecto de Dios en mi vida. Ese lugar ha sido, y espero que siga siendo, el mundo de la pobreza y la exclusión, y en ese “lugar” Dios se manifiesta con fuerza, con intensidad.

Testimonios de vida, historias difíciles, esperanzas, miedos, sueños… es un lugar donde Dios está presente y, paradójicamente, se hace difícil en ocasiones verlo cuando descubres todo el dolor, el sufrimiento y la injusticia que allí está presente.

Eso me lleva a plantearme el segundo aspecto, la apertura de corazón. Ante el sufrimiento y la exclusión, ante el dolor, creo que lo que nos queda es compartir nuestras vidas, para tratar de transformar juntos la realidad, para soñar juntos el sueño de Dios, un mundo más justo para todos. Abrir el corazón, para encontrarnos con quienes sufren, caminar juntos y descubrir en la injusticia la mano de Dios que nos llama a cambiarlo todo y ser felices. Y no olvidar que en mi vida, ese es el lugar donde un día, José y María pasaban con Jesús entre los brazos.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Simeón reconoció a Dios en el pequeño Jesús, yo también reconozco que Dios se hace presente en mi vida. Ahora que me toca hacer un parón forzado por un problema de salud (lo que me ha permitido tener mucho tiempo para reflexionar), me doy cuenta que a veces paso días tan metida en proyectos, actividades, responsabilidades, compromisos, que entre tanto ajetreo me olvido que Él está ahí, a mi lado. Paso tiempo centrada en mi ego: lo que quiero, mis dificultades, mis problemas. El Señor estaba ahí, sí, pero queda difuminado, es como el amigo invisible. Pero afortunadamente él no se cansa, y me da un toquecito para hacerse visible, para que le preste atención, para que no me olvide que no soy yo, sino que el que maneja los hilos de mi vida es Él.

Yo también quiero como la profetisa Ana servir al Señor noche y día y hablarles del amor de Dios a los que se acercan a mi vida.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on enero 26th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

 
DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Cuando arrestan a Juan, Jesús se “retira”, se marcha. Va a otro lugar, a Cafarnaún, y comienza su vida pública, su misión. Parece que Jesús tomara el relevo de Juan, una vez que este está siendo silenciado. Hay detalles que no podemos conocer: por qué Jesús inició su misión en un momento y no en otro, por qué en Cafarnaún… pero sí podemos estar seguros de que Jesús, como en el lenguaje del Concilio Vaticano II se decía, “leía los signos de los tiempos”. Veía la realidad que le rodeaba, descubría en ella la presencia y la voluntad del Padre, y tomaba decisiones siguiendo esa voluntad. Se exponía. eso nos llama también el Señor a nosotros, que hoy nos preguntamos: ¿actuamos nosotros también de esa manera?, ¿a qué nos exponemos?

Por otro lado, es muy relevante que Jesús no actúa solo. Se rodea de amigos y seguidores, de colaboradores, de discípulos. En el relato de estas primeras vocaciones para el seguimiento de Jesús, nos fijamos en tres perspectivas, cada una de las cuales nos lleva a reflexionar en nuestra propia vida:

1. La de Jesús. Nos recuerda que no podemos trabajar solos, que la misión de la Iglesia se hace en comunidad y es, a su vez, hacer comunidad.

2. La de los discípulos. La que más nos identifica. O eso queremos y creemos. Somos también llamados al seguimiento de Jesús, aunque hay muchas cosas de las que aún tenemos que desprendernos, igual que dejaron las redes y las barcas (su medio de vida, su seguridad) Andrés, Pedro, Juan y Santiago.

3. La del padre Zebedeo, que ve cómo sus hijos se marchan siguiendo su vocación y el se queda “sólo” y, quien sabe, quizás un poco defraudado. Esto nos recuerda que nuestras hijas no son nuestra propiedad, que son libres, y que tenemos aceptar y apoyar la libertad de nuestras hijas para seguir su propio camino.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Cómo debo responder a la llamada de Jesús ¿Desde el radicalismo de estos cuatro discípulos? ¿Desde el seguimiento de otros discípulos como Nicodemos o Lázaro? (que no lo siguieron físicamente y que permanecían en sus casas con sus obligaciones familiares y laborales, pero que eran incondicionales a Jesús). No me gustan los radicalismos.

Entiendo y vivo el seguimiento a Jesús desde la coherencia, desde la responsabilidad, desde la confianza, desde la humildad, sin extravagancias, sin ostentaciones, sin ruidos. También creo que este “sígueme” del Señor, no me lo dice una vez, sino mil veces. En cada acontecimiento y en cada circunstancia de mi vida siento que me pide: “Haz lo que tengas que hacer, pero desde mi seguimiento” y unas veces es fácil y otras, cuando se hace la noche en mi vida y la cubren los nubarrones, la cosa se complica. En esos momentos oscuros y de debilidad es donde tengo la certeza de que Él sale a mi encuentro, ingeniándose para hacerme ver el camino, y hasta me sorprende ¡vaya si me sorprende!

Recorrer junto a Él ese camino de Galilea es lo que quisiera..

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on enero 19th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Juan era un hombre de Dios. Un profeta. Juan confiaba en que el Señor es fiel, en que va a cumplir sus promesas. No sabemos cómo imaginaba Juan que sería la llegada del Mesías. Tal vez, de acuerdo con las esperanzas de muchos en su época, esperaba un Mesías poderoso y fuerte, que se manifestase con poder y pompa… Y resultó que el Mesías era su primo pequeño: Jesús.

Nos sorprende la capacidad de Juan para ver, antes que la mayoría, la grandeza de Jesús. Para reconocer en él no sólo a un familiar, sino al Hijo de Dios. Eso nos hace preguntarnos a nosotros varias cosas: ¿reconocemos realmente a Jesús como el Cordero de Dios o nos aferramos a otros ídolos?, ¿reconocemos la presencia de Jesús en lo cotidiano?, ¿reconocemos la acción de Dios en los demás?

Por otro lado, vamos a bautizar a nuestra hija pequeña dentro de poco. En algunos lugares, el bautismo se ha convertido en una tradición que, poco a poco, se ha ido vaciando de su sentido cristiano. Así, creemos que tenemos que ser conscientes de lo importante que es este sacramento. Juan bautizaba con agua, y cada bautizado mostraba así su deseo de conversión. Nosotros seguimos utilizando el agua para bautizar, pero Jesús nos bautiza con Espíritu Santo. Nuestro bautismo no fue un hecho puntual que queda como un recuerdo, sino que nos reconoce como hijos de Dios, como miembros de la Iglesia, como hermanos entre nosotros. Ojalá recordemos y renovemos frecuentemente nuestras promesas bautismales para poder seguir dando testimonio con nuestra vida de quién es el Hijo de Dios.

DESDE LOS NECESITADOS

(mujer, casada, con cuatro hijos, voluntaria de Cáritas)

En mi tarea como voluntaria de Cáritas, tendría que esforzarme en imitar y aprender de Juan el Bautista. El actuó con humildad y reconoció a Jesús como hijo de Dios, y se los mostró a los demás.

Me pregunto porqué nos costara tanto reconocer en el otro a Dios, sobre todo si piensa diferente a nosotros. Es algo que se repite a menudo con la mayoría de las personas que acuden a Cáritas solicitando ayuda. Creo que, la mejor ayuda que de nosotros podrían recibir sería, darles testimonio del mensaje de esperanza que Dios nos da con la venida de su hijo Jesucristo y la gracia fortalecedora del Espíritu Santo.

Pidamos a Dios que como el Bautista sepamos reconocerlo y que, podamos ayudar a que otros también lo reconozcan.

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