SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 18th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Este es un evangelio sumamente gráfico de cómo actuamos los hombres, no sólo en materia de fe, que siempre se puede justificar que hay que dar un salto para creer en ella, sino cuando se nos presenta algo real, pero maravilloso, especial, único e irrepetible…que no lo creemos. Es sorprendente lo ciego que nos queremos volver ante algunas realidades. Bien es verdad que a veces esta sorpresa viene por la inmensa alegría, admiración y cariño que nos produce ver a alguien. Aquí unos discípulos entristecidos, a pesar de haber oído y a algún signo se encuentran con Jesús. Este no se hace invisible, se muestra ante ellos tal como es y se presenta. Ayer nos encontramos a Jesús y se nos presentó, hoy lo hará también…y mañana, y dependerá de nosotros reconocerlo o no, alarmarnos o no y es así, no porque te lo diga yo, sino porque Él mismo nos dijo en Mateo: En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis. Y solo un detalle más, Jesús “se esforzó” en cumplir lo establecido en la Ley de Moisés (para nosotros Antiguo testamento) Jesús cumple con lo dicho, con lo prometido. Un motivo más para creer en la promesa de la vida eterna…y también nos dijo que teníamos que trabajar por su Reino. También esto era parte del trato.

DESDE UN PROYECTO DE FAMILIA

(mujer, soltera, próxima a contraer matrimonio, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Este texto trata de un nuevo encuentro con el Resucitado y para mí, la forma en la que se produce nos da pistas claves de cómo reconocer, trabajar y compartir la fe en nuestra vida. En primer lugar, Jesús se hace presente en un lugar en el que los discípulos están reunidos hablando de “lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan”. Ser cristiano pues, es predicar, es compartir con los demás tu fe a través de actos y palabras. Esta experiencia de fe es “ser testigos”, como dice este Evangelio, y compartir ese testimonio de vida con los demás. ¿Cuántas veces lo hacemos?, ¿Hablamos de Dios?, ¿Compartimos nuestra experiencia como cristianos cuando estamos reunidos con amigos, con la familia, con gente que quizá no comparte esta visión? En segundo lugar, Jesús se presenta en una comunidad, cuando están reunidos, hablando de Él. Seguro que recordamos aquel pasaje de “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18:20) y es que esto ocurre realmente. Qué fácil es a veces tener esas dudas en nuestro interior a las que Jesús se refiere, pero Jesús en comunidad nos aporta una presencia real. Encontrarse con Cristo no es ver a un fantasma, es tener una experiencia de fe compartida con los hermanos. Por último, Jesús recurre a las Escrituras para recordar a la comunidad la importancia de acudir a ellas. ¿Tenemos realmente el Evangelio presente en nuestras vidas? ¿Nos limitamos a leerlo o somos capaces de comprenderlo como Jesús nos pide? Seamos pues, testigos de la obra de Dios, prediquemos la presencia de Jesús Resucitado en nuestras vidas, hagamos crecer nuestra fe en comunidad, y recurramos al Evangelio para parecernos más a Él.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 11th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Vio y creyó. Simple y real. Si no vemos, no creemos. Nos pasa en nuestro trabajo, en el día a día. Creemos lo que vemos, y si no vemos no creemos…y eso NO es fe. Eso no es dar el salto de trascender. ¿Por qué creemos y basamos nuestra vida en unos libros antiguos que escribieron unos pescadores “metidos a escritores”?¿por qué creemos que esos textos son palabra de Dios?¿Por qué creemos en la Iglesias, y que lo que dice “un señor mayor de Roma” en determinadas cuestiones es infalible?…POR LA FE. Porque en algún momento de nuestra vida, o con cierta frecuencia hemos tenido una experiencia de Dios, que nos ha cambiado, que nos ha impresionado, cambiado, receteado, que no hemos entendido…y eso nos da la FE. Eso hace que, aunque ninguno de nosotros hayamos entrado al sepulcro vacío, y no hayamos visto…HEMOS CREÍDO…Pero no es fácil. La fe es una fuerza inmensa…cuando está de nuestro lado. Y no siempre lo está. A veces se nos escapa, o la dejamos escapar. Y entonces llega la pascua, que nos ayuda a recordar que a lo largo de la historia, desde el primer minuto, del primer día, de hecho, en el interior del sepulcro,  ha habido gente que no ha creído hasta ver el sepulcro vacío, pese a ver su figura, verle hacer milagros, escuchar sus palabras sanadoras y pasar mucho tiempo con Él. Así que tú y yo que vivimos 2021 años después de que no nos acompañe físicamente, que no hemos tocado sus vestidos, ni escucharlo en directo sus palabras, podemos también tener alguna duda…Y para eso está la Pascua, para ayudarnos a REvivir, REcordar (pasar de nuevo por el corazón) y a REtener (tener dos veces) la FE que vive dentro de nosotros. FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Al igual que ocurre hoy, también en su propio tiempo la figura de Jesús resultaba atractiva para gente muy dispar. El cercano milagro de la resurrección de Lázaro lo habría convertido además en una suerte de moderna estrella mediática, y al llegar a Jerusalén mucha gente, como los griegos del pasaje evangélico, querían verlo de cerca y escucharlo, imagino que buena parte de ellos con la pretensión de presenciar un nuevo prodigio.

Con esas expectativas, estoy convencido de que tanto nuestros griegos como el resto de habitantes de Jerusalén quedarían desconcertados con sus palabras. Porque el anuncio y la invitación que les hace Jesús, los mismos que hoy también nos dirige a nosotros, distan de cualquier otro que podamos recibir.

En un mundo dominado por el “yo”, donde con frecuencia todo lo supeditamos al bien superior que constituye nuestra mejor conveniencia, el Señor se muestra como víctima propiciatoria dispuesta a inmolarse gratuitamente por nosotros. Nos invita a abandonar nuestros egos y seguirle. Nos anima a recorrer junto a Él el camino de misericordia, perdón y amor que nos propone a lo largo de todo el Evangelio.

La oferta está sobre la mesa y no sé si, para nuestros hijos, será más atractiva que la que youtubers, instagramers e influencers les lanzan a diario. Lo que sí sé es que, a lo largo de la historia hemos sido muchos los que, por diferentes motivos y con distinto resultado, nos hemos acercado a escucharla. Vale la pena seguir proponiéndosela. La recompensa no es pequeña.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 4th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar) La vida siempre encierra dificultades. Es algo común a todas los tiempos, algo a lo que ninguna persona logra permanecer completamente ajena. Las tuvieron nuestros padres e igualmente las tendrán (ya las tienen) nuestros hijos. Siendo esto así, no cabe duda de que en determinadas épocas estas dificultades se acentúan hasta antojarse insalvables. Tras un año peleando con un bicho que ha puesto nuestro mundo patas arriba, que ha afectado todas las dimensiones de nuestra vida y trastocado por completo nuestro horizonte más cercano,  parece que nos encontramos plenamente sumidos en una de ellas, atravesando al unísono como especie una profunda y oscura cuaresma en la que no se vislumbra luz alguna. Sin embargo, los cristianos tenemos que descartar esa tentación crepuscular. Estamos llamados a ser luz y sal de la tierra, y es en momentos como estos en los que hemos de ser capaces de ponernos en pie, como María Magdalena, y acudir al sepulcro en búsqueda del Señor, iluminando el camino de cuantos nos rodean. El Señor nos ha hecho testigos de su Resurrección. Ha operado en nosotros el paso de la muerte a la vida y nos ha encomendado dar testimonio de lo que hemos visto y oído. En un mundo donde las noticias son cada vez más catastrofistas, donde el pesimismo y el cansancio existencial se van extendiendo cada vez más, los cristianos estamos llamados a ser testigos de vida y esperanza, porque Cristo ha resucitado y su Resurrección ha cambiado ya para siempre el signo de la historia, aunque esto no nos evite las dificultades presentes.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Al igual que ocurre hoy, también en su propio tiempo la figura de Jesús resultaba atractiva para gente muy dispar. El cercano milagro de la resurrección de Lázaro lo habría convertido además en una suerte de moderna estrella mediática, y al llegar a Jerusalén mucha gente, como los griegos del pasaje evangélico, querían verlo de cerca y escucharlo, imagino que buena parte de ellos con la pretensión de presenciar un nuevo prodigio.

Con esas expectativas, estoy convencido de que tanto nuestros griegos como el resto de habitantes de Jerusalén quedarían desconcertados con sus palabras. Porque el anuncio y la invitación que les hace Jesús, los mismos que hoy también nos dirige a nosotros, distan de cualquier otro que podamos recibir.

En un mundo dominado por el “yo”, donde con frecuencia todo lo supeditamos al bien superior que constituye nuestra mejor conveniencia, el Señor se muestra como víctima propiciatoria dispuesta a inmolarse gratuitamente por nosotros. Nos invita a abandonar nuestros egos y seguirle. Nos anima a recorrer junto a Él el camino de misericordia, perdón y amor que nos propone a lo largo de todo el Evangelio.

La oferta está sobre la mesa y no sé si, para nuestros hijos, será más atractiva que la que youtubers, instagramers e influencers les lanzan a diario. Lo que sí sé es que, a lo largo de la historia hemos sido muchos los que, por diferentes motivos y con distinto resultado, nos hemos acercado a escucharla. Vale la pena seguir proponiéndosela. La recompensa no es pequeña.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA CUARESMA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

¿Quiénes somos en la pasión de Nuestro Señor? El misterio más grande es que somos todos a la vez y en todo momento. Y no sólo los protagonistas habituales. Sí, ciertamente sabemos y nos hemos sentido Judas en infinidad de ocasiones traicionándole por menos de treinta monedas. Apenas un “me gusta” en el Facebook, un pequeño soplo de vanidad o modernidad que nos aleje de “la rancia iglesia” hace que la traicionemos fácilmente. Nos olvidemos de todo lo que nos ha dado y ha enriquecido. Y qué decir de las veces que Ie acompañamos en lo poco que nos pide para velar con Él y nos quedamos dormidos…o demasiado despiertos, nos despierta el ansia de dinero y prestigio, que hace que no velemos en su senda, que nos durmamos cuando nos pide que le acompañemos en la compasión y en amar al prójimo.

Somos los soldados que hoy le acompañamos a matarlo sin que se escape, y ayer escuchábamos sus palabras creyendo que nos daban vida. Vivimos lavándonos las manos de aquello que no nos afecta, quitándonos “marrones”, nos unimos a la masa alocada en el mundo real o las redes sociales para repetir las consignas políticamente correctas, y en aquella época, gritábamos: Crucifícalo, crucifícalo…y todo ello lo hacemos a la vez, en el mismo día. Somos ese personaje que es capaz de desdoblarse y traicionar, negar, unirse a las masas, llevar a la cruz al mesías…

Pero, milagrosamente, de forma coetánea en el tiempo, mientras iba produciéndose todo lo anterior, Jesús hizo el milagro de la eucaristía, convirtió la sangre en su vino y el pan en su carne…y nos lo dio, y todo cambió.

Y entre tanto kaos, y cuando sus “haters” se las prometían muy felices…tal y como dijo, al tercer día resucitó, y ya todo cambió. Y ya todos los días, a partir de ahí seríamos y somos un poco traidores, un poco negadores, un poco indiferentes…pero a la vez tenemos la fuerza de la eucaristía que instauró esos días y la fuerza de la resurrección que nos hace ser padres que abrazan a hijos pródigos, hijos que saben pedir perdón y reconocerse pecadores, hombres de fe que creen en su palabra, saber que amando al prójimo amamos a Dios de una forma pura y dura…Y todo eso gracias a esos intensos días de pasión.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos. Es cierto que, a veces, en el sufrimiento encontramos la antesala de un crecimiento personal pero, incluso en esas ocasiones, la inmensa mayoría de nosotros estaríamos dispuestos al sacrificio que fuera necesario por ahorrarles sufrimientos.

La lógica de Dios, sin embargo, no se rige por nuestros mismos parámetros. Su amor por el mundo le empujó a entregar a su Hijo único, en un acto que escapa a nuestra comprensión intelectual (desde luego a la mía) y al que únicamente se puede acercar uno desde la fe. Así encarnado, el Señor recorre el mundo como un Mesías sufriente, un Mesías conocedor del sacrificio último que le aguarda que asume no sin vacilaciones y miedo, un Mesías que nos precede y muestra el camino a seguir y nos invita a recorrerlo junto a Él.

Pero ese camino no es un camino de rosas. No lo fue el suyo, y ni a nosotros ni a nuestros hijos nos garantiza nadie que no vaya a estar lleno de obstáculos y dificultades. Quien más quien menos tiene experiencia de ello. Por eso, ahora que, un año más, enfilamos la recta final de este otro camino de Cuaresma, siento la certeza de que solo interiorizando al Señor en nuestro recorrido y poniéndonos confiadamente en sus manos podremos hacerlo llevadero hasta gritar, con el centurión, realmente este hombre era hijo de Dios. 

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 21st, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LO SOCIAL (2009)

(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

«Ahora muchas almas están agitadas» ante la incertidumbre que depara el porvenir (paro, precariedad, exclusión, hambre, violencia, muerte). Todos pedimos que nos libre de «esta hora amarga». La respuesta de Dios es inequivoca: «nos glorificará». No nos va a librar de esta situación, pero se pondrá a nuestro lado para sufrir y luchar.

Sólo muriendo a lo viejo podremos renacer a los nuevo. Lo viejo es una sociedad dominada por el egoismo y el propio interés, lo nuevo es una sociedad donde el prójimo (el último) esté en el centro de las políticas económicas y sociales. Lo viejo es ponerle precio a todo (el mundo como gran mercado aparentemente libre), lo nuevo es primar, valorar y proteger la dignidad humana (trabajo, vida, recursos naturales, educación, sanidad…). Lo viejo es resignarse a que vivimos en el mejor mundo posible, lo nuevo es creer que otro mundo es posible, imprescindible y urgente. ¿Seremos capaces de vivir centrados en los demás, defendiendo lo común aún en contra de «mis intereses» y a no resignarnos?. Sólo es fecundo el grano que muere. Solo es fecunda la vida que muere a sí misma, que se llena de otras vidas.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Al igual que ocurre hoy, también en su propio tiempo la figura de Jesús resultaba atractiva para gente muy dispar. El cercano milagro de la resurrección de Lázaro lo habría convertido además en una suerte de moderna estrella mediática, y al llegar a Jerusalén mucha gente, como los griegos del pasaje evangélico, querían verlo de cerca y escucharlo, imagino que buena parte de ellos con la pretensión de presenciar un nuevo prodigio.

Con esas expectativas, estoy convencido de que tanto nuestros griegos como el resto de habitantes de Jerusalén quedarían desconcertados con sus palabras. Porque el anuncio y la invitación que les hace Jesús, los mismos que hoy también nos dirige a nosotros, distan de cualquier otro que podamos recibir.

En un mundo dominado por el “yo”, donde con frecuencia todo lo supeditamos al bien superior que constituye nuestra mejor conveniencia, el Señor se muestra como víctima propiciatoria dispuesta a inmolarse gratuitamente por nosotros. Nos invita a abandonar nuestros egos y seguirle. Nos anima a recorrer junto a Él el camino de misericordia, perdón y amor que nos propone a lo largo de todo el Evangelio.

La oferta está sobre la mesa y no sé si, para nuestros hijos, será más atractiva que la que youtubers, instagramers e influencers les lanzan a diario. Lo que sí sé es que, a lo largo de la historia hemos sido muchos los que, por diferentes motivos y con distinto resultado, nos hemos acercado a escucharla. Vale la pena seguir proponiéndosela. La recompensa no es pequeña.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 13th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA CUARESMA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

La palabra que más se repite en este evangelio es LUZ. Sin ella nada podemos hacer, ni creyentes, ni agnósticos, ni ateos. Sin embargo la forma de entender su existencia y sobre todo la influencia en nosotros es bien distinta. Para nosotros, los seguidores de Jesús, su fuente de energía es inagotable, en su palabra, en su presencia, en la oración, en la actitud del hermano. Hay épocas en que se nos hace muy difícil encontrar el interruptor, momentos en que vamos a tientas. Conviene pararse y caer en la cuenta que el interruptor sigue ahí, que las luces pueden encenderse pero que nosotros no tenemos la visión clara, o hemos cerrado los ojos. Procede analizar porqué no queremos o no podemos ver La Luz, ponerlo en SU presencia para que lo ilumine, ya sea una dificultad del día a día o una tragedia que nos atraviesa el alma. No es fácil, ni inmediato, pero merece la pena, porque volver a su fuente de luz nos serena y tranquiliza, y a la vez nos da fuerzas y ganas para entregarnos a los demás. Y a partir de aquí sucede algo muy curioso, que Jesús no solo nos ilumina el camino, la vida, los pasos, sino que nos da algo de esa luz, que proyectamos en los demás para ayudar a iluminar el camino de los hermanos que estando en dificultad; porque no ven o no encuentran su interruptor; dirán “Tengo un momento de ceguera, pero Dios me ha puesto a este hermano que me ha ayudado a ser luz” y ésta a su vez proyectará La Luz a otro hermano que…

Lo que lo enlaza con la otra parte del evangelio, por eso es tan importante estar del lado de Dios y cumplir su mandato sobre nosotros que no es otro que el del amor, porque cumpliéndolo no solo hacemos feliz al Creador sino que le ayudamos a construir su Reino en la Tierra a través de La Luz que desprendemos en otras personas.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

La capacidad de adaptación del ser humano es algo que siempre me ha sorprendido. En los tiempos actuales, en los que nuestra vida discurre a gran velocidad, cada día somos capaces de desplegar mayor actividad y atender con naturalidad (o no) multitud de frentes distintos, sin morir en el intento (al menos, no siempre, permitidme la ironía).

Pero igual que adquirimos unas capacidades perdemos otras. Nuestra vida, y más si cabe la de nuestros hijos, está sujeta a multitud de estímulos distintos, que pugnan por captar su interés. Nunca antes como ahora habíamos tenido acceso a tanta “distracción”, tan dispar, procedente de tantas fuentes distintas. Por momentos nuestra vida, y tanto más la suya, parece discurrir con una pantalla por todo horizonte y sujeta a algoritmos que nos mediatizan y condicionan, y con unos sentidos cada vez más embotados que nos dificultan sobremanera, en un ambiente, de una u otra forma, crecientemente hostil, percibir la presencia de Dios en nuestras vidas.

También Nicodemo vivió en un ambiente hostil al Señor. Es verdad que en su cultura la religión tenía una presencia capital y que los fariseos como él gozaban de un profundo conocimiento de las Escrituras, pero precisamente ese conocimiento encorsetado les impedía descubrir en Jesús el rostro de ese Dios que el Señor viene a revelarnos.

Nicodemo fue capaz de escapar de los delimitados márgenes que le condicionaban y, aun a escondidas, buscar el encuentro con el Señor. No sé cuál sería el motivo último que le movería a ello, si efectivamente eran las señales que Jesús venía realizando en Jerusalén o el anhelo último de Dios que, estoy convencido, se encuentra grabado en el alma de cada ser humano, pero si sé que el encuentro con el Señor es capaz de cambiar una vida. Creo (y esto ya lo he dicho en alguna ocasión) que en nuestro debe como padres que un día pedimos el bautismo para nuestros hijos se encuentra seguir propiciando su encuentro con el Señor, aun “a escondidas”, con paciencia, respetando su libertad última, pero sabedores en última instancia de que en ese encuentro que les deseamos radica el camino, la verdad y la vida.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 7th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

a violencia y el enfado no son actitudes con las que yo identifique a Jesús, sin embargo en este evangelio saca a relucir esas dos maneras que por otra parte son muy  humanas. ¿Cómo actuaríamos nosotros si unos ocupas se metieran en la casa de nuestros padres  mientras  están ausentes y la destrozaran?, seguro que palmaditas en el hombro no le daríamos. La casa de su Padre  es el lugar de encuentro de los hombres con Dios y lo han ocupado y convertido  en un monopolio comercial, en un lugar farragoso y anárquico, entiendo perfectamente su actitud. Me viene a la cabeza el texto de otro evangelio que dice que nosotros somos templos de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en nosotros, si somos templo somos el lugar donde  Dios habita, por  tanto, también nosotros somos o deberíamos ser un lugar de encuentro  de los hombres con Dios y deberíamos tener mucho cuidado  con el uso que le damos y me pregunto  ¿Cómo está nuestro templo?,  ¿Cómo está mi corazón?  A lo mejor está  desordenado y hecho un poco desastre, puede que  no ayude a otros a encontrar  a Dios, o quizás todavía  pesa demasiado el  interés en nuestras relaciones personales, o peor aún  ponemos precio a nuestras acciones, mercadeamos con las necesidades de otros, incluso con nuestra mejor voluntad podemos pretender dirigir la vida de otros,  con nuestro buenismo también podemos especular. Pues llega el momento de revisar mi templo, voy a aprovechar este momento de la cuaresma para  poner un poco de orden, para hacer una limpieza, para poner cada cosa en su sitio, para deshacerme de todo lo que me aparta de Dios.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Todos los años en estas fechas suele asaltarme la misma inquietud. Me hago siempre el propósito (con frecuencia termina siendo solo eso) de evitar que este tiempo tan propicio para el encuentro con el Señor se nos termine escapando entre los dedos, sin ser muy conscientes de cómo ha podido llegar ya Semana Santa cuando, apenas hace unos días, de verdad, no os miento, estábamos recibiendo la ceniza.

Y en este propósito de vivir fructíferamente este camino de conversión que vamos recorriendo, evangelios como el que hoy se nos ofrece parecen oportunos para sacarnos de nuestra modorra. Es cierto que el Señor dirigió palabras muy duras a escribas y fariseos, a los que con frecuencia reprochó sobre todo su falta de coherencia, pero es excepcional asistir a una reacción tan airada de Jesús.

En consecuencia, se me encienden unas alarmas que, sin embargo, dejan de sonar apenas concluida su lectura. Aunque la reacción del Señor que nos narra Juan a veces me desconcierta por su vehemencia, según voy leyendo voy tomando cierta distancia de seguridad. Bueno, parece que no se dirige a mí, me digo, respirando la tranquilidad última de sentirme lejos de los cambistas y vendedores que poblaban el templo, entre los que me cuesta reconocerme. Desactivo el estado de alerta.

Sin embargo, Jesús siempre se dirige a cada uno de nosotros en primera persona. Cuando leo más despacio el relato de Juan, cuando lo aproximo a nuestro tiempo, a nuestra propia realidad familiar, me planteo si también nosotros adulteramos el mensaje evangélico y mercadeamos con él, adaptándolo a nuestra mayor comodidad y yendo a un cristianismo de mínimos que no nos aparte de nuestra zona de confort…en este tiempo de conversión, pido para toda mi familia que nos dejemos moldear por ti como el barro en manos del alfarero.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 26th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Sí, yo también tengo muchas veces la necesidad de ir a un espacio apartado para encontrarme conmigo misma, para desconectar, para liberarme de todo eso que me carga que me bloquea. Un espacio donde nada ni nadie me estorbe ni me distraiga, solo buscando encontrarme cara a cara con el Señor, dejándome descansar en su presencia. No necesito más, no quiero más solo dejarme llevar por Él, que me habla, que me susurra, que me envuelve  y donde me encuentro ¡tan a gusto!. Esos momentos que cargan mis pilas, que me llenan de energías, pero… pero  no pudo quedarme ahí, eso me tiene que llevar a bajar y afrontar la realidad como hizo Él,  quizá una realidad llena de fatigas, de cansancios, de incertidumbres, incluso de muerte. Es necesario pasar por la cruz como Jesús para poder vivir la resurrección.

 Lo que nos diferencia de Pedro, Santiago y Juan es que nosotros sabemos de qué hablaba Jesús, sabemos lo que quería decir con aquello de “resucitar de entre los muertos”, conocemos el final de los hechos, sabemos del triunfo de la resurrección. A pesar de eso, me pregunto cuánto de ellos hay en nosotros, cuando se trata de nuestra propia vida, que aun estando en presencia del Señor nos acecha el miedo a lo desconocido, a lo que no podemos controlar y hasta nos quedamos sin palabras. Parece que no hemos aprendido nada. Pero ¿por qué? ¿De verdad aún no me he enterado? ¿De verdad que no sabemos el final de nuestra historia?… El final del camino sigue siendo la resurrección, al final del trayecto está siempre la victoria. ¿No debería eso calmar nuestra ansiedad? ¿No debería llevarnos a cargar con nuestra cruz con otro ánimo? ¿No deberíamos vivir las circunstancias de nuestra vida, sean las que sean con esperanza?  Sin dramatizaciones con la confianza puesta en el Señor.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

La Cuaresma prosigue con su itinerario de conversión. La propuesta que Jesús nos hace de aceptar y vivir la Buena Noticia parece más convincente con episodios cómo el que hoy nos narra el evangelista. La visión del Señor transfigurado, conversando con Elías y Moisés antes de ser cubiertos por una nube en la que una voz proclama su filiación divina parece una imagen capaz de convencer al más escéptico. Estrategia ganadora para el anuncio del Reino.

También en casa, en ocasiones, sentimos la tentación de ser efectistas en nuestro afán por encauzar a nuestros hijos en el camino que los lleve hasta el Señor. Incapaces como todavía somos de taumaturgia alguna, lo sustituimos (y aquí soy yo el pecador) por lecciones pretendidamente magistrales y discursos ampulosos con los que aspiro a causarles la misma impresión.

Sin embargo, volviendo al Evangelio, su lectura pausada nos descubre que, aun cuando el Señor se reveló en ocasiones en su magnificencia divina, lo que más hizo al servicio de su misión fue hablar al corazón de sus contemporáneos y predicar con su ejemplo. Sus prodigios y signos venían inspirados por su compasión por el prójimo y su deseo de aliviarle pesares mundanos, y no por «estrategias publicitarias».

Somos libres de humanamente pensar que el marketing escogido no fue el más adecuado, que si el Señor hubiera acudido a las luces de neón, transfigurándose antes las masas en diversas ocasiones y distintos lugares, habría obtenido más éxito del inicialmente cosechado. Pero también la manera en la que decide revelarse a nosotros forma parte del misterio de Dios. Es legítimo anhelar un encuentro con el Señor que cambie nuestras vidas pero, para la inmensa mayoría de nosotros, será la escucha asidua de la palabra, profundizar en la oración, frecuentar los sacramentos…los que nos conduzca hasta Él.

Pedro, Santiago y Juan volvieron del Tabor y continuaron su camino de fe muchas veces titubeante. Creo que la adhesión de nuestros hijos al Señor no surgirá de ningún signo prodigioso. En nuestro debe como padres que, en su día, pedimos el Bautismo para ellos, está seguir realizando una labor de hormiguita que mantenga siempre viva en casa la llama de la fe de la que puedan contagiarse.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 21st, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Jesús se dejó tentar sí, pero no dice que cayera en la tentación. Nosotros  somos tentados muchas veces y por muchas cosas,  a veces de formas tan paradójicas que no sucumbir a ellas es toda una proeza, pienso que en ocasiones son pruebas  para reafirmar nuestra conducta  y nuestra fidelidad a lo que somos y creemos.

He caído en la tentación de  las excusas, pero llega un momento en que ya no valen, ya no cuelan… no  importan las circunstancias que me rodeen, si estás cansado, si estás enfermo, vencido. ¡No quiero ni puedo poner más excusas!.

He caído en la tentación de evadirme para no afrontar la realidad tal como se presenta, sobre todo cuando la percibo como una amenaza, algo que me crea malestar o puede provocarme daño, es verdad que afrontar según qué problemas no es fácil, pero meter la cabeza debajo del ala no es la solución. ¡No quiero más miedos! Llega el momento de plantarle cara a esta tentación.

He caído en la tentación el mirar para otro lado: no me gusta lo que veo, no me gusta donde estoy metida, no me gusta enfrentarme… Pero no mirar no significa que no pase nada solo me hace perder la oportunidad de cambiarlo. Quiero mirar de frente, decidir, actuar, hacer…  Es momento de charle valor

He caído en la tentación la exculpación, esos alegatos que hacemos para descargarnos de la culpa y eximirnos de la responsabilidad que nos toca o para acallar nuestra conciencia. Se acabó el exculparme, hay que asumir la falta. 

En el Padre nuestro no le pido al Señor que no tenga tentaciones sino que no me deje caer en ellas como hizo él, no más excusas, no más evadirme, no más mirar para otro lado, no más  exculparme, lo que toca es comprometerse  de verdad por su causa, a pesar de las circunstancias adversas. nuestra vocación de discípulos de Jesús quedaría vacía y sin sentido si no vivimos entusiasmados por la razón que dio sentido a su vida.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

El breve recorrido por el tiempo ordinario que iniciamos semanas atrás llega momentáneamente a su fin con el inicio de la Cuaresma y su leitmotiv principal: Convertíos y creed en el Evangelio.

Este año, en casa, durante la cena del miércoles tras la imposición de la ceniza, nos propusimos con los niños (o, para no engañar a nadie, les propusimos a los niños) vivirla con intensidad, siendo conscientes de que la liturgia nos brinda una oportunidad pintiparada de volver nuestro corazón al Señor y recorrer de su mano el camino que nos conducirá hasta la Pascua de Resurrección.

No siempre resulta una tarea sencilla. Lo primero, porque a veces somos sus propios padres los que peregrinamos por estas semanas sin reparar en la ocasión tan especial que se nos escapa entre los dedos sin pena ni gloria, absorbidos como estamos en nuestras cuitas diarias. Lo segundo, porque nuestros ratos de convivencia no siempre discurren como remansos de paz, en esta contienda diaria que supone lidiar con dos adolescentes que tienen sus tiempos y también sus propios problemas, y a los que únicamente podemos acompañar como el pasajero al conductor que, en última instancia, es quien maneja el volante.

En cualquier caso, pese a las dificultades, sabemos que Dios siempre nos busca y está deseando llevarnos a casa. Procuraremos, en este tiempo favorable, ofrecerles el testimonio de dos buscadores de Dios, conscientes, como decía el P. Caffarel, fundador de los Equipos de Nuestra Señora, en uno de sus múltiples escritos dirigidos a los matrimonios, de que solo les ayudaremos eficazmente a convertirse en verdaderos seguidores de Cristo si los amamos como Cristo.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on febrero 14th, 2021 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Siempre me ha llamado la atención que Jesús cuando hace un milagro pida no contarlo a nadie, sobre todo porque cuando yo consigo algún logro lo voceo a los cuatro vientos. Ahora que tengo un problema de salud y con todas las circunstancias vividas últimamente puedo entenderlo, no quiere que busquemos en él a un fabricante de milagros sino que busquemos su persona y con ella la salvación. Lo primero que hice al enfermar fue pedirle la sanación física, ¡claro!, nadie quiere estar enfermo y mira por donde andando buscando la salud me encuentro con su sanación que no es la sanación que sigue el proceso lógico que nosotros pensamos, la enfermedad ha sido una oportunidad de volverme a Él, a través de ella  mi vida se ha enfocado más en Dios que en mis circunstancias personales. ¡Es curioso lo que Dios puede hacer a través de la enfermedad!. Y me pregunto qué puedo hacer por ayudar a sanar a otros, no de su enfermedad pero si de sus miedos, de su soledad. Ahora pongo aún más empeño en tener una palabra que sane, que alivie, que acoja y que ponga en pie a los que tengo a mi alrededor sabiendo escuchar lo que sienten, lo que necesitan, lo que quieren, saber respetar los silencios, sencillamente estando al lado sin más. Es bueno estar ahí, preparado para lo que el otro necesite, es necesario acompañar y es igual de bueno y necesario dejarse acompañar.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»

Con frecuencia, en diferentes pasajes evangélicos, asistimos a la irrupción de Jesús en la vida de otras personas. El Señor salía a predicar la llegada del Reino a los caminos, a las aldeas, a la sinagoga. Buscaba el encuentro con sus contemporáneos para hacerles partícipes de la Buena Noticia. Pero también en otras ocasiones, como nos relata hoy Marcos, era la gente quien acudía a Él.

El leproso acudió a Jesús lleno de confianza y ese encuentro cambió su vida. La vida es otra muy distinta cuando hacemos hueco al Señor en nuestro corazón y dejamos que se convierta en nuestra piedra angular y el pilar de nuestros matrimonios y nuestras familias.

Felizmente convencidos de esa realidad que mi esposa y yo hemos experimentado en carne propia, también para nuestros hijos queremos ese encuentro. Por eso, aunque sin duda la fe es una gracia que el Señor nos concede y Jesús, hoy, igual que ayer, sigue saliendo al camino en nuestra búsqueda, en casa hemos procurado propiciar ese encuentro como hizo el leproso, haciendo partícipes a nuestros hijos del regalo que supone tener a Jesús como compañero en el camino. Ojalá que lo aborden tan llenos de confianza como él.

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