SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 26th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

El texto del evangelio de Lucas resalta la vocación profética comunicada por Dios desde antiguo, ligada a las situaciones de injusticia que vive el pueblo y a un llamamiento por parte de Dios. Al profeta, que sostiene una fuerte vinculación con el mismo Dios, se le pide no tener obstáculos para comunicar de manera directa el querer de Dios. A los profetas que hoy con libertad denuncian se les persigue, encarcela y mata por defender la dignidad humana y los bienes de la creación, mientras que, a los corruptos, dictadores, asesinos, se les rinden honores y favoritismos políticos. 

El evangelio nos muestra que Jesús ejerció la profecía cuando le llegó el momento de intervenir y alzó su voz en el Templo de Jerusalén, centro de poder religioso y político. Jesús enseña a sus discípulos que, para construir el Reino, el camino es el de la “no violencia” activa, no el del poder para dominar a unos sobre otros. En sociedades tan convulsionadas por la política y la economía injustas, los repuntes de violencia se hacen sentir; es lamentable que sean las armas y la mano dura el camino encontrado para frenar los actos violentos. No hay voluntad política para generar cambios estructurales que permitan erradicar tanta maldad. 

Por otro lado, el sistema consumista en el que vivimos nos ofrece demasiados bienes que nos hacen dependientes y nos quitan libertad. Con frecuencia preferimos vivir con la soga al cuello que optar por estilos de vida más sencillos, pero con mayor libertad. Creemos que por tener dinero y poder se puede actuar arbitrariamente hasta devorarnos unos a otros. La invitación es a dejarnos “conducir por el Espíritu” para que nos haga salir del egoísmo y así evitar que nos sigamos autodestruyendo. 

Por eso Jesús propone una nueva manera de vivir y de relacionarse, invitando a sus discípulos a tomar distancia de todo aquello que sabe a seguridades, dependencias, apegos y búsquedas compensatorias. Si estamos dispuestos a ello inauguraremos en nuestra propia persona una vida nueva, pacífica, y desde ella comenzaremos a gestar el Reino. El evangelio de hoy nos muestra que la PAZ es fruto de la justicia, propiciada por cambios estructurales que generen igualdad, dignidad y fraternidad. ¿Cómo podemos contribuir a estos cambios y cómo animamos a otras personas para que también lo hagan?

El resultado de las elecciones de Colombia el pasado domingo 19 de junio, nos muestra la fuerza del Espíritu, que actúa en medio de su pueblo, haciendo crecer su conciencia para optar por el camino de la PAZ, la dignidad y la reconciliación de todo el pueblo colombiano.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

¿Cómo sigo a Jesús? Esa es la pregunta, para mí, en el día de hoy… ¿Podría ser considerado, también yo, un mensajero suyo? 

El texto del evangelio de esta semana nos previene de algunas actitudes por las que todos, en más o menos medida, nos vemos tentados (especialmente aquellos que tenemos algún tipo de responsabilidad pastoral en el ámbito que sea). Por un lado, están Santiago y Juan, que, furiosos por su fracaso, se dejan llevar por el enfado. Probablemente esto es la antítesis de la sinodalidad; y si lo pensamos con detenimiento, es algo que sigue pasando hoy con bastante frecuencia. 

¿Cuántas veces comenzamos una acción evangelizadora y nos encontramos frustrados por la indiferencia? ¿Cuántos apóstoles de lo cotidiano se “queman” por el camino cuando invierten su tiempo y esfuerzos sin aparente “éxito”? Incluso me puedo preguntar si yo mismo me he distanciado -o dejado enfriar- de algún compromiso por no ver conseguidas mis aspiraciones…más aún, si he vuelto las culpas sobre alguien, deseando que “el tiempo lo pusiera en su sitio”. Viéndolo en perspectiva sólo queda admirar y confiar en el Espíritu, que con el tiempo hará de estos dos hermanos dos de los grandes apóstoles de la Iglesia…que se nos olvida, pero ¡Dios lo puede todo! ¿No lo podrá también en nosotros?

A continuación, Jesús nos advierte, primero, de la pobreza que conlleva seguirle. Esto es un antídoto para todos los que buscan poder o lujos, los que se sienten atraídos por “los primeros puestos”. No tener donde reclinar cabeza es equivalente a no tener absolutamente nada, para estar plenamente disponible. Y siguiendo la misma lógica llegamos a esa exigencia de “no mirar atrás” que es equivalente a procurar el Reinado de Dios mediante una entrega radical. 

La Iglesia sinodal nos invita a ser apóstoles en salida sabiendo que la propuesta de confianza en la acción silenciosa de Dios, de tener el centro sólo en Él, sigue siendo un reto hoy para nosotros también. Que no seamos una Iglesia reaccionaria, ni opulenta, ni pasiva…que seamos la Iglesia de los que caminan enviados por Jesús.

DESDE EL CUIDADO A LOS MAYORES

(Hombre soltero, implicado en cuidado y acompañamiento de mayores, ertenece a comunidad y movimiento seglar)

Hay dos cosas en este texto, que a la luz del “cuidado de nuestros mayores” me hacen reflexionar.

La primera de ellas es respecto al no recibimiento a Jesús en la aldea de los Samaritanos: la reacción de los discípulos y la reacción de Jesús. Esta situación puede trasladarse al cuidado de nuestros mayores o al cuidado de cualquier persona en situación de necesidad. No todos reaccionan igual. En la familia, en el círculo de personas cercanas, algunas se involucran más, otras menos e incluso puede haber alguien que se desentienda. Y ahí puede surgir la misma reacción que tuvieron los discípulos. Tal vez no de una forma tan fuerte como pedir “que baje fuego del cielo” sobre estas personas, pero surge en nuestro corazón un sentimiento de malestar y de decepción. Jesús en este texto reprende a sus discípulos y me reprende también a mí cuando tengo esos sentimientos. Y así como Jesús se va a otra aldea, me dice a mí que haga lo que yo creo que tengo que hacer y que no mire lo que los demás hacen. Lo que yo haga, que lo haga porque quiero, no porque los demás también lo hagan. Aunque que otras personas se involucren menos suponga una mayor carga para mí.

La segunda cosa que quiero comentar me deja más intranquilo. Al final de este trozo del Evangelio, no llego a comprender algunas condiciones que Jesús pone a los que quieren seguirle. En un momento dice “Deja que los muertos entierren a sus muertos” y en otro momento ni siquiera deja despedirse de los de su casa a quien va a seguirle. Probablemente haya una explicación más profunda o una explicación teológica, pero yo no la veo. Pero sí entiendo la última frase: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios». Y en el cuidado de los mayores es esencial. No puedo estar ayudando y protestando a la vez. No puedo estar dedicando mi tiempo a las personas que me necesitan y estar pensando que me estoy perdiendo cosas, que podría estar con mis amigos dando un paseo o tomando algo. Si miro hacia atrás con añoranza de lo que me estoy perdiendo entonces no he comprendido nada del mensaje de Jesús. Y lo que es peor, no me estoy dando cuenta que en el servicio es donde se gana la vida (y la felicidad).

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 19th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

La fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo me recuerda los gestos y las palabras de Jesús en la Última Cena, que es memoria de las “Mesas Compartidas” de Jesús con sus discípulos. Celebramos la memoria de una existencia donada al servicio de los demás hasta la muerte y nos recuerda lo que la vida de los discípulos y discípulas de Jesús deben ser, vidas entregadas por amor para la transformación del mundo. También me recuerda la muerte y Resurrección de Jesús, que al hacer memoria nos remite a las personas crucificadas de hoy, en quienes se encuentra sufriendo Jesús redentor. En esos rostros estamos invitados a seguir el camino redentor que nos salve del egoísmo y la indiferencia. El gran milagro de Jesús no está en multiplicar panes y peces, sino en renunciar a la mentalidad individualista, despertando la solidaridad entre todos para compartir  y compartirse. Propuesta que sorprende y pone a prueba la fe de los discípulos en el proyecto de Jesús, que apenas empiezan a hacer suyo. 

El símbolo sacramental del Cuerpo y Sangre de Cristo me invita a transformarme en Eucaristía para ser alimento de vida para mi familia, mi comunidad y la sociedad en general. Quiero ser pan partido y compartido.

Las comunidades negras del Medio Atrato, Chocó, Colombia son muy solidarias y esta solidaridad hace que, en medio de la precariedad, ninguna familia pase hambre. Hace varios años acompañé la Semana Santa en una comunidad del río Atrato, llegué a una casa de familia y cuando estaba entrando vi que le entregaban a la dueña de la casa varios racimos de plátano. Me puse contenta porque en esos días el plátano estaba escaso y pensé “tenemos comida asegurada”. Cuando entré a la cocina ví montoncitos de plátano y muchachitos que entraban y salían llevando su montón. Entonces le digo a la señora: está bien que comparta, pero ¿nos alcanzará lo que queda? Me contestó: usted ha venido varias veces a mi casa y ¿alguna vez ha pasado hambre? Yo no puedo guardar ese plátano sabiendo que la mayoría de las familias no tienen en la casa. Yo soy feliz cuando todas las familias tienen qué comer y mire que nunca nos ha faltado. Hubo comida más que suficiente y aprendí esa hermosa lección de solidaridad. Eso es Eucaristía, por eso cada celebración de este sacramento nos debe llevar a ser más generosos, serviciales y solidarios. Cuando somos solidarios y compartimos, estamos construyendo PAZ.

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

El evangelio de este domingo nos introduce en la solemnidad del Corpus Christi y nos sitúa ante un misterio que, año tras año, meditamos y oramos. Es un Misterio que Cristo permanece dándose, a sí mismo, en su cuerpo y en su sangre (también en su Palabra) en la vida litúrgica de la Iglesia. Es un misterio que nosotros, por la fuerza de su Espíritu, permanecemos unidos a Él y somos parte de su Cuerpo. Es un misterio que la bendición y los dones de Cristo sigan repartiéndose en pan para tantos que lo necesitan. Es un misterio que las manos misericordiosas del Señor continúen curando tantas vidas a través de los más impensables y diversos servicios y modos de entrega. En fin, este domingo nos hace entrar un poco más en el Misterio de  Dios-Hijo que podemos palpar en la vida de la Iglesia.

Desde una perspectiva sinodal es hermoso pensar que nuestro “caminar juntos” como Iglesia no es una suerte de carrera, sino que caminamos precisamente porque formamos parte de un Misterio que se mueve en la historia… “caminamos en”.

Y el evangelio, en relación a lo anterior, nos recuerda otra cosa este domingo que toca a la sinodalidad y a la vida de la Iglesia. La bendición de Dios, su gracia que es capaz de multiplicar pan y compartirse en él, no es nuestra, no somos sus dueños ni la poseemos. Somos servidores todos, cada uno desde la vocación que le es propia. Nosotros, como aquellos primeros Doce, somos los que repartimos las cestas; los que acercamos el Misterio en lo concreto del día a día en casa, en el trabajo, en la educación de los hijos, en el servicio al Reino, en el cuidado de los mayores y enfermos, en la lucha por la dignidad de todos los hijos de Dios…en todas esas cosas (y más aún) se experimenta que la sinodalidad no es “teórica” sino un movimiento del Cuerpo del mismo Cristo en el que tú y yo somos una célula de gracia.

DESDE EL CUIDADO A LOS MAYORES

En este trozo del Evangelio, Jesús les dice a sus discípulos: “Dadles vosotros de comer”. No es una imposición de Jesús, más bien es pedirles una colaboración, hacer partícipes a sus discípulos de su misión. Como a sus discípulos, Jesús hoy me dice a mí hoy “Dales de comer”. Como no estoy en un descampado, rodeado de un gentío, tengo que preguntarme, ¿a quién le tengo que dar de comer? Y después, ¿qué clase de comida?

 En la lista de personas a las que tengo que dar de comer, mis padres ocupan un lugar preferente. Esta pregunta parece fácil de responder. Vamos por la segunda, ¿qué clase de comida? Aquí tengo que ser más imaginativo, porque no es la comida material la que necesitan. Necesitan de mi ayuda, de mi compañía, de mi tiempo. “Dar de comer” a personas mayores es acompañarlas, estar a su lado. No tienen que ir a las aldeas cercanas a buscar comida y cobijo. Lo tienen que encontrar en quienes estamos a su lado.

 Y hay dos cosas más. La primera es el gesto que hace Jesús sobre los alimentos: “pronunció la bendición sobre ellos”. Porque el alimento que les tengo que dar no es mío, viene de Dios. Él es el único capaz de dar ese alimento que necesitan. Él es el único capaz de hacer que ese alimento reconforte y de fuerzas. Y la segunda cosa: “Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos”. Cuando se reparte este alimento, no haciendo mi voluntad sino haciendo la voluntad de Dios, nunca falta la comida, nunca faltan las fuerzas, nunca nos vence el cansancio. Todos se sacian de buen alimento e incluso sobra.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 12th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

Celebramos hoy la fiesta de la Santísima Trinidad, y esto me lleva a preguntarme: ¿en qué Dios creo? Quizás la imagen de Dios que tengo no me esté ayudando en mi proceso de madurez cristiana. Hay muchas imágenes de Dios que distorsionan la gratuidad de su amor y su gran misericordia. Por ejemplo si creo en un Dios que castiga, tendré la tendencia a condenar a quienes considero dañinos. Si creo en un Dios distante y distinto, seguramente viviré mi fe alejado de la realidad e indiferente a la comunidad. Si creo en un Dios que lleva cuentas del mal, dejaré que me domine la culpa y haré lo mismo con mi prójimo. Si creo en un Dios milagrero, me será difícil asumir responsabilidades y viviré atenida.

Mi experiencia evangelizadora en el Equipo Misionero Claretiano del Medio Atrato, Chocó, Colombia, inició en diciembre de 1.981, cuando tenía 28 años. Pertenezco a una familia sencilla y humilde donde aprendí desde pequeña los valores cristianos, sin embargo la imagen de Dios que predominó por algún tiempo era la de un Dios que castiga y eso me llevaba a señalar internamente a las personas en buenas y malas. No me sentía muy conforme porque a veces personas señaladas como malas realizaban acciones de bondad hacia otras personas y en ocasiones las denominadas buenas cometían injusticias. Oraba, meditaba y buscaba personas y lugares para encontrar la luz. Poco a poco me fui acercando a la imagen de un Dios cercano, que siempre está a nuestro lado, que nos ama y nos perdona sin poner condiciones y que su anhelo es que tengamos vida y vida en abundancia. 

Durante mis años de vida misionera esta imagen de Dios se fue agrandando en mi alma y en mi corazón, a tal punto que a todas las personas las considero hermanas y hermanos, hijos del mismo Padre, y por tanto portadores de la misma dignidad y derechos. El amor y el perdón, recibido de Dios, lo debemos transmitir para construir la paz. Si practicáramos el amor y el perdón no existiría discriminación, ni racismo, desaparecería la violencia, la ambición, la exclusión, y por supuesto viviríamos mucho más felices.  

DESDE EL SÍNODO 2021-2023 “Por una Iglesia sinodal”

(hombre, casado, 2 hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Que la Iglesia es muy sabia lo sabemos todos (sí, es verdad que sus fallos tiene…pero superados con creces por tanto bueno; ¡que a veces lo olvidamos!). Sin embargo, en domingos como este lo demuestra más todavía. 

Nos metemos ya en el tiempo ordinario, pero lo hacemos comenzándolo con una fiesta: la Santísima Trinidad. Y digo que la Iglesia es sabia porque nos hace entender que esa manifestación plena de la Trinidad, que se nos ha regalado en la Pascua, tiene toda su repercusión en nuestra vida “ordinaria”. El Espíritu nos sigue guiando y comunicando la voluntad de Dios para nuestro día a día, pero no como un consejero de lo cotidiano; sino indicándonos por dónde se avanza en el camino de la santidad.

Pretender explicar el evangelio de Juan, con toda su riqueza simbólica y dialéctica sobre la inhabitación mutua de las Personas de la Trinidad es, cuanto menos, osado si uno no es un buen biblista (que no es el caso). Pero comparto una idea que me surge después de meditarlo: Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo; se ha autocomunicado -y sigue haciéndolo- para llamarnos a la Vida que ya hemos saboreado en la Pascua y que sabemos que nos colma el corazón. 

Y, sin embargo, muchas veces se nos olvida, pero tenemos a la Trinidad en diálogo con nosotros. El Misterio de Amor último que sustenta todo, que es plenitud de Ser, permanece continuamente revelándose y esto pide de nosotros una actitud de escucha atenta, más aún, de contemplación.  

Desde la perspectiva de la sinodalidad, que retomamos esta semana, cabe preguntarse si en lo cotidiano de tantas y tantas acciones eclesiales verdaderamente estamos abiertos a la escucha y la contemplación del Espíritu, para ayudar a que el Resucitado se transparente en la vida de tantos. La sinodalidad, antes que un conjunto de “tareas” de reflexión, es una invitación a esta contemplación de cómo Dios es y a caminar coherentemente con Él. 

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on junio 5th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Hace ya algunos años, la primera vez que salí de casa a vivir lejos de mis padres, fui a visitar varios pisos de estudiantes para alquilar una habitación, iba con mi compañera de trabajo y su madre. Ella, una mujer sencilla, pero con una sabiduría tremenda, daba su opinión sobre cada piso que visitábamos. Una de las cosas que dijo se me quedó grabada: «este piso me ha gustado, porque tenían todas las puertas abiertas, y eso dice mucho del que vive dentro». Cuánta razón tenía esta mujer: las puertas abiertas en una casa implican que no hay miedo a mostrarse como uno es, con sus líos, con su orden y su desorden… En una casa en la que hay espacio para Dios, las puertas siempre están abiertas: la de la calle, para acoger a todo el que llega, a todo el que lo necesita; y la de los dormitorios, también abiertas, para mostrar lo que somos, sin miedo…

Los discípulos tenían las puertas cerradas por miedo, Jesús llegó y su Espíritu las abrió. Que nuestro hogar sea siempre un espacio de puertas abiertas, donde el Espíritu sople con fuerza y nuestros miedos a mostrarnos como somos y a acoger al otro, desaparezcan.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

En el texto de hoy, Jesús nos anuncia que no nos dejará solos, que el Padre enviará el Espíritu Santo, el Defensor, quien nos lo enseñará todo y nos recordará el testimonio de Jesús para que continuemos su obra. El Espiritu Santo es el que infundió fuerza, conciencia, impulso y pasión a Jesús para hacer vida el Reino. Este Espíritu que le dió la vida, lo orientó en las decisiones más difíciles y lo apoyó en las pruebas, es el que hoy también está actuando en la Iglesia y en el mundo. Esa misma energía y vitalidad es la que estamos llamados a comunicar desde nuestras comunidades eclesiales a toda persona. 

La acción del Espíritu Santo se manifiesta en la defensa de la vida, de la verdad y de la justicia, que nos lleva a denunciar las injusticias y anunciar el Reino de Dios. Es lo que llamamos profetismo, y ha estado muy presente a lo largo de la historia.

Hoy quiero compartir con ustedes la dimensión profética de la Iglesia Particular de Quibdó y de los pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos que forman parte de ella, en el departamento del Chocó, Colombia. La Pastoral Diocesana se construyó con la participación de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, siendo muy importante el trabajando en equipo y la realización de Asambleas Diocesanas, en las que se han ido creando las Opciones Pastorales sobre las cuales la Diócesis de Quibdó ha venido construyendo su camino evangelizador, donde la defensa y promoción de la vida en todas sus expresiones, es la condición primera para la construcción de una paz con justicia social. 

El conflicto social y armado ha causado muchas violaciones a los Derechos Humanos, los Derechos de los Pueblos y al Derecho Internacional Humanitario, poniendo en peligro la vida de las comunidades y de su territorio. En este trabajo de acompañamiento a las comunidades se fue creando mutua confianza y cercanía. Eso hace posible que se saquen comunicados conjuntos, denunciando estas violaciones. La voz de la Diócesis de Quibdó y de las organizaciones étnico-territoriales y sociales, es una voz profética en defensa de la justicia, la inclusión y la PAZ. Este Espíritu es el que dinamiza la vida de la Iglesia y del mundo; es la fuerza que nos sostiene y orienta hacia la transformación, el cambio, la acción y el compromiso total con el proyecto de Jesús.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 29th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Mirar al cielo, pero con los pies en la tierra, creo que es una buena manera vivir. Mirar al cielo implica estar abiertos a lo que Dios quiere de nosotros, estar en conexión con Él, esperar en su promesa, sabernos de allí aun viviendo aquí, ser conscientes de cuál es nuestra meta…; pero, sobre todo, saber mirar bien al cielo implica crear un cielo aquí en la tierra. Si cada día de nuestra vida fuéramos capaces de construir un trocito de cielo a nuestro alrededor, el cielo de arriba, ese que anhelamos los que creemos en la Resurrección, estaría cada vez más cerca.

Me imagino a Jesús ascendiendo a los cielos, y nuestra familia a sus pies, recibiendo su bendición y a la vez mostrándonos el camino para llegar arriba, el camino de la santidad, ese al que todos estamos llamados desde el Bautismo.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

Lucas en el evangelio de hoy, nos muestra que Jesús «se separa de sus discípulos subiendo hacia el cielo». Estos tienen que aceptar con todo realismo la separación: Jesús vive ya en el misterio de Dios. Pero sube al Padre «bendiciendo» a los suyos. Sus seguidores comienzan su andadura protegidos por aquella bendición con la que Jesús curaba a los enfermos, perdonaba a los pecadores y acariciaba a los pequeños. 

Terminada la presencia histórica de Jesús, vivimos «el tiempo del Espíritu», tiempo de creatividad y de crecimiento responsable. El Espíritu nos da luz y aliento para ir buscando caminos siempre nuevos para reproducir hoy su actuación. Así nos conduce hacia la verdad completa de Jesús.

Si hacemos la lectura de este texto desde la paz, encontramos que la creatividad y el crecimiento personal y colectivo, son elementos fundamentales para la construcción de la PAZ en la sociedad. Si analizamos la situación mundial encontramos que existen muchas personas en situación de vulnerabilidad por diferentes razones: guerras, desigualdad, pobreza multidimensional, discriminación, violación de los derechos fundamentales, invisibilidad, exclusión, entre otras. ¿Cómo pueden salir estas personas de su condición de vulnerabilidad y pasar a la dignidad de hijos de Dios? 

Para responder a esta pregunta voy a compartir el proceso organizativo de las comunidades afrodescendientes del Medio Atrato, Chocó, Colombia. Como equipo misionero despertamos en ellos su fuerza organizativa, porque un pueblo que ha logrado superar tantas dificultades y situaciones de muerte a lo largo de la historia, es porque ha desarrollado un grado alto de organización. De igual manera se reconoció su dignidad de hijos de Dios, y por tanto merecedores de los mismos derechos que el resto de la población colombiana. Hoy en día la organización Cocomacia (Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato), cuenta aproximadamente con 800.000 Has tituladas colectivamente, 124 consejos comunitarios locales (comunidades) y 40.000 habitantes. 

Este logro fue el resultado de mucha creatividad y de un crecimiento personal y colectivo que los llevó a resistir los embates del conflicto social y armado y a construir propuestas de vida, contenidas en su Plan de Etnodesarrollo.  Es lo que llamamos resiliencia, es decir, la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse a la nueva situación pensando en un mejor futuro para todos. 

La creatividad y el crecimiento personal y colectivo lleva a empoderar a la población empobrecida para superar la vulnerabilidad y lograr el disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Todo ello es posible gracias a la presencia del Espíritu Santo en el mundo, que Jesús nos dejó como acompañante para darnos fuerza, sabiduría y amor, a fin de continuar la acción liberadora de Jesús en el mundo.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 22nd, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

“Haremos morada en él”: qué preciosa  frase para expresar qué Dios vive en nosotros, que nuestro corazón es su casa, que somos su hogar, si guardamos su palabra. 

Esto que todos podemos hacer individualmente, se convierte en un reto precioso al hacerlo en familia. Hacer de nuestra casa el hogar de Dios es un trabajo diario que no siempre es fácil, porque amar cuesta, amar exige entregarse como Jesús, totalmente, y muchas veces no estamos dispuestos. 

Que nuestro hogar sea morada Dios, aún en las dificultades, porque su palabra esté siempre presente en nuestra vida.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

El texto del evangelio de Juan me lleva a pensar en la fidelidad como elemento importante para la construcción de la paz. Jesús dice a sus discípulos: Quien me ame cumplirá mi palabra, mi Padre lo amará, vendremos a él y habitaremos en él. 

La fidelidad debe ser recíproca entre nosotros, como lo fue entre Jesús, su Padre y los discípulos. De esta manera se convierte en un vínculo fuerte de unión comunitaria que nos ayuda a afrontar y superar los conflictos y dificultades que a diario se nos presentan. 

Comparto una experiencia de vida en mi acompañamiento como misionera seglar a las comunidades afrodescendientes del Medio Atrato, Chocó, Colombia, en la que los delegados fueron fieles a los principios organizativos. Sucedió que a finales de los noventa, se programó una Asamblea General del Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato –COCOMACIA- en la comunidad de Puerto Conto en el río Atrato. Una semana antes del evento los paramilitares se tomaron la comunidad, a fin de frenar y romper el proceso organizativo. 

Los equipos misioneros de la Diócesis de Quibdó junto con los dirigentes, lideres y lideresas de Cocomacia, decidimos realizar la asamblea, planteando primero a los actores armados que salieran de la comunidad porque, tanto Cocomacia como la Diócesis no realizaban eventos donde hubiera presencia de actores armados, debido a que las comunidades atrateñas son muy pacíficas y se sienten incómodas y estresadas cuando se encuentran en medio de ellos. Respondieron que demorarían un tiempo para tomar la decisión. La respuesta de los delegados fue que hasta que no salieran de la comunidad no se daba inicio a la asamblea. A los 10 minutos de haber tenido este diálogo llegaron unas pangas (embarcaciones rápidas) y recogieron a todos los miembros de ese grupo armado. La alegría y felicidad brilló en los ojos de todos los participantes por lo que se había logrado y se pudo realizar la asamblea. siendo fieles al principio comunitario de no aceptar gente armada en su territorio. La comunidad sintió la presencia del Espíritu Santo enviado por el Padre, que iluminó sus mentes y les dio valor para superar la zozobra y el miedo, saliendo victoriosos de esta difícil situación, siendo fieles al principio comunitario de no aceptar gente armada en su territorio.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 14th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Este evangelio me sugiere dos llamadas:

Una, a aprovechar el tiempo al máximo; la otra, a ser signo del amor de Dios en medio del mundo.

Jesús dice: «me queda poco de estar con vosotros»… El valor del tiempo es tan relativo; podemos perder horas en cosas innecesarias a lo largo del día, y cuánto se valoran unos segundos cuando queda poco tiempo y hay mucho que hacer. Darle valor al tiempo es como «tirar un triple» en un partido de baloncesto antes de que suene la bocina en el ultimo segundo perdiendo de dos: el segundo que tarda la pelota en recorrer la distancia que separa la mano del aro se hace eterno, la ilusión de los jugadores y espectadores se concentra, la vida casi se paraliza en ese segundo…, y es eso, solo un segundo, pero vivido con la máxima intensidad.

Si viviéramos la presencia de Dios en nuestra vida con la intensidad de ese «triple», seríamos el mejor signo del amor de Dios en el mundo. Los matrimonios estamos llamados a eso, a ser signos visibles de algo invisible: a amarnos entre nosotros como Dios nos ama. Ojalá sepamos aprovechar nuestro tiempo aquí en la tierra para mostrar con nuestra forma de vivir cuánto nos ama Dios.

DESDE LA PAZ

(Mujer, soltera, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)

El texto del evangelio de Juan me lleva a pensar que en el mundo actual hay mucha desigualdad, discriminación étnica, racismo, conflictos sociales y conflictos bélicos en distintos países y continentes. 

Todas estas situaciones hacen muy difícil la vivencia de la PAZ, una paz integral y duradera que nos permita vivir con la dignidad de hijos de Dios y como hermanos hijos del mismo Padre. Por eso Jesús nos da un mandamiento nuevo, que nos amemos unos a otros como él nos ha amado. En esto conocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros.

En 1997-1998, cuando inició la toma paramilitar en el río Atrato, en el departamento del Chocó, Colombia, las comunidades se reunían para ver cómo hacían frente a esta situación de crueldad y barbarie que buscaba sacarlos de su territorio para implementar grandes proyectos de multinacionales y grandes empresas nacionales. 

En una de esas reuniones, una señora afrodescendiente de mediana edad intervino y dijo: “Lo que debemos hacer es sembrar muchos, muchos árboles para que si nos matan, los que vengan después aquí, tengan que comer”. Todas las personas que estábamos en la reunión nos quedamos impresionadas y erizadas con este gesto de amor tan grande. Esta mujer, con la muerte acechando a su alrededor se acordó que otros hermanos y hermanas podían llegar allá y pensó con un corazón lleno de amor en garantizarles comida. Podía haber dicho, estamos en mucho riesgo, en cualquier momento nos matan, para que me voy a esforzar si no me voy aprovechar del trabajo que haga. Sin embargo pensó que podían llegar otros pobladores, y los amó tanto, que quiso dejarles comida sembrada.

Con acciones y gestos de esta calidad espiritual y humana se constata la presencia de Jesús en medio de estas comunidades que quieren vivir en PAZ y esta PAZ les es negada una y otra vez. Con la firma del Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Colombiano, se vislumbraba una paz duradera y completa; sin embargo con el actual gobierno se ha intensificado de nuevo la guerra y las comunidades sufren confinamiento, desplazamiento, amenazas, asesinatos de líderes y lideresas, violación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, minas antipersonales, reclutamiento de niños, adolescentes y jóvenes por los grupos armados ilegales. Este reclutamiento está llevando a que niños y jóvenes se suiciden para no irse con ellos.

El acto de amor de la mujer afrodescendiente nos llena de esperanza para seguir trabajando por la PAZ y nos invita a querernos y apoyarnos como hermanos, hijos del mismo Padre, demostrando que somos discípulos de Jesús.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 8th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Conocer implica pasar tiempo junto al otro, vivir momentos importantes, pero, sobre todo, compartir la cotidianidad de la vida. 

Dios está ahí para nosotros siempre, como ese buen pastor que da la vida por sus ovejas cada día: su voz y su mirada nos marcan el camino.

De su escucha atenta y vigilante, en la que reconoce nuestra voz y nuestras necesidades más íntimas, aprendemos a escuchar su Palabra en lo profundo de nuestro corazón, y también aprendemos a escuchar a los otros, a nuestros hijos, a nuestro esposo; “si escuchamos SU VOZ” estaremos atentos y vigilantes a sus necesidades.

SU VOZ también transformará nuestra mirada; una mirada que busca, que acoge, una mirada llena de amor y que seduce.

Su voz y su mirada de Buen Pastor nos marcan el camino hacia la VIDA ETERNA.

DESDE LA EXPERIENCIA CONYUGAL

(mujer, casada, una hija, pertenece a grupo de matrimonios y movimiento cristiano) 

Comentario de 2013.

¡¡¡Bendito sea el Señor, que nos asegura que nadie nos separará de Él!!!

En mi matrimonio, cuando mejor han ido las cosas es cuando a trevés de la oración hemos escuchado la voz de Jesús.

Y es eso, la oración la piedra angular de toda persona y cuanto más importante en el matrimonio.

Al igual que nos recuerda hoy en el Evangelio Jesús que Él y el Padre son uno, debemos los matrimonios cristianos ser uno y tener puesta nuestra confianza siempre en Él.

Escuchemos su voz pues, que nos dice en el corazón, el gran amor que siente por nosotros, sus hijos.

¡Aleluya!

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on mayo 1st, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Nosotros hemos tenido la enorme suerte de disfrutar del Mar de Galilea en calma, y de navegar sus aguas rezando. Estar allí te hace ser más consciente de la dureza del trabajo del pescador, toda la noche trabajando, a la intemperie, soportando los cambios de tiempo y las tempestades, “echando las redes” y no consiguiendo nada… A veces, algo parecido nos pasa con la educación en la Fe de los hijos, trabajamos y trabajamos, no nos cansamos de “echar las redes”, de dar testimonio, y no recogemos nada, vemos poco fruto…

 Pero confiar en Jesús nos da la motivación extra de intentarlo de nuevo, de saber que habrá que echar la red por el otro lado, que quizás no haya que hacerlo de noche, sino al amanecer; y, sobre todo, confiar en Él nos dará la esperanza de saber esperar en Él, como el buen pescador.

DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Comentario de 2007.

La semana pasada leímos en el Evangelio que los apóstoles estaban todos escondidos y sin saber qué hacer. Entonces Jesús se les apareció.

Esta semana vemos que ya han salido de aquella casa donde se escondían, pero han vuelto a su vida normal, a la que tenían antes de conocer a Jesús, al trabajo que siempre habían tenido. Y resulta que Jesús se les vuelve a aparecer tal y como hiciera antes. Pero los apóstoles no llegan a reconocerle hasta que no vuelven a tener las redes cargaditas de peces, hasta que no tienen los resultados, hasta el final de la acción.

Y es que no tenía que ser nada fácil la situación en la que se encontraban. Les matan a Jesús y aunque éste se les aparece esporádicamente, como indicándoles que lo que han vivido es verdad, ellos no son capaces de saber cambiar de vida.

Así actuamos muchas veces, hasta que no tenemos signos muy claros no somos capaces de verlos, como los apóstoles cuando recogieron tantos peces. Y aunque los veamos no reaccionamos.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on abril 24th, 2022 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA (Exhortacion posinodal “Amoris Laetitia”)

(mujer, casada, 3  hijos, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Leí una vez, no recuerdo dónde, que la bienaventuranza “Dichosos los que crean sin haber visto”, es la bienaventuranza de nosotros y nosotras, los hombres y las mujeres de hoy. Esta bienaventuranza la dice Jesús resucitado, después de dejarse tocar las heridas por Tomás. 

Los cristianos de hoy creemos sin haber visto, pero sí que percibimos la presencia del amor de Cristo en nuestras vidas de otra manera; la más importante de ellas es a través del testimonio de otros, tantas y tantos seguidores de Cristo que nos han precedido en el camino siguiendo sus pasos y que nos enseñan a vivir el evangelio entregando la vida; y en esa entrega diaria, en el matrimonio, en la familia…; es en la que Dios se manifiesta en pequeños gestos, que a veces también pasan desapercibidos, o el desgaste de la rutina nos impide verlos, pero que son signos de Cristo resucitado en la vida cotidiana, mantengamos los ojos abiertos y los oídos atentos…

DESDE LA EXPERIENCIA CONYUGAL

(mujer, casada, una hija, pertenece a grupo de matrimonios y movimiento cristiano)

Comentario de 2013.

Este Domingo de la Divina Misericordia, el Evangelio me dice que Jesús Resucitado me trae, nos trae, la PAZ en mayúsculas, que es la que se siente al recibir su AMOR…cuantas cosas, en el día a día del matrimonio, nos enturbian esa PAZ, porque se nos olvida ese AMOR que Él nos tiene.

Me recuerda el Evangelio, que sepa perdonar, perdonar nos libera del miedo y caminamos unidos, caminamos fuertes en Dios.

Él se presenta,  porque le envía el Padre, a mí, a nosotros, en medio de nuestra cotidianidad también somos enviados. Es hora de invocar al Espíritu Santo, para no caer en la desconfianza de Tomás y de creer con toda fe y esperanza.

Juntos, en nuestro matrimonio, digamos ¡Señor mío y Dios mío!

Página siguiente »