TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 23rd, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Ven Espíritu divino,

emerge desde nuestras entrañas, tan humanas,

Tú, que nunca nos abandonas sea cual sea

la calidad de nuestro compromiso,

la fidelidad a nuestra vocación,

nuestro deseo de santidad y justicia…

Ven, ven, que sentimos que avanzamos casi a ciegas…

Sé nuestro bastón en nuestro crecimiento

y en nuestro quehacer en el cuidado del mundo.

Ven, padre amoroso de todo ser humano,

fuente de los miles de sabores,

matices

y texturas

del amor entre las personas,

signos de esperanza

de que el ser humano

ha nacido para amar y ser amado,

gracias a ti,

corriente de amor

que hace latir la mejor autenticidad de todo corazón humano.

Ven, ven, que sentimos que amamos casi a ciegas…

Sé quien empasta nuestros más íntimos vínculos

para ser testimonio eficaz de que otro mundo,

otras personas.

otras maneras de convivir son posibles y necesarias.

Ven, fulgor multiforme y vivificante

que inspiras,

alientas

y esparces

la vida vibrante en el universo.

Ven, ven que sentimos que vivimos casi a ciegas

entre casi cegados entre tanta idolatría

y tanta miseria

y tanto dolor evitable.

Sé el caldo de cultivo de nuestras posibilidades

de belleza,

de cuidado,

de humanidad

en nuestro irradiar síntomas de esperanza

en estos de ruina y desconsuelo.

Ven, cálida presencia,

que calmas maternalmente

nuestros miedos

y nuestras culpas…

tan humanas,

tan mezquinas,

tan repetidas…

Ven, ven que sentimos que la ceguera

casi nos paraliza,

casi nos define,

casi nos desvertebra.

Sé nuestro maestro en los aprendizajes a los que nos enfrentamos

en las sorpresas y sobresaltos de cada día.

Ven, dulce huésped del alma,

consuelo en nuestras angustias

según avanzamos en la edad,

en los fracasos,

en los desiertos.

Ven, ven que sentimos que caminamos

con doctrinas desgastadas,

con pastores que gestionan decadencias,

con desafíos que parecería

que superan nuestras estructuras,

nuestras capacidades,

nuestra fe.

Sé nuestra certeza última, primera, única

en medio de tantas paparruchas y tantos cinismos.

Ven, ven, amigable fuente de esperanza,

fundaméntanos

en estos convulsos e inciertos tiempos

donde no sabemos encontrar credibilidad,

porque acaso nadie,

nadie,

nadie

sabe liderar con lucidez

en las crisis tenebrosas,

estructurales,

pandémicas

en las que nos despertamos

y acostamos cada día. 

Sé el motor incansable de nuestros mejores deseos,

de nuestras mejores acciones,

de nuestras más evangélicas entregas.

Ven, ven, nutriente nube

de todos los amaneceres,

aliméntanos

con tu energía,

con tu fecundidad,

con tu inspiración

tan sorprendente

y tan estimulante.

Haznos artesanos

de concordia,

de amistad social,

de buena vecindad.

Ven, ven y dinos

si acaso esta es la responsabilidad

de nuestras iglesias

en estos extraños tiempos.

Ven, ven,

que se llene nuestra vida de ti,

que nuestras palabras generen comunión,

que nuestras presencias

siembren lo que necesiten

las personas con las que nos relacionamos

y transformen las estructuras

que nos moldean

en estructuras que cuidan la vida,

toda vida,

en todo momento.

Sé nuestra garantía,

nuestra acreditación,

nuestra fuente de alimentación.

Ven, ven.

Rompe nuestros cálculos miedicas,

quiebra nuestras barreras comodonas,

abre nuestras entendederas,

que somos muy torpes

de pensamiento,

de palabra,

de obra.

Ven, ven, arco iris fascinante,

danos tu sabiduría benévola por encima de cualquier catecismo.

Ven, ven, sobrecogedora llama,

danos tu entendimiento cálido de tal modo nunca nos falte en lo más hondo del corazón de cada uno.

Ven, ven, infinita comunión,

danos tu consejo vivificante para purifique los motivos de nuestro actuar.

Ven, ven, serenidad inagotable,

danos tu fuerza llena de comunión para ser fuerzas de paz en medio de tanta calamidad evitable.

Ven, ven, motivo de toda alegría y de toda alabanza,

danos tu conocimiento silencioso para que busquemos más y más conocerte y vivirte,

Tú, lo más humano de lo humano.

Ven, ven, raíz y horizonte de todo deseo de santidad,

haz que te intuyamos,

presencia que moras en lo más profundo

de nuestro ser,

de la vida,

del universo…

presencia tan densa,

tan poderosa,

tan indefinible.

Sin Ti, ¿qué seríamos?

Sin Ti, ¿qué podríamos hacer?

Sin Ti, ¿qué podríamos ser?

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 14th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, nos amaste primero.

No naufragaremos.

Señor Jesús, nos quieres para que te queramos.

No nos perderemos.

Señor Jesús, germinas en nosotros.

No nos desperdiciaremos.

Señor Jesús, misterio de presencia en nuestras entrañas.

No nos engañaremos.

Señor Jesús, nos das la fuerza para amar a los demás.

No huiremos de nosotros mismos.

Señor Jesús, misteriosamente, tu amor nos atraviesa e irradia a través de nosotros.

No nos sentiremos vacíos nunca.

Señor Jesús, nuestra espiritualidad ya no es cuestión de nuestra fuerza de voluntad.

No nos sentiremos fracasados en ningún momento de nuestras debilidades.

Señor Jesús, nuestra calidad de vida ya no es fruto de nuestros logros.

No nos sentiremos en permanente competencia con los demás.

Señor Jesús, mi autenticidad humana ya no tiene como fundamento mis esfuerzos en desarrollar mis dones.

No nos sentiremos jamás vanamente orgullosos de nuestras obras.

Señor Jesús, nos fundamentas.

Señor Jesús, nos posibilitas.

Señor Jesús, nos inspiras.

Señor Jesús, nos impulsas.

Señor Jesús, nos das lo que pides.

Señor Jesús, más allá de la moral,

nos amas con tu amor sobre todo amor.

Señor Jesús, más allá de toda legislación,

nos regalas infinitas posibilidades de nacer y renacer de nuevo.

Señor Jesús, más allá de cualquier ritual,

Tú, presente,

en nuestro silencio íntimo,

contemplativo,

sosiegas,

colmas,

sanas

nuestras heridas

de soledad,

de amor,

de avidez aciaga.

Señor Jesús, formas parte de nuestra existencia.

Señor Jesús, tendemos a la comunión contigo.

Señor Jesús, nos impeles a horizontes inimaginables.

Señor Jesús, nos abres a experiencias inagotables.

Señor Jesús, nos cuidas como nadie nos puede cuidar.

Señor Jesús, don sobre todo don.

Señor Jesús, misterio de amor

en nuestros deseos,

en nuestras palabras,

en nuestras manos.

Señor Jesús, presencia que recrea.

Señor Jesús, presencia que enamora.

Señor Jesús, presencia que vivifica.

Señor Jesús, el resucitado.

Aleluya.

Aleluya.

Aleluya.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 9th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, nos amaste primero.

No naufragaremos.

Señor Jesús, nos quieres para que te queramos.

No nos perderemos.

Señor Jesús, germinas en nosotros.

No nos desperdiciaremos.

Señor Jesús, misterio de presencia en nuestras entrañas.

No nos engañaremos.

Señor Jesús, nos das la fuerza para amar a los demás.

No huiremos de nosotros mismos.

Señor Jesús, misteriosamente, tu amor nos atraviesa e irradia a través de nosotros.

No nos sentiremos vacíos nunca.

Señor Jesús, nuestra espiritualidad ya no es cuestión de nuestra fuerza de voluntad.

No nos sentiremos fracasados en ningún momento de nuestras debilidades.

Señor Jesús, nuestra calidad de vida ya no es fruto de nuestros logros.

No nos sentiremos en permanente competencia con los demás.

Señor Jesús, mi autenticidad humana ya no tiene como fundamento mis esfuerzos en desarrollar mis dones.

No nos sentiremos jamás vanamente orgullosos de nuestras obras.

Señor Jesús, nos fundamentas.

Señor Jesús, nos posibilitas.

Señor Jesús, nos inspiras.

Señor Jesús, nos impulsas.

Señor Jesús, nos das lo que pides.

Señor Jesús, más allá de la moral,

nos amas con tu amor sobre todo amor.

Señor Jesús, más allá de toda legislación,

nos regalas infinitas posibilidades de nacer y renacer de nuevo.

Señor Jesús, formas parte de nuestra existencia.

Señor Jesús, tendemos a la comunión contigo.

Señor Jesús, nos impeles a horizontes inimaginables.

Señor Jesús, nos abres a experiencias inagotables.

Señor Jesús, nos cuidas como nadie nos puede cuidar.

Señor Jesús, don sobre todo don.

Señor Jesús, misterio de amor

en nuestros deseos,

en nuestras palabras,

en nuestras manos.

Señor Jesús, presencia que recrea.

Señor Jesús, presencia que enamora.

Señor Jesús, presencia que vivifica.

Señor Jesús, el resucitado.

Aleluya.

Aleluya.

Aleluya.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 2nd, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

¡Señor Jesús, anhelamos vida en autenticidad!

Parecemos figurantes en un baile de carnaval

en una inhóspita plaza urbana de cemento y ruido:

mentiras, cinismos, hipocresías nos envuelven

pegajosas,

heladoras,

tramposas.

No podemos evitar su impregnación

en nuestros deseos,

en nuestras palabras,

en nuestras acciones.

Vivimos en un mundo extraño en el que no nos encontramos a gusto.

Vivimos procesos sociales que desencajan los quicios de nuestros marcos mentales.

Vivimos dinamismos a los que no sabemos poner nombre.

Vivimos transformaciones que no sabemos dónde nos van a llevar.

¿Quién sabe lo que va a cambiar en nuestras vidas dentro de cinco o diez años?

Vivimos un tiempo de Iglesia, tu Iglesia,

desconcertante

con tantas y tantas insidias y maledicencias

por parte de algunos que parecería

que saben más de cuidar de nosotros

que tú mismo.

¡A veces hasta nos cansamos de nosotros mismos!

¡Señor Jesús,

recuérdanos,

con tu presencia

en nuestra oración silenciosa,

en nuestra piedad personal,

en nuestra lectura creyente de tu Palabra

y de los acontecimientos que vemos y padecemos…

que de ti procede nuestra energía,

nuestra vitalidad,

nuestra alegría de vivir

llena de alegría e imaginación!

¡Señor, reconocemos que somos sarmientos,

poco maduros,

poco atractivos,

poco fecundos…

aún…

aún…!

¡Ábrenos a tu poder!

¡Haznos florecer!

…que seamos la alegría de la vida de quienes nos rodean…

… que seamos vino de alta calidad de fraternidad…

…que seamos síntoma de esperanza auténtica y fecunda

porque irradiamos vida de tu Reino de Vida.

¡Haznos como María, vibrante música de Dios

en los recovecos del mundo,

de la cultura,

de la biografía

de quien nos encontremos.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 25th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

… ningún otro puede salvar:  bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.

¡Señor Jesús, anhelamos paz!

Parecemos prófugos huyendo, heridos, de sus escrúpulos…

Vivimos llenos de tensiones y sobresaltos, como latigazos de una pesadilla.

¿Cómo transformar las energías negativas en fuente de serenidad?

¡Señor Jesús, sabemos que cuidas de nosotros:

transfórmanos en ángeles de paz!

¡Señor Jesús, anhelamos reconciliación!

Parecemos lobos esteparios, huraños, esquivos…

Vivimos tiempos tribales, acribillados por insidias y falsedades tóxicas televisadas en vivo y en directo.

¿Cómo acoger la maledicencia para transformarla en bendición?

¡Señor Jesús, sabemos que nos conoces muy bien:

conviértenos en ángeles de comunión!

¡Señor Jesús, anhelamos calma!

Parecemos ladrones que huyen, híspidos, entre tinieblas…

Vivimos tiempos donde pareciera que caminamos descalzos sobre ruinas.

¿Cómo irradiar lo mejor de nuestra humanidad?

¡Señor Jesús, sabemos que eres salvador,

transfórmanos en ángeles de serenidad!

¡Señor Jesús, anhelamos armonía con nosotros mismos y con los demás!

Parecemos locos de atar encerrados con sus demonios…

Vivimos tiempos de recelos y de escisiones.

¿Cómo construir abrazos de verdad?

¡Señor Jesús, sabemos que eres el fundamento de toda comunión,

conviértenos en ángeles de humanidad!

Señor Jesús,

cuídanos…

haznos ver que nos cuidas…

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 18th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?

Señor Jesús, el Resucitado:

no puedo no dudar.

Vivimos tiempos extraños, neblinosos, llenos de miedos.

¡Paparruchas y paparruchas!

¿Dónde encontrar caminos de certezas?

¡Acompáñanos!

¡Ábrenos los ojos y el corazón!

¡Haz de nosotros ángeles de veracidad!

Señor Jesús, el Resucitado:

no puedo no tener miedo.

Hay muchas incertidumbres a corto, medio y largo.

Salud, trabajo, tensiones políticas.

¡Inestabilidad de inestabilidades!

¡Sé aún más nuestra roca!

¡Sé aún más nuestra piedra angular!

¡Sé, aún más el fundamento de nuestra vida!

¡Haz de nosotros ángeles de sabiduría!

Señor Jesús, el Resucitado:

no puedo no tener ansiedades.

Hay dentro de mí,

dentro de nosotros

vacilaciones…

Tenemos fe,

pero a medio gas.

Tenemos compromisos,

pero muy medidos.

Rezamos,

pero buscamos comodidad.

¡Estamos muy cómodos en nuestras zonas de comodidad!

¡Señor Jesús, rompe las cadenas,

nuestras cadenas,

las que nos ponemos

a nosotros mismos…!

¡Señor Jesús,

somos ángeles con grandes alas de cadenas!

Señor Jesús, el Resucitado:

infundes siglo tras siglo

el Espíritu Santo

en nosotros,

en la Iglesia,

en el mundo,

en el cosmos…

Señor Jesús:

tienes las palabras que han dado

sentido, significado y sensibilidad

a todas las generaciones de testigos

y sembradores que nos han trasmitido la fe.

¿A quién iríamos sino a ti, el Resucitado

para seguir sembrando humanidad,

de esa humanidad iluminada

por tu gracia,

por tu vida,

por tu santidad.

Señor Jesús,

¡Libéranos,

apóyanos,

acreciéntanos

en lo mejor de nuestra humanidad

para seguirte y proseguir

tu obra de humanización,

de liberación,

de santificación!

Aleluya.

Aleluya.

Aleluya.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 11th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, el Resucitado,

te adentraste en el centro del mundo al morir:

vértigo, abismo, anonadamiento…

mala muerte de mala muerte,

pero penúltima

porque penúltima es cualquier experiencia

en los cráteres y las venas de lo abyecto

en este áspero mundo.

Señor Jesús, el Resucitado,

lideras con convencimiento las inagotables fuerzas de la materia, de la vivacidad, de la historia transfigurada:

aliento de vida enhebrando energías inagotables

en los momentos oportunos

porque la Creación esta cuidada,

sostenida,

impelida

por un ardiente susurro tuyo de santa sabiduría

en su devenir milenario y asombroso.

Señor Jesús, el Resucitado,

quiebras de raíz los goznes agrios de la banalidad ególatra, del pecado soberbio, de la muerte inexorable:

radiante presencia de santidad que recrea y enamora,

se hable la lengua que se hable

porque no hay oración del corazón que no sea escuchada por ti

ni adoración humilde que no cree serenos vínculos de luz contigo

por los siglos de los siglos.

Señor Jesús, el Resucitado,

recorres la historia del cosmos y de los hombres dejando huellas de luz vibrantes en lo oscuro:

ondas silentes de esperanza que recorren todo siglo y toda lágrima

porque Tú eres el Agua de Vida, el Pan de Vida, la Palabra de Vida…

para todos,

para siempre,

… misterio de amor,

misterio de fe,

misterio de santidad…

Señor Jesús, el Resucitado,

por ti, las raíces fundantes de la realidad rezuman esperanza

como una alfaguara que sacia toda sed de cualquier corazón solitario:

Tú, aliento inefable de vida que fecunda y cuida toda vida,

Tú, aliento en la expansión del universo desde el inicio primordial,

Tú, aliento en la fulguración de los seres humanos excepcionales,

genios proféticos y deslumbrantes,

que intuyeron, maravillados

la santidad que alimenta

los deseos de sus corazones.

heridos,

sanados,

habitados.

Señor Jesús, el Resucitado,

aunque la culpa, el sufrimiento, el aislamiento

aún nos corroen y arañan nuestras pupilas,

aunque la maldad arrugue obscenamente los pliegues de los rostros y las biografías,

aunque desesperemos, tan humanos, de la inteligencia, de la libertad y del amor

en estos tiempos caóticos de inseguridad y miedos,

aunque haya tantos noes sádicos a la dignidad humana,

hoy, una vez más,

Domingo de Resurrección,

Domingo de los domingos,

Domingo de la Santidad…

llenos de pasmo, de alegría, de gozo

proclamamos con los mejores de la humanidad

que somos uno en el amor,

que somo uno en la vida,

que somos uno contigo,

Dios de Dios, Luz de Luz,

Tú, Cristo Jesús, el Resucitado,

el Santo de los Santos.

Señor Jesús, el Resucitado, que atraviesas lo mejor y lo peor de los andenes de la humanidad…

Señor Jesús, el Resucitado, que te haces presente en toda miseria y en todo fulgor…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todo esfuerzo en el cuidado de la vida…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todos los hijos de esta tierra…

Señor Jesús, el Resucitado, que habitas en todo deseo de bondad…

Señor Jesús, el Resucitado, tan humano entre los humanos…

Señor Jesús, el Resucitado,

ante Ti, hombres y mujeres

de estos tiempos tan extraños,

en comunión anhelante

proclamamos

nuestra fe,

nuestra esperanza,

nuestra alegría

al sentirnos vivos

en tu Vida,

al sentirnos

hermanos contigo, ante Ti, ante Ti;

al sentirnos

creyentes,

como tantos y tantos

Hijos de la Luz

a lo largo de la fascinante Historia de la Salvación

que recorre,

evidente y sumergida,

la Historia doliente y clarividente de la Humanidad.

¡Cristo Jesús, has resucitado!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 4th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, el Resucitado,

te adentraste en el centro del mundo al morir:

vértigo, abismo, anonadamiento…

mala muerte de mala muerte,

pero penúltima

porque penúltima es cualquier experiencia

en los cráteres y las venas de lo abyecto

en este áspero mundo.

Señor Jesús, el Resucitado,

lideras con convencimiento las inagotables fuerzas de la materia, de la vivacidad, de la historia transfigurada:

aliento de vida enhebrando energías inagotables

en los momentos oportunos

porque la Creación esta cuidada,

sostenida,

impelida

por un ardiente susurro tuyo de santa sabiduría

en su devenir milenario y asombroso.

Señor Jesús, el Resucitado,

quiebras de raíz los goznes agrios de la banalidad ególatra, del pecado soberbio, de la muerte inexorable:

radiante presencia de santidad que recrea y enamora,

se hable la lengua que se hable

porque no hay oración del corazón que no sea escuchada por ti

ni adoración humilde que no cree serenos vínculos de luz contigo

por los siglos de los siglos.

Señor Jesús, el Resucitado,

recorres la historia del cosmos y de los hombres dejando huellas de luz vibrantes en lo oscuro:

ondas silentes de esperanza que recorren todo siglo y toda lágrima

porque Tú eres el Agua de Vida, el Pan de Vida, la Palabra de Vida…

para todos,

para siempre,

… misterio de amor,

misterio de fe,

misterio de santidad…

Señor Jesús, el Resucitado,

por ti, las raíces fundantes de la realidad rezuman esperanza

como una alfaguara que sacia toda sed de cualquier corazón solitario:

Tú, aliento inefable de vida que fecunda y cuida toda vida,

Tú, aliento en la expansión del universo desde el inicio primordial,

Tú, aliento en la fulguración de los seres humanos excepcionales,

genios proféticos y deslumbrantes,

que intuyeron, maravillados

la santidad que alimenta

los deseos de sus corazones.

heridos,

sanados,

habitados.

Señor Jesús, el Resucitado,

aunque la culpa, el sufrimiento, el aislamiento

aún nos corroen y arañan nuestras pupilas,

aunque la maldad arrugue obscenamente los pliegues de los rostros y las biografías,

aunque desesperemos, tan humanos, de la inteligencia, de la libertad y del amor

en estos tiempos caóticos de inseguridad y miedos,

aunque haya tantos noes sádicos a la dignidad humana,

hoy, una vez más,

Domingo de Resurrección,

Domingo de los domingos,

Domingo de la Santidad…

llenos de pasmo, de alegría, de gozo

proclamamos con los mejores de la humanidad

que somos uno en el amor,

que somo uno en la vida,

que somos uno contigo,

Dios de Dios, Luz de Luz,

Tú, Cristo Jesús, el Resucitado,

el Santo de los Santos.

Señor Jesús, el Resucitado, que atraviesas lo mejor y lo peor de los andenes de la humanidad…

Señor Jesús, el Resucitado, que te haces presente en toda miseria y en todo fulgor…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todo esfuerzo en el cuidado de la vida…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todos los hijos de esta tierra…

Señor Jesús, el Resucitado, que habitas en todo deseo de bondad…

Señor Jesús, el Resucitado, tan humano entre los humanos…

Señor Jesús, el Resucitado,

ante Ti, hombres y mujeres

de estos tiempos tan extraños,

en comunión anhelante

proclamamos

nuestra fe,

nuestra esperanza,

nuestra alegría

al sentirnos vivos

en tu Vida,

al sentirnos

hermanos contigo, ante Ti, ante Ti;

al sentirnos

creyentes,

como tantos y tantos

Hijos de la Luz

a lo largo de la fascinante Historia de la Salvación

que recorre,

evidente y sumergida,

la Historia doliente y clarividente de la Humanidad.

¡Cristo Jesús, has resucitado!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, leo y releo tu entrada en Jerusalén.

[Me acosan las preguntas

ante este fragmento

del tapiz de la condición humana,

con su haz y con su envés,

tan Frankenstein,

que es la entrada de Jesucristo en Jerusalén.]

¿Cuándo y cómo terminará mi peregrinación?

¿Por qué peregrino?

¿Hacia dónde peregrino?

¿Con quién peregrino?

¿Peregrino, peregrinamos, realmente hacia Ti, Señor?

A veces me siento como un náufrago cuando anochece.

Pero sé que tú, Señor,

nos enseñas a fracasar:

tu fe fundamenta nuestra fe.

¿Cómo sé si he hecho lo que debía hacer en este mundo?

¿Cómo sé el encargo que me has hecho, Señor?

¿Junto con quién colaboro en siembra de tu Reino?

¿Siembro de verdad tu Reino?

Ni quiero ni puedo contar mis cotidianas chapuzas, Señor.

Pero sé que amas sin condiciones,

con esa mirada tuya que no se ha vuelto a dar

en la historia de la humanidad…

como la del padre del hijo pródigo…

¿Tu encargo son mis sueños, nuestros sueños?

¿Tus sueños es mi encargo, nuestro encargo?

¿Cómo ser veraz contigo, Señor?

¿Cómo ser veraz conmigo, Señor?

Ante Ti, lo mejor callarme,

como la adúltera del evangelio.

Sé que me alzas,

misteriosamente,

fraternalmente,

con esa ternura que salva al mundo.

¿Cuándo será el trayecto final de mi vida?

… me da miedo esta pregunta.

¿Cómo superar el miedo al final de mi vida,

 de mi biografía,

de mi existir…

¿Cómo será mi cesación?

¿Sufriré?

¿…cuánta soledad tendré?

Temor.

Temblor.

Íntima congoja inexorable.

¿Acaso me/nos espera una aciaga niebla helada?

¡Auméntame la fe, Señor!

¿Estoy camino del Reino de la Vida?

¿Realmente no sé si cuido la vida cotidiana

entre tanto y tanto desquiciamiento

en el que vivo, en el que vivimos?

Ando como un animal herido,

clamando…

Sé que tú sanas,

das consistencia,

generas esa confianza

maternal inagotable.

¿Qué reino estoy ayudando a construir, Señor?

¿Llegaré a ser realmente yo mismo

muriendo a lo que he sido en la vida?

¿Cómo morir a mí mismo, Señor?

¿Qué quedará de mí contigo, Señor?

Me siento como un collage amorfo,

desvertebrado,

sin una identidad propia.

Sé que tu eres el fundamento

de lo que me ha pasado,

de lo que me pasa,

de lo que me pase.

… Por ti, sé que, siempre,

lo mejor está por venir.

¿Moriré y alcanzaré mi verdadera verdad?

¿Qué vitalidad tendrá esa verdad contigo, Señor?

¿Cómo ampliar la mirada a mi vida…

para que de verdad sea una mirada fe?

¿Cómo ensanchar mi horizonte…

para que de verdad viva en la esperanza que consuela

y fundamenta la alegría de vivir?

A veces me siento cercano a un insecto.

Pero tú ofreces vida en abundancia,

fascinante y misteriosamente,

en una alfaguara impensable.

¿Acepto ser simplemente un humilde servidor

de tus designios de amor?

¿Realmente mi camino hacia la muerte

es una fiesta

por Ti,

en Ti,

hacia Ti?

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 21st, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús,

vivimos en un laberinto:

estamos ahítos de perplejidades.

Nuestros actos,

nuestras palabras,

nuestros corazones

rebosan contradicciones,

paradojas,

sinsentidos.

Señor Jesús,

vivimos en medio de una niebla tóxica…

vivimos en el miedo,

vivimos en las incertidumbres,

vivimos desconcertados.

El virus, la economía, los trabajos,

la política, las restricciones, las vacunas,

las distancias, las ineptitudes, la corrupción…

Estamos cansados.

Estamos hartos.

Estamos indignados.

Señor, por la fe sabemos que cuidas de nosotros.

Señor, por la fe sabemos que descubrimos en nuestras heridas

las heridas del mundo.

Señor, por la fe sabemos que por el modo de sufrir

se reconoce al verdadero discípulo.

Señor, sabemos que nuestro ser más profundo

viene de la fuente que nunca se agota,

tu Padre.

Señor, sabemos que nuestro comprender más profundo

proviene de Ti, que eres la Palabra de Vida Eterna,

Señor, sabemos que nuestras energías más vitales

nos llegan de la energía inagotable

que atraviesa los siglos posibilitando e impulsando

los mejores logros de la inteligencia y el amor.

Señor Jesús, pones nuestra inteligencia,

nuestras búsquedas intelectuales

en su sitio…

Señor Jesús, pones nuestro corazón,

nuestros inquietos deseos

en su sitio…

Señor Jesús, pones nuestra libertad,

nuestras ansias de identidad

en su sitio…

… su sitio eres Tú,

su sitio es tu presencia

por donde quiera que miremos…

su sitio es tu santidad

en todos los momentos de silencio y de luz,

su sitio es tu poder

allí donde intuimos certezas

de perdón,

de comunión,

de salvación.

Señor, somos lo que recibimos: vida…

Señor, somos lo que damos: fraternidad…

Señor, somos lo que acogemos: amor…

Señor, somos lo que irradiamos: comunión…

Por ti sabemos que la expresión más bella de lo humano

es la entrega de sí.

Tocan tiempos de soltar.

Tocan tiempos de confiar.

Tocan tiempos de entrega.

Tocan tiempos de optar.

Tocan tiempos de arriesgar.

Tocan tiempos de acrisolar.

¡Tocan tiempos de darse!

Señor, no somos totalmente valientes.

Señor, no somos íntegramente hombres y mujeres de fe.

Señor, no somos conscientes

de que la clave de tu evangelio

es que los dones se convierten en tareas.

Señor, que nuestras cruces sean fanales

que orienten nuestra inteligencia y nuestra libertad

camino de la verdad.

Señor, que nuestras cruces sean marcas en el camino

hacia la vida sobre toda vida

de la que tu paso por el mundo

es el máximo reflejo por los siglos de los siglos.

Señor, que nuestras cruces sean ocasión de centrarnos,

a solas,

en nuestro propio camino.

Verdad, vida y camino

enraizados en Ti,

Dios de Dios,

Luz de Luz,

Vida de vida.

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