TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 26th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Dios cercano,

tan presente en nuestras vidas,

aunque a veces nos resulte incompresible…

especialmente en estos tiempos de pandemia.

Dios cercano,

amor sobre todo amor,

eres fiel a los hombres y mujeres

de buena voluntad

que tienen

sed de verdad y de justicia,

sed de vida,

sed de santidad.

Dios cercano,

por tu palabra encarnada,

nos enseñas la justicia y la verdad,

justicia y verdad por encima

y mucho mejor

que nuestras

humanas, tan humanas,

aproximaciones,

etiquetas

y juicios temerarios.

¡Tantas veces

nuestras palabras

son caricaturas,

incluso malévolas,

frente a tu

amor sobre todo amor!

Dios cercano,

conoces, por su nombre y por su vida,

a todo y cada uno

de los seres humanos

estén donde estén,

hayan hecho lo que hayan hecho,

tengan la pinta que tengan:

los conoces de corazón a corazón,

los conoces como sólo

un Dios de amor

puede conocer a sus hijos fruto del amor,

hijos que hagan lo que hagan,

jamás perderán

la raíz de su dignidad y su humanidad:

la conexión misteriosa con tu santidad.

Dios Santo:

no rechazas la sinceridad de corazón.

Hoy te abrimos nuestros corazones,

una vez más:

como tantos y tantos en la historia de la salvación,

somos de dura cerviz,

somos cortos de miras,

somos como niños ricos malcriados,

enroscados en nuestras mezquindades

y atrapados en ferias y ferias de vanidades.

¡Estamos llenos de muchos miedos y cobardías!,

¡estamos llenos de muchas declaraciones correctas

dignas de un catecismo escrito en bronce!,

¡estamos llenos de la arrogancia

de los que se creen sus méritos,

los méritos de la clase media occidental!

¡Envíanos tu Espíritu

que nos ayude a convertirnos y a crecer!

¡Envíanos tu Espíritu

de tal modo que nos santifique

y nos empequeñezca

para ser de verdad

semillas fecundas de tu Reino,

testigos de la fuente de tu vida inagotable,

humilde luz en medio tanto y tanto humo y vanidad!

¡Especialmente en estos tiempos de pandemia

en los que necesitamos

creatividad y valentía para superar retos,

tanta y tanta solidaridad para tantas y tantas necesidades

y tanta y tanta fe auténtica!

¡Necesitamos tu perdón!

¡No queremos alejarnos de Ti!

¡No queremos apartarnos

de tus caminos de santidad y justicia!

Sabemos que están cambiando

muchas realidades.

Pero sabemos

que todo se pasa

y que tú,

Dios no te mudas.

Sabemos que, al fin,

sólo tú, Dios, nos basta.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 20th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Dios del universo,

de la vida,

de la historia,

de la humanidad.

Nos has encomendado,

amorosamente,

colaborar en tu trabajo creador,

nos has hecho jornaleros de tu Reino

con lo mejor de nosotros:

nuestra creatividad,

nuestro cuidado,

nuestra capacidad de comunión.

Dios del universo,

de la vida,

de la historia,

de la humanidad.

Somos plenamente conscientes

de que, a lo largo de los siglos,

hemos creado

una serie casi infinita

de injusticias,

de maldades,

de barbarie.

Somos capaces

de lo mejor y de lo peor.

A gran escala y a pequeña escala.

Lo sabemos.

Lo sabes.

La justicia en favor del débil y debilitado

está muy lejos

y parecería que,

en muchos momentos y lugares del mundo

y de la historia, se aleja más y más.

Dios del universo,

de la vida,

de la historia,

de la humanidad:

Jesús ha iluminado nuestra vida

y la vida de los hombres y mujeres de bien

con sus palabras,

con sus presencias,

con sus acciones.

Jesús trabajó manualmente:

madera, piedra,

y posiblemente, cultivo de la tierra,

que eran

E inició su ministerio

impulsado por la energía

que impulsa todo el misterio de la realidad,

toda vida,

toda inteligencia,

todo amor.

Jesús habló de la igualdad y fraternidad radical.

Dio luz a todos los hombres y mujeres de bien.

Jesús generó comunión con sus relaciones.

Iluminó a toda la humanidad

haciéndoles ver las posibilidades de lo mejor del corazón humano.

Y, al fin, puso una mesa

de igualdad,

de fraternidad,

de comunión universal por los siglos de los siglos.

Escogió como alimento de vida

frutos simples y populares

que emergen de la tierra y del trabajo

desde hace siglos y siglos.

Santificó esos dones con presencia del Espíritu.

Y capacitó a sus apóstoles

para que realizaran,

en su nombre,

esta santificación,

hasta el final de los tiempos,

para todos los hombres y mujeres

que desean continuar

el camino de salvación

que inició el Pueblo de Dios,

el Pueblo elegido,

el Pueblo de la promesa.

Con su muerte en la Cruz,

el Señor,

asombrosamente,

ha redimido a toda la humanidad.

También el trabajo humano.

Con su resurrección

inicia un nuevo mundo

en el que cada esfuerzo y cada pena,

sea el ámbito que sea,

tendrán recompensa

y su lugar cuando Él vuelva.

El Espíritu nos llena de esperanza.

El Espíritu nos llena de confianza.

El Espíritu nos llena de fe.

Aunque a veces las tinieblas nos cerquen,

ominosas,

como en estos tiempos de pandemia.

Que, por su Espíritu, por Tu Espíritu,

presente entre nosotros

y las mejores intuiciones

y energías de la humanidad,

se convierta en el quehacer de cada día,

en nuestras familias,

en nuestros trabajos,

en nuestras relaciones,

en alimento concreto y eficaz

de humanización de las personas

con las que nos encontremos.

Señor nos acordamos hoy especialmente

de todos los hombres y mujeres,

de todos los jóvenes

cuya vida de pende de un sueldo modesto

y a veces miserable.

Nos acordamos también

de los que no tienen trabajo

porque la crisis económica de la pandemia

arrasa las áreas más vulnerables

de nuestras ciudades y regiones.

Además, recordamos especialmente

a los que trabajan en condiciones

que vulneran sus derechos

en condiciones que les hacen enfermar,

en condiciones infrahumanas

en tantos y tantos

campos,

fábricas,

comercios

de tantos y tantos lugares

de las periferias del poder económico y político.

Dios del universo,

de la vida,

de la historia,

de la humanidad,

Tú, que eres capaz de convertir los corazones

de maneras que sólo Tú conoces.

Haz que nuestro recuerdo de Cristo

no se quede en sólo palabras

sino que sea un testimonio

y una acción eficaz

de que otro mundo,

otras relaciones,

otra economía es posible:

una economía que ponga a la persona

y al bien común en el centro de todos los procesos

y de los medios y de los fines,

de todas las leyes,

de todos los ideales,

de todas las organizaciones humanas.

Una economía que busque

cuidar la vida,

toda la vida,

y no satisfacer la insaciable sed de oro,

origen de tantos y tantos males.

Danos fuerza y paciencia

para seguir sembrando unión y solidaridad,

para seguir siendo testigos

de la posibilidad de un mundo

que crece como Tú deseas:

que todos tengan vida y vida en abundancia,

un mundo en el que llegue

a todos los hombres y mujeres de la Tierra

la parte adecuada de los frutos de su trabajo

y la retribución justa a su tiempo.

Que todos juntos,

cada uno en la hora que le toca hora

y en el puesto que los remolinos

de la sociedad y de la historia

nos ha tocado en suerte,

según tu Providencia,

siempre amorosa

aunque a veces tan oscura,

e incluso, inescrutable,

colaboremos

colaboremos en la construcción

de ese mundo que ya ha empezado

y que camina, según tus designios

hacia la recompensa final

por los siglos de los siglos.

Amén.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 13th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

 

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Compasión

Señor Jesús,

conociste el corazón humano

con una mirada profunda,

compasiva,

liberadora.

De tu humanidad hemos aprendido

el perdón que tu Padre quiere,

la paciencia que todos necesitamos,

la compasión que transforma el mundo,

la ternura que genera la alegría sentirnos hermanos,

sentirnos hijos de Dios que crecen en humanidad.

Señor Jesús,

tuviste compasión de toda la humanidad

y de todas las personas

que se acercaron a ti.

Por ti sabemos

que el rencor,

la venganza,

el castigo,

la imposición por la fuerza

destruyen las posibilidades

de comunión,

de fraternidad,

de ser semillas del Reino de Dios.

Señor Jesús,

tu santidad se revela en la debilidad,

en la debilidad de tu carne…

¡Qué bien entendieron esto

todos los místicos

de todas las épocas!

Y tu santidad también se revela

en los caminos ocultos del Espíritu

que impulsa la vida

de los que se sienten

pobres y humildes de corazón

y que no pueden callar

ante la fuerza arrolladora

de tu presencia

que se ofrece

allí donde la vida es maltratada.

¡Qué bien entendieron esto

todos los profetas

de todas las épocas!

Señor Jesús,

estamos en el mundo,

somos mundo,

construimos mundo.

¿Cómo acercarnos a Ti,

que deseas reunirnos en un solo cuerpo?

De todo corazón,

ante ti, rezamos.

Sabes quienes somos.

Sabes cómo somos.

Sabes lo que necesitamos

para acercarnos

al cumplimiento de tu voluntad

sobre nosotros,

la misión de evangelizar.

Acógenos.

Capacítanos.

Perdónanos.

Señor Jesús,

Señor nuestro.

Señor de la humanidad…

porque queremos ser semilla

de reconciliación

en nuestra vida cotidiana,

en nuestros trabajos,

en nuestros grupos.

Ilumínanos,

Señor Jesús,

en estos tiempos más que nunca

para que miremos con compasión

al mundo

y a las personas que nos rodean.

Sabemos que siempre se necesitan

personas,

presencias,

acciones,

grupos

y estrategias

que unan,

que generen confianza,

que propongan

que faciliten

que sean

testigos de

es más importante

la bolsa que la vida,

la generosidad que la ambición,

el compartir que la codicia…

Pero en estos tiempos de pandemia,

que hacen aflorar

las verdades y las mentiras

de la sociedad y la cultura en la que vivimos

son más necesarios aún

los gestos y las palabras,

las presencias y las organizaciones,

las leyes y lo políticos

que muestren evidentemente

que se trata de cooperar con lo mejor

de cultivar lo mejor,

de sembrar lo mejor

que habita y se muestra

en los seres humanos:

el perdón,

la paciencia,

la compasión

la ternura

y la lucha no violenta

por la justicia

… La justicia de tu Reino

que es que todos tengan vida

y vida en abundancia.

Amén.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on septiembre 6th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(Oración del Papa Francisco por la Tierra)

Dios omnipotente,

que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas,

Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor

para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz,

para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.

Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar

a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,

para que seamos protectores del mundo y no depredadores,

para que sembremos hermosura

y no contaminación y destrucción. Toca los corazones

de los que buscan sólo beneficios

a costa de los pobres y de la tierra. Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados,

a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas

en nuestro camino hacia tu luz infinita.

Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha

por la justicia, el amor y la paz.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 26th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Tu presencia, Señor, nuestro tesoro.
Tu presencia en el corazón del mundo Señor.
Tu presencia en el corazón de la Iglesia, Señor.
Tu presencia en nuestro corazón, Señor.
Tu presencia que sacia.
Tu presencia que reta.
Tu presencia que fascina.
Tu presencia, Señor, nuestra verdad.
Tu presencia en todos y cada uno
de los seres humanos,
imagen tuya,
eco tuyo,
sacramento tuyo,
el sacramento del hermano.
Tu presencia,
lo mejor de la Iglesia,
sacramento perenne
de santidad y luz.
Tu presencia en nuestra sed,
en nuestra libertad,
en nuestra inteligencia que nos lanza
a estar atentos y ser responsables
en el cuidado y el cultivo
de los dones que la realidad nos ofrece
Tu presencia que fundamenta.
Tu presencia que posibilita.
Tu presencia que impele.
Tu presencia
nos hace discernir
entre lo que lleva a lo inerte
y lo que lleva a la vida sobre toda vida
y nos abre a la aventura
de cuidar la vida,
toda vida,
allá donde tu providencia nos lleve.
Tu presencia
nos hace audaces
en lo pequeño y usual,
en lo humilde y sencillo,
en lo auténtico y vital
de nuestras vidas cotidianas.
Tu presencia
que nos alerta de las lógicas
idolátricas del mundo
y nos seduce para que apliquemos
la lógica del Reino,
la lógica de la esperanza,
la lógica de las bienaventuranzas.
Tu presencia, Señor, nos pule.
Tu presencia, Señor, nos restituye.
Tu presencia, Señor, nos enamora.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 18th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Señor Jesús,

comprensivo y acogedor.

Todos conocemos personas buenas.

Pero tu bondad supera nuestra imaginación:

refleja el amor sobre todo amor de tu Padre,

refleja el rostro materno de Dios,

refleja el fundamento de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestra caridad.

Señor Jesús,

empático y compasivo,

eres el más intensamente humano de todos los humanos:

eres infinitamente más comprensivo que nosotros,

eres más sabio que nosotros,

eres más biofílico que nosotros.

Señor Jesús,

el lleno de autoridad, pero también lleno de paz,

por ti tenemos algunas certezas:

sabemos que la injusticia, sea la que sea, se impone por la fuerza,

que el perdón, tan difícil y tan necesario, libera y abre puertas inimaginables,

que la paciencia en ti y ante ti todo lo alcanza.

Señor Jesús,

ante ti sentimos que somos capaces de vivir,

llenos de paz,

aún en estos tristes y espeluznantes tiempos de pandemia;

ante ti sentimos somos capaces de reconocernos

como una pequeña semilla que tú siembras,

aún en estos tiempos tan volátiles y tan ambiguos;

ante ti somos capaces de sentirnos discípulos en camino,

a pesar de nuestros miedos y nuestras debilidades.

Señor Jesús,

envía tu Espíritu para que nos santifique más,

para que nos impulse más,

para que nos humanice más

en estos momentos

tan convulsos,

tan extraños,

tan deshumanizantes

que nos tocan vivir.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 12th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Bendito seas, Dios padre de toda la creación,

origen y destino de todo lo que existe.

La semilla de la vida que tu sembraste se expande por doquier:

deseas que todo crezca hasta su plenitud,

plenitud que es el misterio de tu amor sobre todo amor.

Los hombres y las mujeres tenemos semillas de vida:

deseas que tu imagen se multiplique en la versátil humanidad,

humanidad que es un síntoma del misterio de tu amor sobre todo amor.

Tu palabra es semilla que puede ser sembrada en todas las culturas,

porque todos los seres humanos somos capaces

de ser oyentes de tu palabra hablemos la lengua que hablemos,

de ser seguidores tuyos sean las circunstancias que sean,

de amar con inteligencia y con libertad,

capacidades que reflejan el misterio de tu amor sobre todo amor.

Cuando se cumplió el tiempo dispuesto

la Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros

para que todos tengamos vida y vida en abundancia.

Lo mataron de mala muerte: no sabían lo que hacían.

Pero, Dios padre de toda la creación,

lo resucitaste para tuviéramos muy claro

la gloria a la que todas tus criaturas están llamadas.

¡Tenemos muchas razones para la esperanza y el gozo:

las semillas del Reino son inagotables,

y nunca jamás dejan de ser sembradas

en todas las circunstancias de la vida!

Asombrosamente,

las semillas de tu Reino, Dios Padre bueno,

impelidas por la fuerza de tu Espíritu,

fructifican en los mansos,

en los humildes,

en los que lloran,

en los que tienen hambre y sed se justicia,

en los misericordiosos,

en los que buscan la paz,

en los perseguidos por causa de la justicia…

Te pedimos en estos tiempos de pandemia

que seamos buena tierra,

buena mente,

buen corazón,

buenas manos,

buenos bolsillos,

buenas familias,

buenos voluntarios,

buenos testigos,

buenos seres humanos

para que, todos los que anhelamos

una cultura más cuidadosa

con la naturaleza,

con los excluidos,

con la dignidad humana

seamos colaboradores de tu vida,

que se expande sin límites,

vida que es el misterio de tu amor sobre todo amor.

¡Bendícenos para ser profetas dignos de crédito

de una mejor normalidad cotidiana

después de la pandemia,

en medio de la crisis de crisis que vivimos,

en medio de la incertidumbre que nos acecha por doquier!

Amén.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 5th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Nuestras palabras son como son, son como nosotros, Dios Padre nuestro:

intentos, anhelos… realidades entre el querer y no poder.

Nosotros, nuestras palabras: manos alzadas en medio de la ciudad trepidante

y en estos tiempos tan extraños de pandemia, miedosa.

Alzamos las manos y los ojos: pero no sabemos si para defendernos de tu santidad y justicia

o para aceptar tus dones y tu deseo de salvación.

Nuestras palabras son como son: obra de manos humanas.

¿Realmente, hay palabras especiales o ricas o mágicas que lleguen mejor a Ti?

Tú eres bueno, y eres bueno con todos. Aunque a veces no nos lo creamos.

¿Realmente, nos creemos de verdad que eres bueno con todos

o deseamos que tu juicio severo caiga sobre aquellos que no son de los nuestros?

Los niños, los humildes, los que han recuperado, con tanta dificultad, la nueva inocencia

y se acercan a la limpieza de corazón saben a ciencia cierta cómo eres y a lo que aspiras

con nosotros y entre nosotros.

En este mundo tan hipercomplejo,

lleno de codicia y de falsedades

nos llenan de consuelo las palabras de tu hijo:

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.

Estamos cansados de tanto ruido y tanta complejidad.

Estamos cansados de tanta palabra vacía dentro y fuera de la Iglesia.

Estamos cansados de tanta injusticia ante tanta muerte prematura evitable.

Estamos desgastados.

Estamos desconcertados.

Estamos, muchas veces, cercanos al hastío y al tedio.

Pero, aún así, no podemos callar.

Ni ante Ti,

Ni ante nosotros.

Ni ante el mundo.

El rescoldo de tu presencia es inextinguible.

Ese amor sobre todo amor,

ese don inimaginable,

nos convierte, de alguna manera,

en un síntoma de la presencia, la mirada y las manos

de tu misterio de tu amor.

Hoy queremos pedirte, en estos tiempos de pandemia,

por toda la humanidad,

y especialmente por todos aquellos

frágiles, marginados, empobrecidos.

Haznos instrumentos de tu voluntad de vida y de santidad para todos los que nos encontremos en la vida.

Haznos semilla de vida nueva y de esperanza tangible todos y cada uno con los que nos relacionamos en nuestro transcurrir cotidiano.

Haznos presencia que recrea y enamora porque realmente es lo que necesita este mundo,

envuelto en una crisis de crisis.

¡Cómo nos gustaría estar en silencio, aprender a estar en silencio, simplemente…

… estarse amando al amado!

Acudir a Ti, y ya está.

Pero no.

Nos envías a todos los confines del mundo.

Hay mucha tarea por hacer.

Hay muchos retos que afrontar.

Hay mucho cuerpo,

mucho corazón,

mucha biografía

que sanar,

que cuidar,

que acompañar.

Haznos como Tú,

que nos cuidas para que sepamos cuidar,

que nos acompañas para que sepamos acompañar,

que nos sanas para que podamos sanar.

En tu nombre,

en el nombre de tu vida,

en el nombre de tu Hijo,

Jesucristo,

Señor de la Historia,

Señor de la Vida,

Señor de todo lo bueno

que habita en el corazón

de todos y cada uno de los hombres.

Amén

TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 28th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Señor Jesús, tú eres la razón de nuestra fe.

Nos llamas para vivir en camino,

libres,

audaces.

Nos llamas para ser testigos,

auténticos,

humildes.

Nos llamas para evangelizar,

alegres,

fraternales

Señor Jesús, tú eres la razón de nuestra esperanza.

Nos llamas para ser instrumentos de tu reino,

eficaces,

humanos.

Nos llamas para cooperar con el inmenso potencial del despliegue de la vida,

cuidadosos,

compasivos.

Nos llamas para sembrar esperanza comprometida en nuestro día a día,

serenos,

solidarios.

Señor Jesús, tú eres la razón de nuestro amor.

Nos llamas para ser amigos de todos.

Nos llamas para ser hermanos de todos.

Nos llamas para ser servidores de todos.

Señor Jesús, tú eres la razón de nuestro compromiso.

Nos llamas a la libertad,

a romper con lo que haya que romper

para que todos tengan vida y vida en abundancia.

Nos llamas a la audacia,

para superar todos nuestros miedos,

nuestras pequeñeces,

nuestras justificaciones.

Nos llamas a salir de nuestros recintos intimistas,

cómodos,

reglamentados.

Lánzanos a tu Espíritu.

Impúlsanos a compromisos más fuertes.

Potencia nuestro sentido concreto del compromiso.

Abre nuestros ojos a las necesidades concretas de quienes rodean.

Sabemos que encontraremos la vida que sobrepasa la vida.

Sabemos que encontraremos la comunión sobre toda comunión.

Sabemos que beberemos las aguas de la justicia tuya,

justicia que es un amor sobre todo amor.

Señor, tú calmas nuestra sed.

Señor, tú nos das de beber.

Señor, tú nos sacias con tu presencia,

con tu santidad,

con tu misericordia.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 21st, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Señor, sin duda, somos pequeños en tantos y tantos aspectos, pero tenemos aspiraciones infinitas.

Somos así: paradójicos, taimados, contradictorios.

… Señor, algo de fe aún tenemos.

Por eso te rezamos de corazón y con la mejor autenticidad que podemos mostrarte.

¡Señor, Tú lo sabes todo!

¡Tú tienes palabras de vida eterna!

Acudimos a Ti, Salvador nuestro y Salvador del mundo.

Señor, muchas veces nos sentimos sobrepasados por las circunstancias y sentimos que nos faltan las fuerzas.

Nos sentimos pusilánimes y amilanados.

Nos reconocemos como humanos, demasiado humanos y nos agarramos a nuestras pequeñas seguridades.

Nos sentimos medrosos y asustados.

Y estamos viviendo situaciones complicadas, en todos los niveles de nuestra vida personal y social, que no siempre sabemos comprender ni atisbamos a saber lo que puede pasar a corto y medio plazo.

Nos sentimos con ganas de optar por el “sálvese quien pueda”, acobardados.

¡Señor, lo sabes! ¡Apiádate de nosotros!

Por la Biblia, por la Historia de la Iglesia, por nuestra experiencia humana y eclesial, sabemos que muchos creyentes han vivido – y viven – situaciones límite apoyados únicamente en la fe: la fe en Ti, el Resucitado, el Hijo del Dios de la Vida que acompaña a toda creación, a toda la humanidad y al Pueblo de Dios a lo largo de toda la Historia de la Salvación.

¡Y nosotros somos, tantas veces, egoístas, infantiles, envidiosos!

… Señor, algo de esperanza tenemos.

… Señor, algo de lucidez cristina aún persiste en nosotros.

… Señor, acudimos a Ti con nuestras mejores palabras.

Como un inmerecido don, nos hemos encontrado con la Iglesia, con creyentes auténticos, con hombres y mujeres de esperanza activa que nos ayudan en el sentido, el significado y la sensibilidad para dar testimonio de tu presencia como el Señor de la Vida a nuestros contemporáneos.

¡Susténtanos, para que nos inspiremos en los mejores cristianos!

Señor, sin Ti, somos casi nada.

Señor, sin Ti, sin tu presencia, nos hundimos.

Señor, sin Ti, nos perdemos lo mejor de la vida.

Señor, sin duda, somos pequeños, pero tenemos aspiraciones infinitas: están sembradas desde el inicio de nuestro dar tumbos por el mundo, por la vida y por la Iglesia.

Señor, Te rezamos. Es de lo mejor que podemos hacer.

Señor, Te imploramos. Tu respuesta es lo mejor que nos puede pasar.

Señor, nos ponemos en tus manos.

¿Quién ha quedado defraudado por acudir así, humanos, tan humanos, a Ti?

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