TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 18th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, sabemos que te preocupas de nosotros.

En medio de esta crisis pandémica

que refleja todo el cúmulo de sinsentidos de nuestra cultura,

sabemos que eres la luz que pude iluminar las mentes y los corazones.

Señor, haz que irradiemos tu vitalidad

con nuestras palabras y nuestras obras.

Entre tantos corazones rotos y mentes desconcertadas,

entre tantos desfondamientos

sabemos que eres el mejor refugio posible.

Señor, transfórmanos en personas acogedoras

que transmiten paz y confianza en la realidad,

a pesar de tantos pesares en contra.

Señor Jesús,

protégenos frente al desánimo

con tu fuerza de vida.

Señor Jesús,

cura nuestros miedos

con tu santidad y justicia.

Señor Jesús,

despierta la fuente de energía inmensa

que es tu presencia

en nuestra intimidad más humana.

Señor Jesús, amor sobre todo amor

que nos llamas a ser ciudadanos de tu Reino:

haz que seamos las manos que cuidan,

la mirada que siembra misericordia,

la fraternidad que hace que surja lo mejor de cada uno.

Señor Jesús, esperanza sobre toda esperanza,

por tu humildad la luz de Dios brilló

de tal modo que atraviesa los siglos y sus sombras.

Señor Jesús, luz sobre toda luz,

tu luz brilla hoy en nuestros corazones

y puede regenerar nuestras fragilidades e incertidumbres

en manantiales de vida,

en energía creativa,

en increíbles capacidades de ternura y cuidado.

Señor Jesús, por ti podemos

esperar a tiempo y a destiempo,

esforzarnos con sentido.

rezar con autenticidad.

Amén. Aleluya.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 11th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, nos envías a la misión.

Siempre lo haces…

Somos Iglesia: somos de los tuyos.

Somos misioneros.

Hoy, en estos tiempos extraños,

en estos tiempos de ruinas culturales

intuimos que muchos te buscan:

hay una sed de refugio, de silencio, de santidad

entre tanta y tanta pose vocinglera.

Hay mucha desorientación

y mucha huida de las huidas.

Hay mucha tristeza de fondo.

Hay mucha soledad.

¡Que seamos brújulas que señalen hacia ti,

camino, verdad y vida!

Señor Jesús, nos envías a la misión.

Somos Iglesia: somos cultivadores de tu Reino,

el Reino de vida,

el Reino de humanidad.

el Reino de santidad.

En estos tiempos, casi a diario,

sentimos la hostilidad hacia

todo lo que sugiera cristianismo, religión…

Hay mucha biografía íntima

no escuchada,

no querida,

no sanada.

Señor Jesús, nos encontramos

con dañados que quieren dañarnos.

Señor Jesús, tantas y tantas veces

los creyentes no hemos sabido

estar a la altura de la necesidad de las personas,

a su servicio realmente,

acompañando con sabiduría 

en los descubrimientos

de las contradicciones de la vida.

¡Que seamos síntoma de tu presencia

que sana y genera confianza!

Señor Jesús, el mundo quiere autenticidad,

quiere que hablemos sencilla y sinceramente de ti,

de tu presencia en nosotros y en la realidad,

de tu poder de sanación y de liberación

y de tu fascinante rostro de santidad.

El mundo exige y espera de nosotros

sencillez de vida,

vida de oración,

ardiente caridad para con todos,

pero especialmente para los pequeños y los pobres,

los caídos del sistema,

los nadie de nuestras ciudades,

los migrantes,

víctimas de tantos sufrimientos evitables.

Señor Jesús, el mundo nos quiere

radicalmente alternativos:

centrados en lo esencial,

humildes,

fraternales,

desapegados de sí,

austeros,

transparentes,

veraces,

cabales…

personas para los demás

que generan nuevas formas de convivencia,

de economía,

de familia,

de educación,

de acogida,

de política…

de Iglesia.

Señor Jesús,

el mundo nos quiere

muy humanos

y muy santos,

muy novedosos

y muy enraizados

en la historia de santidad de la humanidad.

Señor Jesús,

marcados por tu santidad,

asidos por tu santidad,

alimentados por tu santidad

surge de nosotros

un canto de alabanza,

un canto de confianza,

un canto de alegría:

Proclama nuestra alma

tu grandeza, Señor…

TERCER PASO: ORATIO

Posted on julio 4th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, conoces mis viejas heridas abiertas:

mi amor insuficiente,

mi egoísmo lacerante,

mi propia imagen atormentada.

Son mis debilidades,

mis cojeras,

mis miedos

egocentrados

que me impiden respirar la libertad de los hijos de Dios,

que me impiden acoger tu palabra liberadora,

que me endurecen el corazón mientras

vivo en esta desquiciada época que me toca vivir.

Señor Jesús, sé que mi falta de fe dificulta la visión de tu presencia salvadora

y apenas puedo crecer como persona espiritual y creyente.

Señor Jesús, sé que puedo abandonarme a tu poder para poder convivir con mis límites.

Pero no me atrevo.

Señor Jesús, sé que siempre es posible tu misericordia para disolver

las cadenas de mi corazón y de mi inteligencia.

Pero mi soberbia me reviste de acero y de cemento.

Señor Jesús, qué difícil es abandonarme a ti.

A ti, el amor generoso y sabio sin límite.

A ti, la misericordia sabiamente infinita.

A ti, presencia que fascina y enamora

con esa sabiduría que restaña miserias

y sacia una sed enraizada en siglos y siglos de fracasos.

Señor, qué torpe soy.

Señor, qué necio soy,

Señor, qué ciego estoy.

Señor Jesús, auméntame la fe.

Señor Jesús, auméntame la inteligencia de tu salvación.

Señor Jesús, auméntame la sabiduría que hace de mi imagen de tu reino de salvación.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 27th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, sabemos que nos harás revivir.

La Palabra nos dice que nos sacarás del abismo.

¿Cómo interpretar la dureza de la vida como camino de salvación?

¿Cómo confirmar que nos encaminamos a la vida?

¿Cómo saber que nuestras heridas no son la última palabra?

¿Cómo superar el pesimismo y el fracaso?

¿Cómo no huir?

¿Cómo no maldecir?

¿Cómo no blasfemar?

¿Cómo saber de verdad que no estamos solos,

que no somos una insignificancia cósmica,

que nos disolveremos como una ínfima brizna bioquímica?

El abismo no es la muerte.

El abismo es caminar a la intemperie,

con sed…

una sed que surge

de nuestro corazón herido.

Para esta sed

hace ya mucho tiempo

que no nos valen

las palabras ampulosas,

traducidas cortesanamente

de un rancio latín.

Señor Jesús,

no escuchamos hablar

de nuestra fe en Ti

con palabras reales,

significativas,

luminosas

para nosotros

y para quienes nos rodean…

… con palabras vigentes

que den esperanza

auténtica…

Señor Jesús,

¿dónde los santos?

¿dónde los profetas?

¿dónde los testigos

que nos señalen

caminos transitables

y humanizantes?

Señor Jesús,

vivimos hastiados de ruidos,

de masas desvertebradas,

de muchedumbres solitarias.

Señor Jesús, siléncianos.

Que no nos hablen nuestras tinieblas.

Que no nos usurpen los ladrones de atención.

Señor Jesús, cálmanos.

Que no nos azucen nuestras angustias.

Que no nos paralicen nuestros picos de estrés.

Señor Jesús, apaciéntanos.

Que no nos asusten nuestras maldades.

Que no nos ahoguen las estructuras de pecado.

Señor Jesús, recomponnos

en estos tiempos de decadencias eclesiásticas

de palabras clericales tan viejas,

de ritos rígidos tan poco significantes,

de edificios religiosos

enormes,

vacíos,

craquelados…

recomponnos

en estos tiempos tóxicos

de criptomonedas,

de sindemias,

de megaciudades invivibles

y humillantes…

recomponnos

entre tantos miedos,

entre tantas crisis,

entre tantos absurdos…

Señor Jesús,

que sintamos

tus manos

sobre nosotros.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 20th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, me llamas a la confianza.

Confianza en tu presencia.

Confianza en tu palabra.

Confianza en tu evangelio.

Confianza en ti

ante mis erizados temores

a la verdad de las verdades de mi vida.

Señor Jesús, no soy ni tan listo ni tan bueno.

Tengo algunas ideas acaso un poco originales,

vislumbro intuiciones acerca de la realidad,

tengo algunos conocimientos especializados.

¡He ido a algunas universidades y tengo títulos!

Hoy, ante ti, reconozco las paparruchas de mi engreimiento intelectual.

¡Señor Jesús, sólo tú tienes palabra de vida eterna

ante las trampas a la vida que yo mismo me pongo!

Señor Jesús, no soy ni tan santo ni tan justo.

A veces muestro misericordia,

incluso he llegado a perdonar de corazón.

Estoy seguro que he sembrado alguna semilla de bondad.

Hoy, ante ti, reconozco la poca consistencia de mi arrogancia vital.

¡Señor Jesús, sólo tú eres el amor que nunca falla,

que sacia de verdad ese deseo esencial de amar y ser amado

que tantas veces detecto

y que intento llenar,

ebrio de avidez,

con las máscaras con las que me pavoneo!

Señor Jesús, no soy ni tan libre ni tan creativo.

He tomado decisiones en mi vida.

Pero pensaba mucho, mucho en mi y en mis intereses egoicos.

He sido capaz de crear alguna novedad en mis acciones,

pero tantas y tantas veces buscaba el relumbrón y la admiración.

¡Señor Jesús, sólo tú eres capaz de mirar con autenticidad

lo que habita en el corazón de cada ser humano…

… Señor Jesús, sabes muy bien lo que habita en el mío.

Señor Jesús, quisiera que Tú fueras más central en mí

que mis pobres certezas,

que mis pobres amores,

que mis pobres logros…

Señor Jesús, quisiera que Tú fueras lo más consistente de mis experiencias

de tal modo que fueras la santa tierra

donde se enraízan mis escasas capacidades

de amar, de comprender, de tener misericordia.

Señor Jesús, quisiera que Tú fueras el imán que me atrae,

mi estrella polar,

mi centro de gravedad…

mi alimento,

mi ímpetu,

mi serenidad…

mi tablón donde me agarre en los naufragios que vivo…

tan reales y de los que tanto y tanto huyo.

Señor Jesús, ¡auméntame la fe!

cuando huya de las huidas de mis miedos!

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on junio 13th, 2021 in > PRIMER PASO: LECTIO,> TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Marcos 4, 26-34

Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»

Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.» Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 13th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, ábrenos los ojos para intuir en lo pequeño y cotidiano

la presencia sorprendente de tu Reino,

sin prisa, sin pausa.

Señor Jesús, agudiza nuestro instinto para el bien

y así poder captar tanto y tanto

de bueno y de santo que hay en el corazón

de quienes nos encontramos en la vida,

tan humanos,

tan hijos de Dios,

tan imagen misteriosa

de tu ser en la humanidad.

Señor Jesús, haznos capaces de asombrarnos ante nuestra capacidad

de acoger los dones de la vida en el día a día,

dones imprescindibles

para irradiar

la buena noticia

de que es posible

una fe,

una esperanza

y una caridad

que nos humanicen plenamente,

que sacien nuestra sed de autenticidad

y sosieguen esos miedos

que arañan nuestras entrañas.

Señor Jesús, expande nuestra sensibilidad

para ver en la lentitud cotidiana la fuerza última de tu Reino,

esa fuerza que fundamenta e impulsa

todos los dinamismos de la realidad

en los que estamos implantados,

en los que germinamos

y por los que podemos dar frutos

que muestren que lo mejor de nuestra humanidad

es tu amor y tu cuidado desbordante.

Señor Jesús, purifica nuestra inteligencia

para que descubramos los signos de tu poder

en lo humilde,

en lo sencillo,

en la inocencia,

en lo lento,

en lo que se está gestando,

en lo frágil

pero misteriosamente

palpitante de vida en abundancia.

Señor Jesús, ante Ti,

asombro de poder optar

por la humildad constantemente.

Como Tú.

Señor Jesús, ante Ti

asombro de poder comunicarnos

y constatar la fraternidad última y diaria que nos define.

Como Tú.

Señor Jesús, ante Ti

asombro de poder cuidar

la vida en los detalles de nuestras relaciones sociales.

Como Tú.

Señor Jesús,

ante Ti,

asombro ante la gratuidad esencial

de estar vivos cuidándonos unos a otros.

Como Tú.

Señor Jesús, ante Ti,

asombro ante la confianza última

que nos ofreces con tu presencia en nuestras vidas.

Confianza

en que

todo acabará bien.

Señor Jesús,

que ralenticemos nuestras vidas

para saborear de verdad los síntomas humildes

de tu Reino

en nosotros,

en los nuestros,

en los que nos rodean,

en lo que nos pase, sea lo que sea.

Señor Jesús,

donde hay avidez insaciable

no estás Tú ni tu Reino.

Señor Jesús,

donde hay prisas

que avasallan

no estás Tú ni tu Reino.

Señor Jesús,

donde hay ostentación

egocéntrica

no estás Tú ni tu Reino.

Señor Jesús, no somos constructores de tu Reino.

Es tu Reino el que nos construye…

TERCER PASO: ORATIO

Posted on junio 5th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor, en un mundo roto, conviértenos en puentes de comunión.

Señor, en un mundo helador, conviértenos en presencia de misericordia.

Señor, en un mundo disgregado, conviértenos en artesanos de vínculos gratificantes.

Señor, en un mundo de crueles fronteras, conviértenos en cálidos seres hospitalarios.

Señor, en un mundo de oscuros miedos, conviértenos en serenas luces de humanidad.

Señor, en un mundo de ruidos, conviértenos en música que recrea y enamora.

Señor, en un mundo desesperanzado, conviértenos en sembradores de honda alegría.

Señor, en un mundo convulso, conviértenos en generadores de confianza.

Señor, en un mundo volátil, conviértenos en referencia de humanidad.

Señor, en un mundo en crisis, conviértenos en signos de esperanza.

Señor, en un mundo lleno de incertidumbres, conviértenos en testigos de tu poder de salvación.

Señor, en un mundo con tantas idolatrías, conviértenos en humildes orantes ante tu misterio.

Señor, en un mundo tan ambiguo, conviértenos en mansas certezas de humanidad.

Señor, en un mundo de cazadores de trofeos, conviértenos en cuidadores de la vida.

Señor, en un mundo guiado por cinismos, conviértenos en compañeros que aportan fraternidad.

Señor, en un mundo virtual hiperconectado, conviértenos en personas expertas en encuentros y abrazos.

Señor, en un mundo donde parece que sobra mucha gente, conviértenos en cultivadores de integración.

Señor, en un mundo decepcionado, conviértenos en signos de confianza en la humanidad.

Señor, en un mundo sin Dios, conviértenos en profetas de santidad.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 30th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En el nombre de la fuente, del camino y de la energía.

En el nombre de la misericordia, del amor y de la comunión.

En el nombre del encuentro, de la hospitalidad y de la fiesta

En el nombre de la vida, de la pasión y de la intensidad.

En el nombre del silencio, de la música y de la armonía.

En el nombre de la inclusión, de la diferencia y de la diversidad.

En el nombre de la libertad, la alegría y el juego.

En el nombre del bien, de la verdad y de la belleza.

En el nombre de la creatividad, de la intuición y de la inspiración.

En el nombre del fundamento, de la luz y de la utopía.

En el nombre de la ternura, de la fraternidad y de la conspiración.

En el nombre de la santidad, de la humanidad y del misterio.

En el nombre de lo uno, de lo tangible y de la multiplicidad.

En el nombre de lo realmente real, de la presencia y del devenir.

En el nombre del mar, de la tierra y del viento.

En el nombre de la madre, la benevolencia y la fraternidad.

En el nombre del amor sobre todo amor, de las entrañas de misericordia y de la fecundidad insondable.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on mayo 23rd, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Ven Espíritu divino,

emerge desde nuestras entrañas, tan humanas,

Tú, que nunca nos abandonas sea cual sea

la calidad de nuestro compromiso,

la fidelidad a nuestra vocación,

nuestro deseo de santidad y justicia…

Ven, ven, que sentimos que avanzamos casi a ciegas…

Sé nuestro bastón en nuestro crecimiento

y en nuestro quehacer en el cuidado del mundo.

Ven, padre amoroso de todo ser humano,

fuente de los miles de sabores,

matices

y texturas

del amor entre las personas,

signos de esperanza

de que el ser humano

ha nacido para amar y ser amado,

gracias a ti,

corriente de amor

que hace latir la mejor autenticidad de todo corazón humano.

Ven, ven, que sentimos que amamos casi a ciegas…

Sé quien empasta nuestros más íntimos vínculos

para ser testimonio eficaz de que otro mundo,

otras personas.

otras maneras de convivir son posibles y necesarias.

Ven, fulgor multiforme y vivificante

que inspiras,

alientas

y esparces

la vida vibrante en el universo.

Ven, ven que sentimos que vivimos casi a ciegas

entre casi cegados entre tanta idolatría

y tanta miseria

y tanto dolor evitable.

Sé el caldo de cultivo de nuestras posibilidades

de belleza,

de cuidado,

de humanidad

en nuestro irradiar síntomas de esperanza

en estos de ruina y desconsuelo.

Ven, cálida presencia,

que calmas maternalmente

nuestros miedos

y nuestras culpas…

tan humanas,

tan mezquinas,

tan repetidas…

Ven, ven que sentimos que la ceguera

casi nos paraliza,

casi nos define,

casi nos desvertebra.

Sé nuestro maestro en los aprendizajes a los que nos enfrentamos

en las sorpresas y sobresaltos de cada día.

Ven, dulce huésped del alma,

consuelo en nuestras angustias

según avanzamos en la edad,

en los fracasos,

en los desiertos.

Ven, ven que sentimos que caminamos

con doctrinas desgastadas,

con pastores que gestionan decadencias,

con desafíos que parecería

que superan nuestras estructuras,

nuestras capacidades,

nuestra fe.

Sé nuestra certeza última, primera, única

en medio de tantas paparruchas y tantos cinismos.

Ven, ven, amigable fuente de esperanza,

fundaméntanos

en estos convulsos e inciertos tiempos

donde no sabemos encontrar credibilidad,

porque acaso nadie,

nadie,

nadie

sabe liderar con lucidez

en las crisis tenebrosas,

estructurales,

pandémicas

en las que nos despertamos

y acostamos cada día. 

Sé el motor incansable de nuestros mejores deseos,

de nuestras mejores acciones,

de nuestras más evangélicas entregas.

Ven, ven, nutriente nube

de todos los amaneceres,

aliméntanos

con tu energía,

con tu fecundidad,

con tu inspiración

tan sorprendente

y tan estimulante.

Haznos artesanos

de concordia,

de amistad social,

de buena vecindad.

Ven, ven y dinos

si acaso esta es la responsabilidad

de nuestras iglesias

en estos extraños tiempos.

Ven, ven,

que se llene nuestra vida de ti,

que nuestras palabras generen comunión,

que nuestras presencias

siembren lo que necesiten

las personas con las que nos relacionamos

y transformen las estructuras

que nos moldean

en estructuras que cuidan la vida,

toda vida,

en todo momento.

Sé nuestra garantía,

nuestra acreditación,

nuestra fuente de alimentación.

Ven, ven.

Rompe nuestros cálculos miedicas,

quiebra nuestras barreras comodonas,

abre nuestras entendederas,

que somos muy torpes

de pensamiento,

de palabra,

de obra.

Ven, ven, arco iris fascinante,

danos tu sabiduría benévola por encima de cualquier catecismo.

Ven, ven, sobrecogedora llama,

danos tu entendimiento cálido de tal modo nunca nos falte en lo más hondo del corazón de cada uno.

Ven, ven, infinita comunión,

danos tu consejo vivificante para purifique los motivos de nuestro actuar.

Ven, ven, serenidad inagotable,

danos tu fuerza llena de comunión para ser fuerzas de paz en medio de tanta calamidad evitable.

Ven, ven, motivo de toda alegría y de toda alabanza,

danos tu conocimiento silencioso para que busquemos más y más conocerte y vivirte,

Tú, lo más humano de lo humano.

Ven, ven, raíz y horizonte de todo deseo de santidad,

haz que te intuyamos,

presencia que moras en lo más profundo

de nuestro ser,

de la vida,

del universo…

presencia tan densa,

tan poderosa,

tan indefinible.

Sin Ti, ¿qué seríamos?

Sin Ti, ¿qué podríamos hacer?

Sin Ti, ¿qué podríamos ser?

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