TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 18th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?

Señor Jesús, el Resucitado:

no puedo no dudar.

Vivimos tiempos extraños, neblinosos, llenos de miedos.

¡Paparruchas y paparruchas!

¿Dónde encontrar caminos de certezas?

¡Acompáñanos!

¡Ábrenos los ojos y el corazón!

¡Haz de nosotros ángeles de veracidad!

Señor Jesús, el Resucitado:

no puedo no tener miedo.

Hay muchas incertidumbres a corto, medio y largo.

Salud, trabajo, tensiones políticas.

¡Inestabilidad de inestabilidades!

¡Sé aún más nuestra roca!

¡Sé aún más nuestra piedra angular!

¡Sé, aún más el fundamento de nuestra vida!

¡Haz de nosotros ángeles de sabiduría!

Señor Jesús, el Resucitado:

no puedo no tener ansiedades.

Hay dentro de mí,

dentro de nosotros

vacilaciones…

Tenemos fe,

pero a medio gas.

Tenemos compromisos,

pero muy medidos.

Rezamos,

pero buscamos comodidad.

¡Estamos muy cómodos en nuestras zonas de comodidad!

¡Señor Jesús, rompe las cadenas,

nuestras cadenas,

las que nos ponemos

a nosotros mismos…!

¡Señor Jesús,

somos ángeles con grandes alas de cadenas!

Señor Jesús, el Resucitado:

infundes siglo tras siglo

el Espíritu Santo

en nosotros,

en la Iglesia,

en el mundo,

en el cosmos…

Señor Jesús:

tienes las palabras que han dado

sentido, significado y sensibilidad

a todas las generaciones de testigos

y sembradores que nos han trasmitido la fe.

¿A quién iríamos sino a ti, el Resucitado

para seguir sembrando humanidad,

de esa humanidad iluminada

por tu gracia,

por tu vida,

por tu santidad.

Señor Jesús,

¡Libéranos,

apóyanos,

acreciéntanos

en lo mejor de nuestra humanidad

para seguirte y proseguir

tu obra de humanización,

de liberación,

de santificación!

Aleluya.

Aleluya.

Aleluya.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 11th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, el Resucitado,

te adentraste en el centro del mundo al morir:

vértigo, abismo, anonadamiento…

mala muerte de mala muerte,

pero penúltima

porque penúltima es cualquier experiencia

en los cráteres y las venas de lo abyecto

en este áspero mundo.

Señor Jesús, el Resucitado,

lideras con convencimiento las inagotables fuerzas de la materia, de la vivacidad, de la historia transfigurada:

aliento de vida enhebrando energías inagotables

en los momentos oportunos

porque la Creación esta cuidada,

sostenida,

impelida

por un ardiente susurro tuyo de santa sabiduría

en su devenir milenario y asombroso.

Señor Jesús, el Resucitado,

quiebras de raíz los goznes agrios de la banalidad ególatra, del pecado soberbio, de la muerte inexorable:

radiante presencia de santidad que recrea y enamora,

se hable la lengua que se hable

porque no hay oración del corazón que no sea escuchada por ti

ni adoración humilde que no cree serenos vínculos de luz contigo

por los siglos de los siglos.

Señor Jesús, el Resucitado,

recorres la historia del cosmos y de los hombres dejando huellas de luz vibrantes en lo oscuro:

ondas silentes de esperanza que recorren todo siglo y toda lágrima

porque Tú eres el Agua de Vida, el Pan de Vida, la Palabra de Vida…

para todos,

para siempre,

… misterio de amor,

misterio de fe,

misterio de santidad…

Señor Jesús, el Resucitado,

por ti, las raíces fundantes de la realidad rezuman esperanza

como una alfaguara que sacia toda sed de cualquier corazón solitario:

Tú, aliento inefable de vida que fecunda y cuida toda vida,

Tú, aliento en la expansión del universo desde el inicio primordial,

Tú, aliento en la fulguración de los seres humanos excepcionales,

genios proféticos y deslumbrantes,

que intuyeron, maravillados

la santidad que alimenta

los deseos de sus corazones.

heridos,

sanados,

habitados.

Señor Jesús, el Resucitado,

aunque la culpa, el sufrimiento, el aislamiento

aún nos corroen y arañan nuestras pupilas,

aunque la maldad arrugue obscenamente los pliegues de los rostros y las biografías,

aunque desesperemos, tan humanos, de la inteligencia, de la libertad y del amor

en estos tiempos caóticos de inseguridad y miedos,

aunque haya tantos noes sádicos a la dignidad humana,

hoy, una vez más,

Domingo de Resurrección,

Domingo de los domingos,

Domingo de la Santidad…

llenos de pasmo, de alegría, de gozo

proclamamos con los mejores de la humanidad

que somos uno en el amor,

que somo uno en la vida,

que somos uno contigo,

Dios de Dios, Luz de Luz,

Tú, Cristo Jesús, el Resucitado,

el Santo de los Santos.

Señor Jesús, el Resucitado, que atraviesas lo mejor y lo peor de los andenes de la humanidad…

Señor Jesús, el Resucitado, que te haces presente en toda miseria y en todo fulgor…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todo esfuerzo en el cuidado de la vida…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todos los hijos de esta tierra…

Señor Jesús, el Resucitado, que habitas en todo deseo de bondad…

Señor Jesús, el Resucitado, tan humano entre los humanos…

Señor Jesús, el Resucitado,

ante Ti, hombres y mujeres

de estos tiempos tan extraños,

en comunión anhelante

proclamamos

nuestra fe,

nuestra esperanza,

nuestra alegría

al sentirnos vivos

en tu Vida,

al sentirnos

hermanos contigo, ante Ti, ante Ti;

al sentirnos

creyentes,

como tantos y tantos

Hijos de la Luz

a lo largo de la fascinante Historia de la Salvación

que recorre,

evidente y sumergida,

la Historia doliente y clarividente de la Humanidad.

¡Cristo Jesús, has resucitado!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

TERCER PASO: ORATIO

Posted on abril 4th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, el Resucitado,

te adentraste en el centro del mundo al morir:

vértigo, abismo, anonadamiento…

mala muerte de mala muerte,

pero penúltima

porque penúltima es cualquier experiencia

en los cráteres y las venas de lo abyecto

en este áspero mundo.

Señor Jesús, el Resucitado,

lideras con convencimiento las inagotables fuerzas de la materia, de la vivacidad, de la historia transfigurada:

aliento de vida enhebrando energías inagotables

en los momentos oportunos

porque la Creación esta cuidada,

sostenida,

impelida

por un ardiente susurro tuyo de santa sabiduría

en su devenir milenario y asombroso.

Señor Jesús, el Resucitado,

quiebras de raíz los goznes agrios de la banalidad ególatra, del pecado soberbio, de la muerte inexorable:

radiante presencia de santidad que recrea y enamora,

se hable la lengua que se hable

porque no hay oración del corazón que no sea escuchada por ti

ni adoración humilde que no cree serenos vínculos de luz contigo

por los siglos de los siglos.

Señor Jesús, el Resucitado,

recorres la historia del cosmos y de los hombres dejando huellas de luz vibrantes en lo oscuro:

ondas silentes de esperanza que recorren todo siglo y toda lágrima

porque Tú eres el Agua de Vida, el Pan de Vida, la Palabra de Vida…

para todos,

para siempre,

… misterio de amor,

misterio de fe,

misterio de santidad…

Señor Jesús, el Resucitado,

por ti, las raíces fundantes de la realidad rezuman esperanza

como una alfaguara que sacia toda sed de cualquier corazón solitario:

Tú, aliento inefable de vida que fecunda y cuida toda vida,

Tú, aliento en la expansión del universo desde el inicio primordial,

Tú, aliento en la fulguración de los seres humanos excepcionales,

genios proféticos y deslumbrantes,

que intuyeron, maravillados

la santidad que alimenta

los deseos de sus corazones.

heridos,

sanados,

habitados.

Señor Jesús, el Resucitado,

aunque la culpa, el sufrimiento, el aislamiento

aún nos corroen y arañan nuestras pupilas,

aunque la maldad arrugue obscenamente los pliegues de los rostros y las biografías,

aunque desesperemos, tan humanos, de la inteligencia, de la libertad y del amor

en estos tiempos caóticos de inseguridad y miedos,

aunque haya tantos noes sádicos a la dignidad humana,

hoy, una vez más,

Domingo de Resurrección,

Domingo de los domingos,

Domingo de la Santidad…

llenos de pasmo, de alegría, de gozo

proclamamos con los mejores de la humanidad

que somos uno en el amor,

que somo uno en la vida,

que somos uno contigo,

Dios de Dios, Luz de Luz,

Tú, Cristo Jesús, el Resucitado,

el Santo de los Santos.

Señor Jesús, el Resucitado, que atraviesas lo mejor y lo peor de los andenes de la humanidad…

Señor Jesús, el Resucitado, que te haces presente en toda miseria y en todo fulgor…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todo esfuerzo en el cuidado de la vida…

Señor Jesús, el Resucitado, que estás en todos los hijos de esta tierra…

Señor Jesús, el Resucitado, que habitas en todo deseo de bondad…

Señor Jesús, el Resucitado, tan humano entre los humanos…

Señor Jesús, el Resucitado,

ante Ti, hombres y mujeres

de estos tiempos tan extraños,

en comunión anhelante

proclamamos

nuestra fe,

nuestra esperanza,

nuestra alegría

al sentirnos vivos

en tu Vida,

al sentirnos

hermanos contigo, ante Ti, ante Ti;

al sentirnos

creyentes,

como tantos y tantos

Hijos de la Luz

a lo largo de la fascinante Historia de la Salvación

que recorre,

evidente y sumergida,

la Historia doliente y clarividente de la Humanidad.

¡Cristo Jesús, has resucitado!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 28th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, leo y releo tu entrada en Jerusalén.

[Me acosan las preguntas

ante este fragmento

del tapiz de la condición humana,

con su haz y con su envés,

tan Frankenstein,

que es la entrada de Jesucristo en Jerusalén.]

¿Cuándo y cómo terminará mi peregrinación?

¿Por qué peregrino?

¿Hacia dónde peregrino?

¿Con quién peregrino?

¿Peregrino, peregrinamos, realmente hacia Ti, Señor?

A veces me siento como un náufrago cuando anochece.

Pero sé que tú, Señor,

nos enseñas a fracasar:

tu fe fundamenta nuestra fe.

¿Cómo sé si he hecho lo que debía hacer en este mundo?

¿Cómo sé el encargo que me has hecho, Señor?

¿Junto con quién colaboro en siembra de tu Reino?

¿Siembro de verdad tu Reino?

Ni quiero ni puedo contar mis cotidianas chapuzas, Señor.

Pero sé que amas sin condiciones,

con esa mirada tuya que no se ha vuelto a dar

en la historia de la humanidad…

como la del padre del hijo pródigo…

¿Tu encargo son mis sueños, nuestros sueños?

¿Tus sueños es mi encargo, nuestro encargo?

¿Cómo ser veraz contigo, Señor?

¿Cómo ser veraz conmigo, Señor?

Ante Ti, lo mejor callarme,

como la adúltera del evangelio.

Sé que me alzas,

misteriosamente,

fraternalmente,

con esa ternura que salva al mundo.

¿Cuándo será el trayecto final de mi vida?

… me da miedo esta pregunta.

¿Cómo superar el miedo al final de mi vida,

 de mi biografía,

de mi existir…

¿Cómo será mi cesación?

¿Sufriré?

¿…cuánta soledad tendré?

Temor.

Temblor.

Íntima congoja inexorable.

¿Acaso me/nos espera una aciaga niebla helada?

¡Auméntame la fe, Señor!

¿Estoy camino del Reino de la Vida?

¿Realmente no sé si cuido la vida cotidiana

entre tanto y tanto desquiciamiento

en el que vivo, en el que vivimos?

Ando como un animal herido,

clamando…

Sé que tú sanas,

das consistencia,

generas esa confianza

maternal inagotable.

¿Qué reino estoy ayudando a construir, Señor?

¿Llegaré a ser realmente yo mismo

muriendo a lo que he sido en la vida?

¿Cómo morir a mí mismo, Señor?

¿Qué quedará de mí contigo, Señor?

Me siento como un collage amorfo,

desvertebrado,

sin una identidad propia.

Sé que tu eres el fundamento

de lo que me ha pasado,

de lo que me pasa,

de lo que me pase.

… Por ti, sé que, siempre,

lo mejor está por venir.

¿Moriré y alcanzaré mi verdadera verdad?

¿Qué vitalidad tendrá esa verdad contigo, Señor?

¿Cómo ampliar la mirada a mi vida…

para que de verdad sea una mirada fe?

¿Cómo ensanchar mi horizonte…

para que de verdad viva en la esperanza que consuela

y fundamenta la alegría de vivir?

A veces me siento cercano a un insecto.

Pero tú ofreces vida en abundancia,

fascinante y misteriosamente,

en una alfaguara impensable.

¿Acepto ser simplemente un humilde servidor

de tus designios de amor?

¿Realmente mi camino hacia la muerte

es una fiesta

por Ti,

en Ti,

hacia Ti?

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 21st, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús,

vivimos en un laberinto:

estamos ahítos de perplejidades.

Nuestros actos,

nuestras palabras,

nuestros corazones

rebosan contradicciones,

paradojas,

sinsentidos.

Señor Jesús,

vivimos en medio de una niebla tóxica…

vivimos en el miedo,

vivimos en las incertidumbres,

vivimos desconcertados.

El virus, la economía, los trabajos,

la política, las restricciones, las vacunas,

las distancias, las ineptitudes, la corrupción…

Estamos cansados.

Estamos hartos.

Estamos indignados.

Señor, por la fe sabemos que cuidas de nosotros.

Señor, por la fe sabemos que descubrimos en nuestras heridas

las heridas del mundo.

Señor, por la fe sabemos que por el modo de sufrir

se reconoce al verdadero discípulo.

Señor, sabemos que nuestro ser más profundo

viene de la fuente que nunca se agota,

tu Padre.

Señor, sabemos que nuestro comprender más profundo

proviene de Ti, que eres la Palabra de Vida Eterna,

Señor, sabemos que nuestras energías más vitales

nos llegan de la energía inagotable

que atraviesa los siglos posibilitando e impulsando

los mejores logros de la inteligencia y el amor.

Señor Jesús, pones nuestra inteligencia,

nuestras búsquedas intelectuales

en su sitio…

Señor Jesús, pones nuestro corazón,

nuestros inquietos deseos

en su sitio…

Señor Jesús, pones nuestra libertad,

nuestras ansias de identidad

en su sitio…

… su sitio eres Tú,

su sitio es tu presencia

por donde quiera que miremos…

su sitio es tu santidad

en todos los momentos de silencio y de luz,

su sitio es tu poder

allí donde intuimos certezas

de perdón,

de comunión,

de salvación.

Señor, somos lo que recibimos: vida…

Señor, somos lo que damos: fraternidad…

Señor, somos lo que acogemos: amor…

Señor, somos lo que irradiamos: comunión…

Por ti sabemos que la expresión más bella de lo humano

es la entrega de sí.

Tocan tiempos de soltar.

Tocan tiempos de confiar.

Tocan tiempos de entrega.

Tocan tiempos de optar.

Tocan tiempos de arriesgar.

Tocan tiempos de acrisolar.

¡Tocan tiempos de darse!

Señor, no somos totalmente valientes.

Señor, no somos íntegramente hombres y mujeres de fe.

Señor, no somos conscientes

de que la clave de tu evangelio

es que los dones se convierten en tareas.

Señor, que nuestras cruces sean fanales

que orienten nuestra inteligencia y nuestra libertad

camino de la verdad.

Señor, que nuestras cruces sean marcas en el camino

hacia la vida sobre toda vida

de la que tu paso por el mundo

es el máximo reflejo por los siglos de los siglos.

Señor, que nuestras cruces sean ocasión de centrarnos,

a solas,

en nuestro propio camino.

Verdad, vida y camino

enraizados en Ti,

Dios de Dios,

Luz de Luz,

Vida de vida.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 7th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús,

hay tanto de zafio y de griterío en mi vida

que no quiero ni verlo.

Huyo de mí.

Huyo de mis huidas.

Huyo de mis mentiras

ante mí mismo,

ante los demás,

ante Ti.

Señor Jesús, fuerza y sabiduría de Dios:

Tengo miedo.

Sé que quieres

que un templo sea un templo.

¡Que yo sea un templo!…

Que un sacerdote sea un sacerdote.

¡Que mi vida sea una ofrenda sacerdotal!…

Que una ofrenda sea una ofrenda.

¡Que mi vida esté al servicio de tu Reino de Vida!

Señor Jesús, fuerza y sabiduría de Dios:

sé que anhelas

que para todos y cada uno de los hombres

Dios sea Dios,

el Dios de la vida,

el Dios del amor sobre todo amor,

el Dios de la verdad del hombre y del mundo

y que necesitas de mí,

de mi inteligencia,

de mi libertad,

de mi amor…

Pero me retraigo,

huyo,

me asusto…

y me desperdicio entre tanta y tanta banalidad

entre tanto y tanto pesimismo,

entre tanta y tanta necedad.

Señor Jesús, fuerza y sabiduría de Dios:

Tengo miedo de tu exigencia:

sé que quieres que me oriente hacia dentro y hacia arriba.

Sé que quieres que me oriente hacia la fraternidad y hacia la adoración.

Sé que quieres que acepte los dones de la vida

sin pretender manipularlos para mi conveniencia.

¡Sé que quieres que haga lo que haga

transparente santidad y humanidad redimida!

Tengo miedo porque tengo pequeños y sarcásticos ídolos

que me distraen de lo esencial.

Tengo miedo porque me alejo de la santidad de tu presencia

en mi interior,

en el templo,

en la intensidad del poder de lo real que me sostiene y alienta.

Tengo miedo porque soy plenamente consciente de mi codicia

tan ruin y tan real…

Tengo miedo porque releo los mandamientos,

y sucumbo bellacamente en casi todos.

¡Señor Jesús, sabes lo que dentro de cada hombre!

¡Señor Jesús, sabes lo que hay dentro de mí!

¡Señor Jesús, conoces mi corazón

mejor que yo!

¡Señor Jesús, a ti me acerco,

como un prófugo sediento de redención,

como un prófugo sediento de paz,

como un prófugo sediento de lo santo!

¡Señor Jesús, a ti me acerco,

porque tu presencia

es una presencia de vida eterna!

¡Señor Jesús,

que lo que me quede de vida

sea una vida de luz,

una biografía de sanación,

un camino de redención,

contigo,

junto a ti,

en ti!

TERCER PASO: ORATIO

Posted on febrero 26th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús,

nos llamas a la montaña,

al lugar de la revelación,

al lugar de la presencia transformadora de lo santo,

al lugar del despertar radiante

de lo mejor que hay en nosotros,

las semillas de la divinidad.

Señor Jesús,

no sabemos bien cómo,

pero intuimos claramente en nuestra conciencia

que lo mejor que nos puede pasar

es secundar esa llamada,

ese regalo tan anhelado,

ese reto que sabemos

que nos va a mejorar la vida,

a pesar de los desiertos,

las nieblas,

los miedos que nos arañan las entrañas.

Señor Jesús,

no sabemos bien cómo,

pero intuimos con toda claridad,

con toda confianza,

con toda lucidez

que nuestras contradicciones

se disuelven

contigo,

por Ti,

en Ti.

Señor Jesús,

nos llamas a la montaña,

nos llamas a una relación,

a la relación por excelencia,

a la relación que da

sentido, significado y sensibilidad

a nuestra biografía tan humana,

tan vulnerable,

tan contradictoria.

Señor Jesús,

nos llamas a contemplar la santidad

que habita en Ti y que habita en nosotros,

nos llamas a compartir

lo mejor que somos y tenemos

gracias a tantos y tantos dones

de tantas y tantas personas.

Señor Jesús,

nos llamas a experimentar el nacimiento nuevo

que proviene de tu presencia en nosotros,

nos llamas a expresar la salvación

que nos concedes con las mejores potencialidades

que tenemos en nuestra inteligencia,

en nuestra libertad

y nuestro amor

para congregar a todos en la unidad de las unidades,

la unidad de los hijos de Dios,

en la unidad de la fraternidad

por encima de triviales diferencias tribales.

Señor Jesús: nos llamas,

a cada uno,

por nuestro nombre.

Directamente.

Con poder y con infinita ternura.

Con poder y con infinita paciencia.

Con poder y con infinito deseo de comunión.

Señor, Jesús,

no sé si soy tan valiente

para responder a la altura de lo que regalas.

No sé si soy capaz de vivir

diariamente como nos propones.

No sé si me siento dispuesto a abrir mi corazón

para que entre tu presencia,

tu divinidad,

tu luz

y me transforme

en testigo de la luz definitiva

que eres Tú.

No sé si soy capaz de mostrarme

tal cual soy y estoy, ante ti,

Dios de Dios, Luz de luz

para que me regeneres, me conviertas, me salves.

Señor Jesús,

quisiera tirar a la basura

tanta y tanta costra acumulada

por mi avidez, mi codicia y mi ceguera.

¡Ayúdame, Señor de la pureza de corazón!

Señor Jesús,

quisiera derribar los chamizos de mi comodidad,

tan ávidos de baratijas, de payaseos, de simulacros.

¡Ayúdame, Señor de la autenticidad humana!

Señor Jesús,

quisiera silenciarme,

quisiera aquietarme,

quisiera simplemente ser…

estar amándote.

¡Ayúdame, Señor del amor sobre todo amor!

Señor Jesús,

sé que te acercas

a los caídos.

No sé si quiero abajarme…

Señor Jesús,

derríbame,

desmoróname,

desmenúzame.

¡Sé que me levantarás

para vivir a la altura

de la dignidad

a la que nos llamas,

la dignidad de los Hijos de Dios,

hermanos de todos los hombres,

cuidadores de la vida,

de toda vida!

¡Señor Jesús,

Señor de las paradojas salvadoras,

Señor de las palabras deslumbrantes,

Señor de la Presencia sobrecogedora y fascinante!

TERCER PASO: ORATIO

Posted on febrero 21st, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús,

hay tantas y tantas sendas de salvación

a lo largo de la historia de la humanidad

que nos llevan siempre a la novedad de las novedades:

a los cielos nuevos y a la tierra nueva.

Cielos nuevos y tierra nueva a los que llamas Reino de Dios.

Señor Jesús,

en nuestra propia vida intuimos también sendas

que nos llevan a ese misterio de amor sobre todo amor

que se refleja en tus palabras y tus obras

en aquellas tierras de Galilea, Judea y Samaría.

Amor sobre todo amor al que tú llamas Reino de Dios.

Señor Jesús, nos sentimos unidos

a todos los hombres y mujeres de bien

cobijados bajo el arco iris asombroso

símbolo de la diversidad, de la potencia y del misterio de la vida.

Misterio de la vida y de la vida en abundancia al que llamas Reino de Dios.

Señor Jesús, el Espíritu impulsa la energía

de todas esas tradiciones espirituales milenarias

que recogen los anhelos de lo mejor de la humanidad,

las experiencias de lo sagrado de los santos y santas de la historia.

Anhelo de lo sagrado que Tú llamas Reino de Dios.

Señor Jesús, el desierto, el silencio, la soledad, la quietud…

acaso sean hoy día,

en estos tiempos de tanta ruina

y tanto fracaso,

de tantas palabras vacías

y tantas banalidades

los mejores accesos para reconocer

que podemos encontrar

el camino de la salvación

Camino de salvación al que Tú llamas Reino de Dios.

Señor Jesús,

frente a nuestras torpes y canijas idolatrías,

frente a nuestros cobardes y malhumorados abandonos,

frente a nuestros inmaduros y chapuceros egoísmos,

frente a nuestros miedos, tan reales y tan innombrables…

frente a nuestras falsas seguridades, tan monetarias y tan destructoras…

frente a nuestros tinglados ideológicos, tan doctrinarios y canónicos…

tan gruñones, tan de malos rollos, tan condenadores inexorables…

Tú nos miras a la cara,

con tu mirada única…

con esa mirada tan humana

como la que sintieron

la samaritana,

el ciego de nacimiento,

el paralítico,

y tantas y tantos allá en Israel

y a lo largo de la historia de la Iglesia,

tú nos miras a la cara y nos indicas el camino

y nos dices

«Cree en mí,

cree en la vida.

Confía en mí,

confía en la vida

porque la salvación está muy cerca,

muy a mano,

gratis…

basta abrir los ojos,

mirar como miran los niños

y bendecir como bendicen la realidad

las aves del cielo,

los lirios del campo

y la suave brisa que surge al amanecer».

Señor Jesús,

presencia del amanecer de todos los amaneceres.

Ábrenos a tu evangelio.

Ábrenos a tu corazón.

Ábrenos a tu misterio.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on febrero 14th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, evangelio maternal para todos los que se acercan a ti,

sea cual sea su condición, su estatus, su situación vital.

Por Ti sabemos que toda la sabiduría se sintetiza en la compasión.

Por Ti sabemos que toda la humanidad está llamada a la comunión.

Por Ti sabemos que nadie cae fuera de tu sí a la vida.

Señor Jesús, evangelio de autenticidad,

acoge nuestros dolores tan humanos,

en estos tiempos donde vivimos tantos miedos e incertidumbres.

Señor Jesús, regenera nuestras mejores capacidades

para crear vínculos de confianza allí por donde pasemos.

Señor Jesús, genera en nosotros los mejores frutos

de nuestra inteligencia, de nuestra libertad y de nuestro amor

para colaborar con todo lo de bondadoso que nos encontremos

en nuestros caminar como miembros de la comunidad humana.

Señor Jesús, evangelio de esperanza,

alégranos la vida,

alimenta nuestro interior,

empasta nuestros vínculos fraternales.

Señor Jesús, evangelio de luz,

límpianos,

álzanos,

restitúyenos.

Señor Jesús, evangelio de vida.

Líbranos de lo que nos da miedo,

de lo que entumece los dones que nos has dado,

de nuestros pecados de omisión,

tan evidentes,

tan contumaces,

tan malignos.

Dios de Dios, Luz de Luz, Salvador,

lleno del Poder de Dios,

 a Ti acudimos,

como el leproso,

de rodillas.

Sólo Tú tienes palabras de vida humana y eterna.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on febrero 7th, 2021 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús, evangelio vivo para todos los que se acercan a ti,

sea cual sea su condición, su estatus, su situación vital.

¡Auméntanos la fe en tu sabiduría,

que sobrepasa toda capacidad humana!

¡Auméntanos la esperanza en tu saber hacer

en la historia de los hombres y en nuestra biografía!

¡Robustece nuestra capacidad

de amarte, de amar, de amarnos

como hijos de Dios,

sembradores de evangelio!

Hoy te rezamos con el corazón dolorido

por tanto y tanto sufrimiento

que presentimos,

que vemos,

que sabemos que existe,

pero a veces tan oculto,

tan silenciado,

tan excluido.

¡Señor, haznos valientes

para no alejarnos de la pobreza,

de los pobres,

de los excluidos de los cuidados básicos

en una sociedad decente!

Señor Jesús, poder de Dios.

Te presentamos a todos los que sufren

por enfermedades incurables.

Y especialmente te pedimos

por todos los afectados por esta pandemia.

Te presentamos también a todos y cada uno

de los esforzados cuidadores

que los atienden, los consuelan, los acompañan.

¡Señor Jesús, haznos valientes

para no encerrarnos en nuestras casas

y ser presencia fraternal entre los que sufren:

haz que abramos nuestros ojos y corazones,

haz que ofrezcamos nuestra presencia y nuestras palabras,

haz que abramos nuestros bolsillos ante tanto sufrimiento!

Señor Jesús, fuerza de Dios.

Te presentamos a todos los padecen sufrimientos evitables,

a causa de la dureza de corazón de algunos seres humanos.

Te presentamos a todos los que se comprometen

en la construcción de un mundo más justo,

a todos los que se comprometen honestamente en la política nacional e internacional,

a todos los que estudian y enseñan

los pasos a dar para que la sociedad y la culturas

sean más justas y humanas,

a todos los miembros, colaboradores y voluntarios de las ONG

que, por todo el mundo…

Todos ellos siembran la esperanza,

cuidan la dignidad humana,

profetizan con sus acciones

y su presencia que el Reino de Dios

tan humano, tan necesario, tan deseado

por tantos y tantos afligidos en la historia

ya está en marcha

pero que queda mucho que recorrer,

mucho que aportar,

mucho que inventar. 

Señor Jesús, amor de Dios,

te presentamos a todos los abatidos por la dureza de la vida,

y especialmente en estos tiempos extraños,

de pandemia, de desconcierto, de miedo.

Te presentamos a los que viven

ante la incertidumbre de la crisis económica,

a los que han quedado en paro

y no ven perspectivas de encontrarlo en los meses que vienen,

a los que no saben cómo van a pagar a sus empleados

o cómo pagar las deudas que acumulan.

¡Señor, haznos valientes

para que nuestras decisiones económicas,

de ahorro,

de consumo

ayuden de verdad a los que económicamente lo necesitan!

Señor Jesús, la paz de Dios,

te presentamos a todos los que sufren tormentas interiores

que les angustian y les impiden

relacionarse consigo mismo

y con los demás

con serenidad, con lucidez, con energía

de tal modo que les permita

crear vínculos gratificantes.

¡Señor, haznos valientes

para escuchar,

para acoger,

para dar de nuestro tiempo

y de nuestra misericordia

a tantos y tantos que lo necesitan!

Señor Jesús, el que sana.

¡Haznos humildes sanadores allí por donde pasemos!

Señor Jesús, el que cuida.

¡Haznos humildes cuidadores de las personas con las que nos encontramos!

Señor Jesús, el que remedia lo irremediable.

¡Haznos testigos que tu definitiva salvación

para tantos y tantos que han perdido la esperanza!

Señor Jesús, la fuerza de Dios.

¡Haznos fuertes para ser compasivos

en lo que nos toque vivir!

Señor Jesús, comunión de Dios.

¡Haznos constructores de fraternidad

concreta, tangible, real

con todos los que nos crucemos en la vida!

Señor Jesús, verdad de Dios.

¡Haznos dignos de crédito,

haznos auténticos portadores de evangelio,

para tantos y tantos

corazones, biografías y vidas heridas,

para tantos y tantos compañeros de viaje nuestros,

para tantos y hombres y mujeres que sufren

y no deberían sufrir,

malviven y no deberían malvivir,

están desconcertados

y deberían conocerte a Ti,

Dios de Dios, Luz de Luz, Salvador

lleno del Poder de Dios

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