DESDE LAS TENSIONES CONYUGALES

Posted on enero 20th, 2013 in > DESDE LAS TENSIONES CONYUGALES by admin

(matrimonio, casados, cuatro hijos, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar, él trabaja)  

De esta lectura me gustaría destacar el papel de María, la Madre. Cuando las cosas van mal, mayores son las preocupaciones y peor mi estado de ánimo, mi oración suele dirigirse a Ella, no al Padre, ni a Jesús, ni al Espíritu, ni a ningún santo. María como refugio cálido y rebosante de ternura, como madre que acoge a su hijo por muy grave que haya sido mi pecado, nuestras imperfecciones como padre/madre o esposa/esposo. Entonces mi oración consiste en la repetición de la segunda parte del Ave María: “… ruega por nosotros … ahora …”.
Y digo estas palabras con la confianza en que María será mi amorosa intercesora, al igual que en Caná, ante el Señor. “No les queda vino”, parece que ha acabado la alegría, la ilusión, que la rutina empieza a ahogar al amor. Entonces Ella intercede para que su Hijo se haga presente y ayude a superar esa situación que incluso puede llegar a estar preludiando un final de fiesta triste y amargo. Entonces el Señor es capaz de reconducir al que se está desviando, volver a unir lo que se está desuniendo y hacer que renazca lo que parece estar muriendo.
Y cuando esto ocurre, y puedo asegurar que ocurre y que no es inútil mantener la esperanza cristiana contra toda esperanza y evidencia, entonces la gente se asombra, como en Caná, de que la historia tenga final feliz. De que cuando parecía que iba a acabar la fiesta, sale a relucir el mejor vino. Probablemente el vino de Caná no era un vino de una cosecha extraordinaria, ni sabía mejor, ni era de mayor calidad. Probablemente era sólo el vino que, tocado por la mano de Dios, permitió continuar con la alegría de una fiesta que parecía que estaba acabando.

DESDE LAS TENSIONES CONYUGALES

Posted on enero 11th, 2013 in > DESDE LAS TENSIONES CONYUGALES by admin

(matrimonio, casados, cuatro hijos, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar, él trabaja)  

Como el pueblo en esta lectura, muchas veces estamos espectantes. ¿Qué nos deparará este nuevo año? Ansiando encontrar aquello que pueda hacer nuestras vidas algo más significativa. Y a veces fijamos nuestra atención en lugares, objetos, personas o situaciones equivocadas: “¿será este el Mesías?”. ¿Seré feliz con un nuevo coche, con un trabajo mejor, con unos hijos más obedientes…? La Palabra es muy clara: es el Señor el que Camino que puede llenar nuestra vida de plenitud. Recibiendo su bautismo de Espíritu Santo y fuego recibimos la fuerza necesaria para afrontar cualquier dificultad y convertirla en un servicio para el Reino.